<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420</id><updated>2011-07-30T11:24:20.609-07:00</updated><title type='text'>Multiversidad</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-3322268712029514626</id><published>2011-07-06T23:04:00.000-07:00</published><updated>2011-07-06T23:10:43.194-07:00</updated><title type='text'>Biopolítica, migraciones y pensamiento alterizado. Dispositivos mediáticos para el control de ima(r)ginarios</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Felip Gascón i Martín&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Introducción&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Pensar en los efectos de la biopolítica sobre las representaciones de la otredad en Chile, en el contexto de la actual antropología de la movilidad (Augé, 2008) como animadora de procesos de migración endógena y exógena a escala global, implica partir por una deconstrucción del pensamiento canónico, de sistema o continental, eje axial de los discursos mediáticos, para abrir paso a un pensamiento heterogéneo, descentrado, archipiélago (Glissant, 2002) e indisciplinado (Browne &amp;amp; Silva, 2008), desde el que podamos cuestionar el tratamiento que los medios y las políticas de comunicación que los ordenan dan a las relaciones interculturales. Y, particularmente, a los significados bio-crono-topo-lógicos que se le ha otorgado históricamente a la convivencia entre comunidades de sentido diversas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Enfocarnos hacia la apertura de una comprensión compleja sobre las mediaciones sociales, nos exige en primer lugar una reorientación epistémica de las comunicaciones que, en nuestro caso, hemos definido desde la fundamentación de una ecología política de las comunicaciones, que pone su acento en la comprensión de las transformaciones de las relaciones sociales, desde la urdimbre de redes materiales y simbólicas mediante las cuales se han legitimado y determinado históricamente las formas de sincronización espacio-temporal entre los proyectos de vida personales y la transmisión de la memoria colectiva (Gascón: 2003), &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;reconociendo las tensiones producto de una construcción, diseminación y apropiación desigual de dicha memoria. Es en este contexto donde se enmarcan los conflictos por el cambio de la apropiación de patrimonios, alianzas, saberes y&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;poderes, fruto de las estrategias de valoración/conservación/olvido de los imaginarios sociales, cuya consecuencia mediata se traduce en la reducción del espesor mnemotécnico de las interacciones personales y de la vida cotidiana. A mi juicio, los estratos arqueológicos de &lt;st1:personname productid="la EPC" st="on"&gt;la EPC&lt;/st1:personname&gt; están sedimentados en las genealogías biográficas personales, familiares y grupales desplazadas de aquella historia estructurada como matriz crono-topo-lógica de disciplinamiento del cuerpo social y, por extensión, de lo humano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Bajo esas hipótesis nos hemos inspirado en una epistemología biocognitiva (García Gutiérrez, 2002) transdisciplinaria para desbordar las fronteras territoriales de esos mapas históricos de la movilidad e indagar, desde otras lecturas polisémicas, los rastros e inscripciones indisciplinados de la comunicación humana, contaminándonos de otros desplazamientos que se vienen produciendo en el caos del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;entre&lt;/i&gt; y el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;afuera&lt;/i&gt; (Browne &amp;amp; Silva 2008). Una epistemología suscitada por la crítica al pensamiento lineal de la modernidad, en que las perspectivas ecológicas y holísticas (Bateson, 1973) han vuelto porosas las otrora rígidas fronteras de la geografía, el urbanismo, la arquitectura, la música, la antropología, la poética, la documentación, la educación, etc. hasta alcanzar los deslindes de la socio-biología, la socio-cognición… trasuntando a la comunicación el espesor de la memoria sobre la que se extiende el conocimiento del cuerpo social, más allá de las fronteras conocidas sobre las que la biopolítica ha tratado de excluir el caos, la barbarie, el ruido, la heterotopía… ocultando a su narrador, el cientista social.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Así, desde una poética de la diversidad, las nuevas fronteras de las comunicaciones no deberían estar marcadas por límites de separación y exclusión de la otredad, sino por los su topología de encrucijada, red de interacciones y encuentros con las subjetividades donde se construyen mundos posibles en los que convivir, estableciendo pasajes y conexiones que contribuyan a articular relatos inter y transdisciplinarios, cada vez más cercanos a la complejidad de la experiencia cotidiana y al protagonismo interpretativo que les cabe a mujeres y hombres de distintas condiciones sociales, procedencias y creencias en la construcción de la memoria histórica. Por ello, apelamos a una etimología crítica para recordar que la exclusión es un ejercicio de relegación, de exilio, provocado por el pensamiento exclusivo, para expulsar fuera de las fronteras blindadas de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;nuestro territorio&lt;/i&gt; lo indeseable, lo subversivo, lo mestizo, la otredad, mediante una exclusa más poderosa que el orden de las excusas, pretextos o clausuras discursivas que ejercitan el disciplinamiento mediante la canonización de ciertas reservas de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;sentido; porque si bien se evoca la validez del principio bioético “nada de lo humano me es ajeno”&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" href="file:///C:/Documents%20and%20Settings/Notebook/Mis%20documentos/Art%C3%ADculos/Migraciones%20y%20Biopolitica.doc#_edn2" name="_ednref2" title=""&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;line-height: 115%;font-family:Calibri;mso-fareast-font-family:Calibri;mso-bidi-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language: AR-SA"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, cuando lo humano es apropiado por un sentido exclusivo, las diferencias terminan por agregarse al patrimonio de la enajenación y el olvido, mediante estrategias reproductivas que afirman la negación de su exclusión, invisibilizándola.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Es por ello que nos hemos preocupado de los procesos de migración, entendida conceptualmente desde una episteme del desplazamiento, del cruce y del pensamiento fronterizo y sincrético, del nomadismo, del exilio y del inxilio, de la itinerancia, de la mutabilidad propia de las relaciones interculturales, que se enfrentan como crítica a lo estable, a la identidad esencialista, a lo canónico del pensamiento único y hegemónico, dando cabida al descentramiento y la desconcentración del poder, o mejor dicho del bio-poder, considerando las oportunidades de politización y empoderamiento ciudadano desde una re-localización que reivindica pensar en lo local para actuar en lo global. Inspirándonos en las perspectivas de Édouard Glissant, tratamos de descentrar nuestra atención desde los desplazamientos discursivos “para cambiar el mundo” desde arriba hacia las prácticas concretas que desde abajo “cambian de mundo”, y en particular respecto del dominio de una cosmovisión centrada, etnocéntrica y excluyente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;¿Pensamiento &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;alterado&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;alterizado&lt;/i&gt;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;La literatura clásica canoniza, entre las funciones sociales de la comunicación periodística, la reducción de incertidumbres y de la complejidad en las informaciones e interpretaciones que los profesionales del área elaboran sobre las transformaciones sociales, y particularmente en sus proyecciones hacia el pasado y el futuro. ¿Será objeto de esas aproximaciones la defensa del status-quo para no alterar la conciencia histórica sobre la definición del nos-otros? Es decir, la producción de estrategias discursivas para afirmar-negando las estructuras formales de expansión del dominio/sumisión de las relaciones entre culturas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Se impone que la cultura occidental ha temido siempre al caos, la incertidumbre, lo imprevisible e impredecible, es por ello que el racionalismo persiguió durante su hegemonía científica las leyes del orden, la clasificación; de lo constante, de la igualdad, de la simplicidad… Desde sus cánones binarios, la modernidad expandió su hegemonía implantando su cosmovisión androcéntrica, a través de macro-relatos universalistas, que no sólo sacralizaron la valoración superior del hombre adulto occidental como agente civilizatorio, imponiendo un orden jerárquico etno-logo-público-céntrico (Moreno Sardà, 1988), sino también mitificando su desprecio por las diferencias mediante “ritos sacrificiales necesarios” para el progreso civilizatorio. Como consecuencia de esa cosmovisión &lt;span style="font-size: 10.0pt;line-height:150%"&gt;se modelaron las valoraciones y jerarquizaciones del ser-pensar-sentir-hacer, que aún hoy ordenan las sujeciones al cuerpo biológico y social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Es desde esta perspectiva de larga duración histórica del pensamiento colonial que nos planteamos la necesidad de un análisis dialógico crítico sobre los actuales procesos de migración, teniendo presente las relaciones discursivas explícitas e implícitas en torno a los pares dicotomizados identidad/alteridad, igualdad/diferencia, relaciones inscritas por lo demás en las dinámicas contradictorias de una teoría/praxis restringida por las fronteras del control disciplinario&lt;span class="valor"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:150%"&gt;, evitando caer presos de ciertas ritualidades con que se clausura la memoria, en las fronteras del olvido, o en una museificación memorial del pasado-presente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;mso-ansi-language:ES-CL"&gt;Cómo revalorar la diversidad en países donde la diferencia fue castigada por las dictaduras con métodos medievales propios de &lt;st1:personname productid="la Inquisici￳n" st="on"&gt;la Inquisición&lt;/st1:personname&gt;: persecución, encarcelamiento, inxilio, exilio, tortura, ejecución y desaparición forzada. En el caso de Chile, la violencia física y simbólica se transformó en la posdictadura en un continuum en el que &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;el miedo al otro&lt;/i&gt; aparece como uno de los rasgos más espurios para redefinir la identidad y desclasificar la memoria colectica fracturada: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:150%"&gt;La razón de fondo del miedo al otro parece radicar en las grandes y aceleradas transformaciones que vive la sociedad chilena. Ellas tienen su expresión más notoria en el deterioro de las pautas básicas de sociabilidad. El vecino, el prójimo, aparecen como personas ajenas con las cuales se comparte poco o nada (...) Parecería no existir un "nosotros" capaz de hacerse cargo de la vida en sociedad. (PNUD, 1998: 132-133)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;mso-ansi-language:ES-CL"&gt;Norbert Lechner (1998) abundando en lo anterior agrega que ese miedo al otro, como potencial agresor se suma “…al miedo a la exclusión económica y social; el miedo al sinsentido a raíz de una situación social que parece estar fuera de control”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="valor"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:150%"&gt;Ello implica recordar que en Latinoamérica, los actuales procesos de movilidad y deslocalización son producto de una dislocación política y social, que produce una equívoca búsqueda del otro desde un nosotros fracturado: inmolado, desaparecido, torturado, encarcelado, esclavizado, desnacionalizado, estigmatizado, subyugado, ausente del pasado-presente y, definitivamente, desempoderado históricamente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Por ello la comunicación periodística a menudo ha sido obligada a amurallarse en pos de una defensa a ultranza de la verdad objetiva y singular, desde la unicidad excluyente de su economía política de la información, una biopolítica despojada de cualquier función poética e, ineludiblemente también, de su reflexividad ética.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:150%"&gt;… una intención poética puede permitirse concebir el hecho de que en mi relación con el otro, con los otros, con todos los demás, con la totalidad-mundo, cambio intercambiándome, perseverando en mí mismo, sin renegar de mí, sin disolverme, y sólo una poética daría cabida a todas esas imposibilidades. (Glissant, 2002: p. 102)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Sin embargo, los tratamientos reductivos de la agenda mass-mediática tienden a simplificar y conflictualizar los procesos transculturales, de relación, con-fusión, alterización y de una construcción de sentido desde la diversidad, mediante dispositivos discursivos estratégicos e instrumentales que pugnan por legitimar la cosmovisión occidental y sus metarrelatos sobre la globalización tecnolátrica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="valor"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:150%"&gt;En el mundo ‘sobremoderno’, en el que la velocidad del conocimiento, las tecnologías y el mercado se ha triplicado, cada día es mayor la distancia que separa la representación de una globalidad sin fronteras –que permitiría que los bienes, [las personas], las imágenes y los mensajes circulasen sin ningún tipo de limitación- de la realidad del planeta, que se encuentra fragmentado, sometido a distintas divisiones, las cuales, si bien la ideología del sistema se esfuerza en negar, constituyen el centro del mismo. (Augé, 2008: p. 20)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;La narración de la otredad desde el centro del macrocosmos de la mismidad mediatizada nos relata parte esencial de las contradicciones del mestizaje cultural chileno, poniendo en evidencia una parte esencial de sus conflictos, de una confusa y a veces inexistente conciencia intercultural, desde donde se hace necesario al menos pensar en el rastro del rizoma:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:150%"&gt;“Se atropellan en nosotros las huellas de nuestras confusas historias; y no para inmediatamente troquelar un modelo de humanidad que opondríamos, muy definidamente, a otros tantos patrones que tratan de imponernos. He aquí un troquel que no es ni fuga ni repetición, sino el nuevo arte de la soltura del mundo (…) Cada relato traza sinuosamente su particular rastro, de afluentes a ríos, creando un vínculo (…) El pensamiento del rastro anuncia una alianza ajena a los sistemas, rehúsa la posesión, se dirige a estos tiempos fracturados que las humanidades del presente multiplican entre sí, mediante colisiones y maravillas.” (Glissant, 2002: 70-71)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Para los comunicadores, la escritura sobre la realidad debería ser un tejido heteronómico y heterotópico, abierto al palimsesto de relatos cruzados, de relatos en interacción de subjetividades, una polifonía de voces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;El desconocimiento de la otredad en los medios de comunicación masivos parte desde un desapego afectivo, propio del discurso simbólico-dramático, más que racional. Distanciamiento opositor entre un nosotros y un ellos, cuya existencia se representa desde un no-lugar, desde un habitar en los márgenes, nómade y sin punto fijo, clandestino en última instancia. Así las condiciones marginales de su habitar son construidas y expresadas desde un ima(r)ginario que responde a los valores informativos dominantes, que los invisibiliza y neutraliza en su rol como agentes activos en la producción de discurso: una humanidad descarnada, desafecta, un fantasma sin cuerpo, sin voz, de básicas emociones. De esta forma, la producción discursiva alimenta la multiplicación de representaciones como minorías problemáticas, desviadas o delincuentes, confirmando los estereotipos y prejuicios étnicos preexistentes en la sociedad (van Dijk, 1997: p. 176).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Análisis crítico del discurso sobre la otredad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Algunos de los análisis críticos del discurso sobre las migraciones en la prensa nacional, que hemos desarrollado junto a los estudiantes de periodismo y en nuestra propia indagación, nos develan que la construcción del nosotros, &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;la mismidad&lt;/b&gt;, se enuncia desde sus &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;pretextos situacionales &lt;/b&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;reconociendo una agregación de la prensa al grupo hegemónico, identificándose como los legítimos gestores de políticas de la memoria oficial y del patrimonio que parece atesorar en sus páginas “la verdad histórica”, en tanto que detentores de los medios de producción de sentido y reproducción discursiva. Los dispositivos que legitiman ese estatus son la imposición de una “pauta editorial” de referencia dominante, el monopolio de ciertas “fuentes de información”, los rituales de verosimilitud y la retórica discursiva en torno a la “objetividad informativa”, la que parece derivarse de la institucionalización subsidiaria de los denominados &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;frentes informativos&lt;/i&gt;. Otros de los dispositivos de control a los posibles desbordes profesionales hacia una inclusión comprensiva y equitativa de la alteridad se vinculan con la valoración de “opiniones expertas” y su jerarquización en un orden que les otorga &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;superioridad interpretativa&lt;/i&gt; en la reflexión argumentativa de los procesos y relaciones interculturales, reconociéndose como valor agregado el liderazgo que los expertos aportan en la generación de “opinión pública”, de ponderación disciplinada, al representar una efectividad simbólica en el ejercicio de la “responsabilidad social”, “la estabilidad” y la transmisión de &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;“conductas civilizadas”. Los medios estudiados apelan desde su mediación discursiva a unas relaciones con la otredad en las que destacan la “hospitalidad” y “apertura”, tanto de quienes lideran las políticas de integración, como de la sociedad chilena en general, enfrentándose a una paradojal respuesta de “agresiones”, “rechazos”, “confusiones”, “desvinculaciones” de los colectivos migrantes respecto de la sociedad que pretende acogerlos en su seno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;En el mismo nivel de análisis de los pretextos situacionales, &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;la otredad&lt;/b&gt;, o construcción discursiva del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;ellos diferentes al nosotros&lt;/i&gt;, se representa desde su posición “descentrada”, “lejana”, “periférica”, “atrasada” y “conflictiva”. Las particularidades administrativas de su condición de “ilegales”, a menudo refuerzan el discurso estigmatizador, que se despliega desde dispositivos más bien paternalistas de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;minorización&lt;/i&gt;, como son la apelación al “desamparo”, “vulneración”, “incomprensión”, “discriminación” y “victimización”. La dramatización se impone como recurso escénico para describir las &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;condiciones de vida&lt;/i&gt; del migrante desde un ellos que se enuncia y representa como desvinculado: “falta de oportunidades”, “inseguridad”, “sacrificio”, “incomprensión”, las dificultades de “subsistencia”. Las relaciones que establecen los residentes de comunidades migrantes con la mismidad se entienden, por ello, inscritas en un contexto predeterminado por sus propias “incapacidades” y “déficits”, frente a un “mercado [objetivo] de oportunidades”, “altamente competitivo”, donde la “indiferencia”, el “desprecio” y un cierto tono lastimero se convierten en la principal estrategia de “negación”, “exclusión” e invisibilidad de la corporalidad, racionalidad y emocionalidad de quienes debieran ser sujetos activos de un diálogo inexistente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Las &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;macro-estructuras temáticas&lt;/b&gt; que se construyen desde la mismidad discursiva insisten sobre la densidad histórica de la “institucionalidad”, su legitimidad objetivada y personalizada en su “figuración pública”, desde donde se encarna el poder que, investido de autoridad oficia rituales “normativos”, de conservación del orden y el control. Su relación positiva y voluntariosa con la otredad se traduce en relevar el estatus de “nacionalización” como meta en el reconocimiento de sus derechos ciudadanos, beneficiando exclusivamente a aquellas personas que se someten al orden legal, integrándolas a las promesas de “modernidad” y apertura a “mayores oportunidades”. En forma paralela, las macro-estructuras temáticas evocan un proceso de “aceptación” y apertura creciente a “objetos”, “situaciones” y “símbolos” propios de las diferencias, de los que cabría inferir su inclusión social. Por el contrario, las relaciones negativas ponen el acento en situaciones de “alarma social”, apelando a la “defensa del orden” y el status-quo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Las estructuras temáticas asociadas al discurso mediático sobre la otredad, en cambio, extrañamente presentan representaciones positivas, puesto que están asociadas a la “inestabilidad” y al cuestionamiento del orden legalmente instituido. Las calificaciones “conflictivas”, siempre referidas a conductas personales que son fácilmente generalizables a las conductas propias de los inmigrantes de países vecinos, sobre los que recaen implícitamente estigmatizaciones históricas, destacan en las crónicas de sucesos (delitos, violencia, beligerancia, ofensas, insultos…), como asimismo en contextos que serían más propios de la vida social y cultural, pero que en estos casos son representados como “atentados a la moral”, propios de costumbres “exóticas”, “rarezas”, “situaciones insólitas” y las “decepciones” propias de quienes ven frustradas sus expectativas de una mejor calidad de vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;La dimensión actancial de la mismidad, es decir su performatividad en cuanto agente de las relaciones con la otredad, se reafirma en su rol “protagónico”, “activo”, “positivo”, “propositivo”, de gran visibilidad y figuración pública. Su hegemonía se asocia al “conocimiento!, al saber-poder y a una subjetividad ciertamente limitada al principio de adhesión al desigual orden implícito en la dicotomía identidad/alteridad, aunque legitimada en cuanto a una presunta “neutralidad” frente a los conflictos propios de la relación intercultural. Al respecto de esa relación, el discurso destaca la afirmación de “experiencias” y proyectos vitales relevantes de personas migrantes, cual si se tratara de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;vidas ejemplares&lt;/i&gt; en el continuum histórico, y que son calificadas como “sustentables”, al generar “estabilidad”, “progreso”, “realización” y culminar con el ansiado “éxito”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Finalmente, la dimensión actancial de la otredad es valorada, por el contrario, en forma mayoritariamente negativa, al definirse desde una posición de antagonismo, propio de las personas “extranjeras” y “distintas”, que, a diferencia del nosotros, muestran “desconocimiento” e “incultura”, actuando como subalternos, bien sea en su condición de “discriminados” o “escondidos” por su situación de ilegalidad, justificando desde esas posiciones la “debilidad” de su propia capacidad de acción. Se reafirma, de esta forma, una actoría pasiva, negativa y rupturista, que sería consecuencia de los círculos de pobreza, a los que se asocian calificativos como “precariedad”, “sacrificio”, “fracaso” y “miseria”, desde donde cabe inferir la subjetividad “excluida”, “sospechosa”, “marginal”, la “imprecisión” del rumbo de sus acciones y, finalmente, la estrategia discursiva de generalización de problemas a partir de aspectos y conductas particulares.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Con todo, las representaciones discursivas de la otredad en su dimensión actancial, se dirigen a fragmentar la experiencia de los proyectos vitales de los inmigrantes, los que son calificados como proyectos “fracturados”, “inestables” y “discontinuos”, siendo frecuentes las evocaciones al “nomadismo”, al “subdesarrollo” y a las dificultades de “adaptación” a las exigencias de la modernidad de la sociedad chilena, desde la que &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;el nosotros&lt;/i&gt; pareciera medir el grado de reconocimiento de los derechos de las diferencias. De esta forma, a través de las inferencias propositivas que moldea desde sus enunciados discursivos, la mismidad trata de controlar y se defiende del miedo a los otros: adaptarse o sucumbir ante el fracaso de su integración/disolución.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Referencias bibliográficas.-&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;Bateson, Gregory (1973). Pasos hacia una Ecología de &lt;st1:personname productid="la Mente. Londres" st="on"&gt;la  Mente. Londres&lt;/st1:personname&gt;: Paladin.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="mso-ansi-language: ES-CL"&gt;Browne, Rodrigo y Silva, Víctor (2008). Antropofagias. Las indisciplinas de la comunicación. Madrid, Biblioteca Nueva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;García Canclini, Néstor (1999). La globalización imaginada. Barcelona: Paidós.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;García Gutiérrez, Antonio (2002). La memoria subrogada&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;.&lt;/i&gt; Granada, Ed. Universidad de Granada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:115%"&gt;Gascón, Felip (2003). Transformaciones Sociales, Redes y Políticas de Comunicación en Chile (1967-2001). &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; line-height: 14px; "&gt; Elementos para una ecología política de las comunicaciones. Bellaterra: Servei de Publicacions de &lt;st1:personname productid="la Universitat Aut￲noma" st="on"&gt;la Universitat Autònoma&lt;/st1:personname&gt; de Barcelona. Disponible en: http://www.tdx.cesca.es/TESIS_UAB/AVAILABLE/TDX-1021103-180721/fgm1de8.PDF&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Glissant, Édouard (2002). Introducción a una poética de lo diverso. Barcelona: Ediciones del Bronce, Planeta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Lechner, Norbert (1998). Nuestros miedos. Conferencia Inaugural en &lt;st1:personname productid="la Asamblea General" st="on"&gt;la  Asamblea General&lt;/st1:personname&gt; de FLACSO, México. En: Perfiles Latinoamericanos nº 13, FLACSO-México, diciembre 1998.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Moreno Sardà, Amparo (1988). La otra política de Aristóteles. Cultura de masas y divulgación del arquetipo viril. Barcelona: Icaria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;PNUD (1998). El miedo al “otro”: la seguridad ciudadana. En: Informe sobre el Desarrollo Humano en Chile, cap. 5. Santiago: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="mso-ansi-language:ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Sierra, Francisco (2003). Comunicación y migración. Matrices y lógicas para pensar el cambio social. En: Contretas, R.; González, R.; Sierra, F. Comunicación, cultura y migración. Sevilla, Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias, Consejería de Gobernación de &lt;st1:personname productid="la Junta" st="on"&gt;la Junta&lt;/st1:personname&gt; de Andalucía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Van Dijk, Teun A. (1997). Racismo y análisis crítico de los medios. Barcelona: Paidós.&lt;/p&gt;  &lt;div style="mso-element:endnote-list"&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr align="left"  width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="mso-element:endnote" id="edn1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span style="mso-bidi-font-family:TimesNewRoman; color:black;mso-fareast-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Calibri;mso-fareast-font-family: Calibri;mso-bidi-font-family:TimesNewRoman;color:black;mso-ansi-language:ES; mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt; La frase se adjudica a Publio Terencio, comediógrafo y poeta latino de origen libio, quien escribió en el siglo II a.C. un principio bioético: “homo sum, humani nihil a me alienum puto”, “hombre soy, considero que nada de lo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:9.5pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family: TimesNewRoman;color:black;mso-fareast-language:ES"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-family:TimesNewRoman;color:black;mso-fareast-language: ES"&gt;humano me es ajeno&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size: 9.5pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:TimesNewRoman;color:black; mso-fareast-language:ES"&gt;”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-3322268712029514626?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/3322268712029514626/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=3322268712029514626' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/3322268712029514626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/3322268712029514626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2011/07/biopolitica-migraciones-y-pensamiento.html' title='Biopolítica, migraciones y pensamiento alterizado. Dispositivos mediáticos para el control de ima(r)ginarios'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-1029913638304357158</id><published>2011-07-06T22:34:00.001-07:00</published><updated>2011-07-06T23:03:28.429-07:00</updated><title type='text'>¿POLÍTICAS DE LA MEMORIA O SEMIÓTICAS DEL OLVIDO? IMA(R)GINARIOS SOBRE COMUNICACIÓN Y CAMBIO SOCIAL [i]</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; line-height: 24px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;Felip Gascón i Martín&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-size: 12pt; font-family: Arial; "&gt;&lt;a href="file:///C:/Documents%20and%20Settings/Notebook/Mis%20documentos/Art%C3%ADculos/Raz%C3%B3n%20y%20palabra_2.doc#_edn1" name="_ednref1" title=""&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; line-height: 24px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left; line-height: 24px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;Introducción&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="mso-element:endnote-list"&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt; &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Imaginar el lugar que han ocupado las políticas de la memoria en la reactivación de los actuales proyectos de cambio social por los que atraviesa&lt;span&gt; &lt;/span&gt;América Latina, tras décadas de una insostenible transición hacia la democracia, particularmente incompleta en el caso de Chile, es reactualizar un &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt; de clausura que pesa sobre los ensayos político-sociales, impulsado por las políticas del olvido, junto a la instalación de la racionalidad instrumental neoliberal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Desaparición que afecta particularmente al desarrollo del conocimiento y a la reflexión crítica desde el mundo de las humanidades y las ciencias sociales, cuyo estatus aparece a menudo cuestionado por el modelo políticamente correcto y consensual de la modernidad globalizante, instalando nuevas lógicas de fragmentación y exclusión que afectan directamente a lo social y al pensamiento sobre el cambio social.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;En ese contexto, trataré de reflexionar sobre el significado de ese pensamiento en transición como pre-texto de una historia de la comunicación todavía en construcción, que trata de ampliar los horizontes con que tanto tecnólatras como tecnofóbicos continúan reduciendo los estudios desde perspectivas mediacéntricas, funcionales a las políticas de mercado y de expansión del consumo de productos comunicacionales, al margen de los desequilibrios existentes en los procesos de mediación e interacción social.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;No quiero perder de vista las estrategias de construcción de sentido como lógica de producción de los relatos mediáticos, materia viva de la historia, y que ha sido particularmente influyente desde el nacimiento mismo de la comunicación de masas como maquinaria de re-producción y transmisión de la memoria colectiva durante &lt;st1:personname productid="la Modernidad. Pero" st="on"&gt;la Modernidad. Pero&lt;/st1:personname&gt; trato de entender críticamente ese ejercicio de poder discursivo que tiende a ordenar, controlar y sujetar al cuerpo social, como una de las múltiples claves de la construcción histórica del presente. Una historia que reclama a todas luces nuevas perspectivas en el contexto de las transformaciones operadas en esta sociedad red, desde una cultura analógica a la digital, cuyos rasgos más prominentes son su carácter multimedia, descentrado, mestizo, plural e interactivo; rasgos de un pensamiento archipiélago, diría el poeta y filósofo antillano Edouard Glissant (2002), que se condicen con nuevos entornos y narrativas, que en mi quehacer investigativo he definido como una ecología política de las comunicaciones, poniendo el acento en las memorias de la exclusión y la migración.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;I. Transición del conocimiento y memorias fragmentadas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Entendamos la transición, en primera instancia, como una crisis que afecta particularmente a nuestras concepciones bio-crono-topo-lógicas, es decir a una crisis en las representaciones sobre lo humano y su relación con perspectivas holísticas; las inflexiones sobre las dimensiones de lo espacio-temporal, considerando la crítica hacia la hegemónica periodización histórica occidental; el descentramiento de los referentes espaciales determinados por una cosmovisión androcéntrica y colonial sobre la valoración del saber académico; los procesos tecnológicos de aceleración del tiempo y estrechamiento del espacio vitual, que afectan directamente a las nociones de realidad; y, las escisiones frente al pensamiento lineal, racionalista, binario, canónico y publicocéntrico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Y es que, como dice mi maestra y amiga Amparo Moreno Sardà, Catedrática de Historia de &lt;st1:personname productid="la Comunicaci￳n" st="on"&gt;la Comunicación&lt;/st1:personname&gt; de &lt;st1:personname productid="la Universidad Aut￳noma" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Universidad" st="on"&gt;la Universidad&lt;/st1:personname&gt; Autónoma&lt;/st1:personname&gt; de Barcelona, “las palabras conservan la memoria de los fines para los que fue ordenado el ecosistema tal como fue ordenado: el quién y el qué no debe/debe hacerse dónde y cuándo, que constituye la matriz espacio-temporal a partir de la que se genera el sistema argumental que nos recuerda por qué y para qué... hemos de adecuar lo que sentimos... según lo que debe ser.” (Moreno Sardà, 1991)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Para introducirnos en esta reflexión haré servir una serie de diagramas y mapas conceptuales que utilizo como una forma hipertextual de mapear algunos de nuestros criterios de investigación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;El diagrama nº 1 sintetiza los criterios de investigación-acción con que he definido &lt;st1:personname productid="la Ecolog￭a Pol￭tica" st="on"&gt;la Ecología Política&lt;/st1:personname&gt; de las Comunicaciones, partiendo de la sincronía&lt;span&gt; &lt;/span&gt;de tiempos múltiples en que se desatan los procesos de conflicto y negociación intergeneracional sobre los cambios y permanencias que se producen en las estructuras, coyunturas y prácticas sociales. A partir de ello hemos relacionado los esquemas de construcción y transmisión de la memoria colectiva, contextualizándolos en el diálogo polifónico que mantienen las personas en su vida cotidiana, mujeres y hombres de diversas condiciones sociales, culturas, territorios, creencias, orientaciones sexuales, etc., como sujetos activos y protagonistas de la historia, &lt;i&gt;su historia&lt;/i&gt;; un diálogo entre las memorias de sus familias, interacciones, las memorias sociales y las propias experiencias sobre las que construyen su proyecto de vida. En este sentido, la subjetivación del tiempo implica para las personas una negociación entre la memoria histórica, el tiempo biológico de existencia o cronología vital y el itinerario biográfico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;De acuerdo a esa perspectiva hemos diferenciado tres dimensiones temporales, basándonos en Bourdieu (1988), que afectan a los esquemas de conformación y transmisión de las memorias de reproducción/cambio social:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 24px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;a) La estructura de larga duración como matriz de transmisión de la memoria histórica colectiva: el análisis de este nivel correlaciona la estructura social, sus matrices de pensamiento y las relaciones que definen los intercambios materiales y simbólicos, a través de los cuales se transmite la memoria colectiva; sus formas de institucionalización jerárquica y no institucionalizadas (excluidas, marginalizadas, alternativas), las relaciones entre identidad/alteridad, los esquemas de construcción de sentido en torno a la ciudadanía, la articulación de redes socio-comunicacionales y los sistemas y políticas de comunicación implícitas. Desde este nivel de análisis nos preocupamos de abordar las sinergias que se producen entre lo mega y lo macro-comunicativo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;b) Las coyunturas de media duración, como matrices de sincronización de un "presente continuo", que correlacionan las transformaciones sociales y del sistema mediático con las políticas explícitas y los conflictos/acuerdos implícitos en la regulación de las prácticas socio-comunicativas. Nivel que asociamos a las sinergias entre lo macro y lo meso-comunicativo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 24px; "&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;c) Las mediaciones de corta duración, que entendemos como matrices de sincronización entre las memorias personales y la memoria colectiva: las prácticas comunicacionales en la vida cotidiana, conflictos/acuerdos entre Sociedad-Medios-Estado en la representación y legitimación de la realidad social; mecanismos de generación, apropiación, reproducción de discursos y prácticas comunicacionales como negociación de las permanencias y rupturas en los proyectos de vida individuales, interpersonales y colectivos. Desde este nivel describimos las sinergias entre lo meso y lo micro-comunicativo, entre el pasado, el presente y el futuro que se construye como continuum.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-j1zWhQeSFk0/ThVJnUKseuI/AAAAAAAAADY/i8DZ6amdt6A/s1600/Diagrama%2B1.bmp" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-j1zWhQeSFk0/ThVJnUKseuI/AAAAAAAAADY/i8DZ6amdt6A/s400/Diagrama%2B1.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626484249246595810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 24px; "&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:11.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;Fuente:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;line-height:150%; font-family:Arial"&gt; Elaboración propia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;line-height:150%; font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;Como describimos en el diagrama nº 2, la forma en que se superponen los espacios y tiempos múltiples en la lógica implícita de la expansión de las redes de comunicación y las políticas que las vertebran en sus dimensiones estructurales, coyunturales y en la expresión de las prácticas sociales involucra también a las matrices del ser/pensar/sentir/hacer, que se proyectan en los procesos de sincronización espacio-temporales entre la memoria colectiva y las decisiones de cambio/permanencia intergeneracionales. Este sincretismo se hace más transparente en función del grado de intensidad que revisten los conflictos, debido a la expresividad con que se muestran los momentos de explosión de los enfrentamientos, que son consecuencia del control y generalización de un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ethos&lt;/i&gt; de naturalización del orden discursivo y biopolítico inscrito en el cuerpo social, por la hegemonía e imposición de uno de los discursos o relatos argumentales sobre el cambio o la conservación del orden social, sobre el resto de discursos y los alcances de las estrategias de integración, exclusión y marginación de los mismos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; line-height: normal; "&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-j1-4lCo7WrY/ThVKKgDmCtI/AAAAAAAAADg/go5KLcjc2Lg/s1600/Diagrama%2B2.bmp" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-j1-4lCo7WrY/ThVKKgDmCtI/AAAAAAAAADg/go5KLcjc2Lg/s400/Diagrama%2B2.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626484853733460690" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Fuente:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-TRAD;mso-bidi-font-weight: bold"&gt; Elaboración propia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;Este sincretismo combina apelaciones racionales y simbólicas orientadas a desencadenar asociaciones preconscientes y subliminales de adhesión a comportamientos arquetípicos que se han constituido en referentes del subconsciente colectivo, como un verdadero co-relato del orden del discurso sobre el cambio y la conservación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;En el diagrama nº 3 entendemos el espacio como una construcción del territorio para los intercambios materiales y simbólicos entre personas próximas y lejanas, un espacio de emplazamientos, desplazamientos, itinerarios, intervenido por las tecnologías de la comunicación, de la movilidad y del transporte. Un territorio en que nos construimos como sujetos sociales protagonistas de la historia en el ser/saber/sentir/hacer, dimensiones que estructuran nuestra concepción ética, política y estética, que da sentido a nuestra inseparable racionalidad-emocionalidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; line-height: normal; "&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hiiV4Za0ie0/ThVKkDZKV7I/AAAAAAAAADo/Q4_p1AydaBg/s1600/Diagrama%2B3.bmp" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/-hiiV4Za0ie0/ThVKkDZKV7I/AAAAAAAAADo/Q4_p1AydaBg/s400/Diagrama%2B3.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626485292715890610" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 215px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 11pt; font-family: Arial; "&gt;Fuente:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 11pt; font-family: Arial; "&gt; Elaboración propia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; "&gt;Espacios otrora limitados por clausuras fronterizas, no sólo las de los Estados-nación, sino también las de los macro-relatos etnocéntricos universalistas de la modernidad, la ideología del progreso y las dinámicas de interdependencia centro-periferias. Topologías que ahora se debaten entre los no-lugares de la realidad virtual y las heterotopías de los mundos posibles en construcción permanente, como expresión del proceso de expansión histórica de las redes de comunicación. Espacios del habitar y del convivir, espacios ciudadanos para la relación, el intercambio, participación y empoderamiento, espacios de encuentro con la otredad, la interacción ciudadana y de asociación con la bio-diversidad, muchas veces subyugada a una condición miserable de explotación, manipulación transgénica e incluso la propia extinción de especies y formas de vida. También espacios intervenidos, difusos, separados, apropiados de lo público por lo privado, valorizados y patrimonializados, que a menudo se piensan reducidos al consumo desechable y la simplificación turística; al consumo del futuro pasado próximo, cuando se trata de la moda (los modos de pensar y los modales de comportamiento) provisoria; de lo nuevo, de la temporada por venir y que ya fue en otro espacio geográfico, a la moda del lugar reducido a la estampa postal de lo típico y a la dislocación; espacios fluidos e hipotecados por las redes financieras, a través del dinero plástico y el cálculo del riesgo que supone la reducción analítica de la biografía personal frente a los deseos del proyecto de vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;También espacios sociales de mediación y transmisión de la memoria y del olvido, que se siguen debatiendo entre la sobre-exposición del culto al cuerpo, la visualidad de la realidad virtual, la desaparición del cuerpo real de los detenidos-desaparecidos y el silencio frente a estas otras memorias de la historia todavía marginales y excluidas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial"&gt;II. Multiversidad: &lt;st1:personname productid="La Realidad" st="on"&gt;La  Realidad&lt;/st1:personname&gt; en crisis frente a los mundos posibles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Valdrá la pena, por lo tanto, resituar la realidad más allá de las fronteras disciplinadas, desde donde comunicadores dialogamos con historiadores, geógrafos, filósofos, antropólogos y cientistas sociales en general, en la construcción de una poética de la diversidad que contribuya a articular relatos inter y transdisciplinarios cada vez más cercanos a la complejidad de la experiencia cotidiana y al protagonismo que les cabe a hombres y mujeres, sin exclusiones, en la memoria histórica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;Mediante la rebelión de las indisciplinas, como dicen mis colegas y amigos Rodrigo Browne y Víctor Silva (2007), asumimos los tránsitos del pensar rizomático tendiendo puentes entre los aportes de los estudios culturales y poscoloniales, la historia de las mentalidades, la etnografía urbana y el estudio de las redes de comunicación, desde una mirada interdependiente entre la antropología y la tecnología, complejizando con ello nuestra mirada desde categorías de análisis más diversas, en el desarrollo de una historiografía de las comunicaciones plural, descentrada e interactiva, como nuevas posibilidades de la cultura digital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Sin embargo, vuelvo a compartir aquí el ejercicio de Amparo Moreno de pensar la historia a ras de piel (Moreno Sardà, 1991), desnudando aquellas visiones racionalistas y excluyentes que re-presentan una historia descarnada, propia de una matriz de pensamiento androcéntrico (Moreno Sardà, 1988), cuyos rasgos hegemónicos se caracterizan por el desprecio a las diferencias y la valoración superior del hombre adulto occidental, junto a la imposición de un orden jerárquico etno-logo-público-céntrico, que se ha reproducido a partir de los macro-relatos universalistas de la modernidad. Relatos de una promesa por la igualdad en el contexto de una democracia representativa, que favorecería a unas mayorías discursivas, también de unos derechos universales por la igualdad, pero ¿igualdad respecto de quién?; y que en sucesivas generaciones han ido integrando a las minorías, hasta constatar la necesidad de impulsar una igualdad de las diferencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;Esta topología del dominio expansivo del globalismo, modeladora del ser-pensar-sentir-hacer, se ha articulado a través de redes complejas y densas, en cuyo análisis emerge también una dimensión simbólico-emocional opacada, mediante la que se valoran y ordenan las sujeciones al cuerpo biológico y social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;La perspectiva de la que partimos en nuestro trabajo en torno a una ecología política de la comunicación (Gascón, 2007a, 2007b) se inspira en una visión holística, postcolonial, descentrada, propia de un humanismo plural, que pone en crisis la noción de “interés humano” sobre la que se funda el relato periodístico para tomar en cuenta la multiplicidad de realidades en las que habitamos y convivimos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;Norval Baitello junior nos ayuda a contextualizar esta dimensión al sostener que “Todo proceso comunicativo tiene sus raíces en una demarcación llamada cuerpo. Lo que se denomina “comunicación” es nada más que el puente entre dos espacios distintos” (Baitello, 2008: 80) donde emerge, agregaría yo, el tercer espacio, el de la relación y el vínculo. Damos sentido con ello a los términos biológicos expresados por Maturana y Varela, entre otros, al considerar nuestra dimensión auto-poiética, la capacidad de construirnos, en una dinámica performativa como posibilidad de construcción/ deconstrucción/ reconstrucción. Y aun considerando que es más difícil olvidar lo aprendido que aprender de nuevo, y que nuestra capacidad de transformación siempre estará enfrentada al paradójico y permanente conflicto del cambio de la conservación, la estructura plástica del ser humano, su capacidad de releer su propia historia, lo enfrenta a la vivencia discursivo-emocional de tres realidades y sus correspondientes dimensiones espacio-temporales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;La realidad social constituye una dimensión de interacciones próximas, concretas, en el aquí-y-ahora de nuestra vida cotidiana, donde convivimos con la alteridad, con la diferencia; donde construimos nuestra propiocepción, la percepción del propio cuerpo en su dimensión biológica y el sentido de realidad al que se adapta, en competencia/complementación con nuestros congéneres. Espacio de negociación entre lo personal, lo grupal y lo colectivo; de tensiones entre la genealogía y la memoria familiar, el diseño y desarrollo del proyecto de vida frente a los acomodos del modelo de sociedad; los sueños y deseos personales, generacionales y el espíritu de época; sincronización entre el tiempo biológico, el presente social y el sentido histórico de las transformaciones sociales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;La realidad social se contextualiza, por ello, en un espacio-tiempo de corta duración, en el que se concretan las prácticas e interacciones sociales; su asociación directa con la experiencia vivida nos recuerda la duración de nuestro propio ciclo vital, el tiempo biológico de nuestra existencia y los conflictos de visibilidad y representación de las identidades particulares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;La realidad informativa comporta las estrategias discursivas de inclusión, exclusión y jerarquización, junto a su correlación entre las actuaciones que son valoradas positivamente y las negadas, como una construcción de las pautas de comportamiento y sujeción de los individuos al orden social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;¿Pero en qué clasificación pondremos a la realidad virtual? ¿cómo analizaremos las mediaciones de la cibercultura? ¿cómo aprehenderemos el ciberespacio de estos tiempos presentes transicionales en el futuro de la historia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Por ello, la lectura crítica de los medios nos sirve entonces para detectar los vacíos, las jerarquizaciones, valoraciones y estereotipos, las exclusiones, lo que hemos denominado, recuperando la perspectiva jungiana, la sombra informativa, la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ocultura&lt;/i&gt;. Dicha lectura crítica de los imaginarios de división social constituye, por tanto, una pista para soterrarnos en la arqueología del presente como punto de fuga a las representaciones de la contemporaneidad, donde la medio-esfera pone en marcha las máquinas de producción y re-producción de la memoria y el olvido, a través de dispositivos de semiosis social, como son las iconografías y visualidades, las imágenes sonoras, las pautas discursivas, espaciales, relacionales y comportamentales. En fin, puntos de fuga en que se concretan los diálogos marginales, en mis términos los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ima(r)ginarios&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Es por ello que nos hemos preocupado de los procesos de migración, entendida conceptualmente desde una episteme del desplazamiento, del cruce y del pensamiento fronterizo y sincrético, del nomadismo, del exilio y del inxilio, de la itinerancia, de la mutabilidad propia de las relaciones interculturales, que se enfrentan como crítica a lo estable, a la identidad esencialista, a lo canónico del pensamiento único y hegemónico, dando cabida al descentramiento y la desconcentración del poder, considerando las oportunidades de politización y empoderamiento ciudadano desde una re-localización que reivindica pensar en lo local para actuar en lo global, o mejor aún, en palabras de Édouard Glissant, los desplazamientos discursivos “para cambiar el mundo” hacia las practicas que “cambian de mundo”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family:Arial"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Así pues, nuestra crítica sobre la transición inconclusa y el cambio social no puede más que denunciar la clausura de aquellos contornos filosos de lo imprevisible, que amenazan y acosan con justa razón, con visibilizar las heridas y mordazas que pesan sobre las memorias desaparecidas, ausentes, exiliadas de la historia oficial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-family: Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-family:Arial; mso-ansi-language:PT-BR"&gt;Referencias bibliográficas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;Baitello jr., Norval (2008). La era de la iconofagia. Ensayos de comunicación y cultura. Sevilla: Arcibel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;font-family:Arial"&gt;Bourdieu, Pierre (1988). La distinción: criterio y bases sociales del gusto. Madrid: Taurus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Browne, Rodrigo y Silva, Víctor (2007). Antropofagias. Las indisciplinas de la comunicación. Madrid: Biblioteca Nueva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;Gascón, Felip (2007b). Redes-cubriendo el emocionar: Itinerancias entre una genealogía huilliche y una ecología política de la comunicación. En: Browne, R.; del Valle, C.; Nitrihual Valdevenito, I.;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&amp;amp;, Silva, V. Contrapuntos y entrelíneas en comunicación,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;cultura y discurso. Temuco: Universidad de &lt;st1:personname productid="La Frontera" st="on"&gt;La Frontera&lt;/st1:personname&gt; y Universidad Austral de Chile.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;-------------------- (2007a). Memorias e itinerancias desde una ecología política de la comunicación humana. En: Rodríguez Monarca, C.; Browne, R., del Valle, C.; &amp;amp; Figueroa, S. (Comp.). Sociedad y cultura: reflexiones transdisciplinarias. Valdivia: Universidad Austral de Chile, Universidad de &lt;st1:personname productid="La Frontera" st="on"&gt;La Frontera&lt;/st1:personname&gt; y Mecesup, pp. 65-73.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial; mso-ansi-language:PT-BR"&gt;---------------------- (2005). De ima(r)ginarios y memorias olvidadas. Reflexiones sobre redes de comunicación e interculturalidad. In: BROWNE, Rodrigo &amp;amp; SILVA, Víctor (coords.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;(2005): Monográfico “Comunicación Intercultural”, Redes.com n° 2, Revista de Estudios para el Desarrollo Social de &lt;st1:personname productid="la Comunicaci￳n. Sevilla" st="on"&gt;la Comunicación. &lt;span lang="PT-BR" style="mso-ansi-language:PT-BR"&gt;Sevilla&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="mso-ansi-language:PT-BR"&gt;, Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo, pp. 69-82.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-size:10.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:PT-BR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size: 10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;Glissant, Édouard (2002). Introducción a una política de lo diverso. Barcelona: Ediciones del bronce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-size: 10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial;mso-ansi-language:PT-BR"&gt;Moreno Sardà, Amparo (1991). &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height: 150%;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Pensar la historia a ras de piel. Barcelona: Ediciones de &lt;st1:personname productid="la Tempestad." st="on"&gt;&lt;st1:metricconverter productid="la Tempestad." st="on"&gt;la Tempestad.&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;-------------------------------- (1988). La otra política de Aristóteles. Cultura de masas y divulgación del arquetipo viril. Barcelona: Icaria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="mso-element:endnote-list"&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 24px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal; "&gt;&lt;a href="file:///C:/Documents%20and%20Settings/Notebook/Mis%20documentos/Art%C3%ADculos/Art%C3%ADculo%20Felip%20Gasc%C3%B3n.doc#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="font-size: 10pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Este artículo corresponde a una versión de la conferencia magistral presentada en las XIII Jornadas de Historia Dr. Luis Carreño Silva, “Chile: Historia de nuestro tiempo Presente. &lt;st1:personname productid="La Transici￳n" st="on"&gt;La Transición&lt;/st1:personname&gt; ¿un proceso concluido?”, celebradas en &lt;st1:personname productid="la Universidad" st="on"&gt;la Universidad&lt;/st1:personname&gt; de Playa Ancha (Valparaíso, Chile), del 13 al 18 de octubre de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="mso-element:endnote" id="edn1"&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt"&gt;&lt;a style="mso-endnote-id:edn1" href="file:///C:/Documents%20and%20Settings/Notebook/Mis%20documentos/Art%C3%ADculos/Raz%C3%B3n%20y%20palabra_2.doc#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;GASCÓN i MARTÍN, Felip. Profesor Titular Departamento de Ciencias de &lt;st1:personname productid="la Comunicaci￳n" st="on"&gt;la Comunicación&lt;/st1:personname&gt;, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile). Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Barcelona.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-1029913638304357158?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/1029913638304357158/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=1029913638304357158' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/1029913638304357158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/1029913638304357158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2011/07/politicas-de-la-memoria-o-semioticas.html' title='¿POLÍTICAS DE LA MEMORIA O SEMIÓTICAS DEL OLVIDO? IMA(R)GINARIOS SOBRE COMUNICACIÓN Y CAMBIO SOCIAL [i]'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-j1zWhQeSFk0/ThVJnUKseuI/AAAAAAAAADY/i8DZ6amdt6A/s72-c/Diagrama%2B1.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-8549398063001823824</id><published>2007-09-03T21:55:00.000-07:00</published><updated>2007-09-03T23:01:46.856-07:00</updated><title type='text'>Redes-cubriendo el emocionar:</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Itinerancias entre una genealogía huilliche&lt;br /&gt;y una ecología política de la comunicación&lt;/strong&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felip Gascón i Martín &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y es que las palabras conservan la memoria de los fines&lt;br /&gt;para los que fue ordenado el ecosistema tal como fue ordenado:&lt;br /&gt;el quién y el qué no debe/debe hacerse dónde y cuándo,&lt;br /&gt;que constituye la matriz espacio-temporal&lt;br /&gt;a partir de la que se genera el sistema argumental&lt;br /&gt;que nos recuerda por qué y para qué...&lt;br /&gt;hemos de adecuar lo que sentimos...&lt;br /&gt;según lo que debe ser.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Amparo Moreno Sardà&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Introducción.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La preocupación por las memorias excluidas se ha convertido en este cambio de época en un verdadero desafío para quienes tratamos de adecuar nuestras explicaciones sobre las transformaciones que se están operando en la sociedad red desde una perspectiva descentrada, plural e interactiva. Alejados de perspectivas tecnocéntricas, sean estas para fundamentar tecnolatrías o tecnofobias, nuestro trabajo se ha centrado en tratar de entender las tramas en que se teje una ecología política de las comunicaciones cuyos estratos arqueológicos están sedimentados en las genealogías biográficas familiares desplazadas de aquella historia estructurada como matriz crono-topo-lógica de disciplinamiento del cuerpo social y, por extensión, de lo humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo parece indicar que, contra más lejos y más rápido permiten las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC’s) procesar y transmitir la memoria del presente, más paradójico se torna el encuentro con nuestra proximidad, a tal grado que convivimos en un mundo cada vez más mediatizado y virtual, más lleno de lugares y sentidos comunes, pero menos complejo y denso, orientado por una cultura light de fácil digestión, proceso que asociamos a la globalización y a sus efectos de desterritorialización y deslocalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, términos como extrañamiento, relegación, inxilio, exilio, continúan siendo aspectos desdibujados todavía en la literatura reciente sobre comunicación y migración. Frente a problemáticas donde existe una sobreproducción intelectual, especialmente en el contexto de la globalización imaginada desde el desplazamiento económico, el desplazamiento político y cultural, la problemáticas derivadas del pensamiento colonial y autoritario latinoamericano han sido poco estudiadas desde perspectivas comunicológicas más amplias. Por dicha razón, y coincidiendo con la perspectiva de Francisco Sierra Caballero, estamos conscientes de que nuestra cultura investigativa requiere de un cambio epistemológico en la producción del conocimiento que se autonomice de la agenda etnocéntrica para asumir una necesaria perspectiva dialógica mestiza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…replanteando los parámetros de análisis para asumir la radical dialogicidad del proceso de conocimiento y de la dialéctica misma de la interculturalidad y el proceso transcultural de transformaciones que acompañan al cambio global en la sociedad de la información.” (Sierra, 2003: 187)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consecuentes con dicha perspectiva creemos que los procesos de innovación en la pedagogía de las comunicaciones deben contribuir especialmente a fomentar ese sentido dialógico crítico sobre la relación identidad/alteridad inscrito en la teoría/praxis de nuestro contexto socio-histórico. Esto significa dar a entender la deslocalización como dislocación, una equívoca búsqueda del otro desde un nosotros fracturado: inmolado, desaparecido, torturado, encarcelado, esclavizado, desnacionalizado, estigmatizado, subyugado, ausente del pasado-presente y definitivamente desempoderado históricamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“[Des-cubrir como] el Otro es citado, reseñado, enmarcado, iluminado, encajado en el positivo/negativo de una estrategia de ilustración en serie. Las narraciones y la política cultural de la diferencia se convierten en un círculo cerrado de la interpretación. El Otro pierde su poder de significar, negar, iniciar su propio deseo histórico, de establecer su propio discurso institucional y oposicional” (Bhabha, 2001: 12 cif. Sierra, 2003: 186).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es a esta dislocación, que parece afectar más directamente a nuestra interioridad humana, a la que orientamos nuestra perspectiva por reintegrar las dimensiones de lo racional-emocional-simbólico-espiritual, disociadas históricamente por el pensamiento logo/públicocéntrico occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniendo presente esas consideraciones, nuestro objetivo de investigación apunta a recuperar los imaginarios excluidos desde los que se construye una ciudad institucional y jerárquicamente patrimonializada como lo ha sido Valparaíso, adentrándonos en la trama periférica en que se tejen las formas de transmisión de las memorias de familias migrantes como parte de un patrimonio ciudadano. Tratamos con ello de redes-cubrir las tramas invisibilizadas (que no invisibles) en que se construyen los proyectos de vida y las lógicas del habitar, del convivir y compartir, como dimensiones emocionales que dan cuenta de las grandes transformaciones operadas en las redes de comunicación de Valparaíso (lo macrosocial) desde las prácticas cotidianas personales y familiares (lo microsocial) en un contexto de relaciones interculturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En anteriores trabajos nos hemos preocupado de fundamentar nuestra perspectiva sobre la ecología política de las comunicaciones (Gascón, 2006; 2005; 2002), orientada a desentramar la urdimbre de redes materiales y simbólicas mediante las cuales se han legitimado y determinado históricamente las formas de sincronización espacio-temporal entre los proyectos de vida personales y la transmisión de la memoria colectiva. Sincronización que nos ha llevado a explorar los posibles tránsitos que se están produciendo desde el memorialismo analógico al memorialismo digital, como una forma de reconocer la expansión de universo simbólico y cognitivo (Moreno Sardà, 2006; 2000), posibilitado tanto por las TIC’s como por la mayor incidencia transcultural y el reconocimiento aún incipiente hacia una multiversidad deseable para nuestra humanidad. Compartimos, por ello, la crítica hacia las brechas que se están produciendo en la biopolítica (Hard y Negri, 2004) producto de la sobretecnologización posmoderna, orientando nuestras inquietudes teóricas hacia el análisis de las redes e itinerarios del relato inter-subjetivo, “es decir hacia la investigación de genealogías familiares, grupales y personales que, desde la exclusión del exilio y la migración, las marginalidades, hibridaciones, movimientos y tribus urbanas, se están constituyendo como los referentes descentrados de los relatos del presente. Se trata, pues, de entender las matrices del sentir-pensar-actuar desde las que se producen resistencias al movimiento homogeneizador de la globalización, "leyendo" entre líneas cómo la expansión de la mente humana, del conocimiento y los sentidos son mediados por la memoria digital (exomemoria) en la multiplicación de relatos” (Gascón y Silva, 2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el presente trabajo nos concentramos en graficar los nudos de conflicto en los procesos de cambio/permanencia de los proyectos de vida de una familia migrante de origen étnico, puestos de manifiesto en sus redes de comunicación, en sus dimensiones espacio-temporales, público-privadas, tangibles e intangibles, racionales y afectivas, como universo singular que convoca a la compleja heterogeneidad de los modos sociales de organizar la existencia. Caso que forma parte de un proyecto más amplio de investigación&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; en que se consideran otras familias migrantes de origen europeo y nativas de Valparaíso, exiliadas por la dictadura militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas de las preguntas de investigación que nos formulamos se vinculan, como lo hemos planteado, con nuestra motivación por la innovación didáctica e investigativa en la línea académica de Comunicación, Cultura y Ciudadanía, desarrollada a través de la docencia de pregrado y posgrado, la guía de diversas tesis en esa área, como asismimo desde una larga experiencia en programas de extensión académica&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Cómo representar la multiversidad de mundos posibles que devienen de la construcción de la “sociedad red” desde un nodo local como lo es Valparaíso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Qué nuevos relatos pueden construirse para una valoración patrimonial de las memorias personales y familiares (genealogías), considerando las lógicas subyacentes en la definición de las identidades y las relaciones de comunicación intercultural, puestas de manifiesto en la organización de los proyectos de vida de familias migrantes y nativas de Valparaíso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Qué aportes didácticos puede entregar el soporte multimedia como síntesis de las diversas formas de organización y transmisión de la vida cotidiana (a través de objetos tridimensionales, documentos bidimensionales, mapas y planos, fotografía analógica y digital, sonido, música, video e hipermedia) tanto en lo relacionado a su soporte físico (papel, cintas magnetofónicas, discos de vinilo, etc.), su valoración en las mentalidades subjetivas, como a la repercusión del manejo técnico-profesional de dichas experiencias personales-colectivas (bibliotecas, fototecas, fonotecas, centros de documentación, mapotecas, mediatecas)?&lt;br /&gt;En consecuencia, nuestra experiencia se ha planteado un propósito múltiple y transdisciplinario, tanto en lo referido a la innovación didáctica en el campo de la historia, la geografía y las políticas de la comunicación, como en los campos complementarios de la documentación, la formación audiovisual y multimedial, la antropología y las ciencias sociales en general. Y, por otra parte, contribuir a la búsqueda de nuevas explicaciones que valoren como patrimonio las memorias personales y familiares, las lógicas subyacentes en la definición de las identidades y las relaciones de comunicación intercultural que se manifiestan en la organización de los proyectos de vida de familias migrantes. Lo anterior debe entenderse como una re-presentación de la multiversidad de mundos posibles que devienen de la construcción de la sociedad red desde un nodo local como lo es Valparaíso, en la perspectiva de legitimar la igualdad de las diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado de este programa de investigación nos propone como exigencia el diseño de nuevas narrativas multimediales&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; sobre la organización del territorio donde concretamos nuestra experiencia de vida junto a los mapas mentales con que las personas explicamos nuestra historia de vida, a través de la articulación de redes de comunicación (itinerarios, emplazamientos, desplazamientos, intercambios), contribuyendo a tejer la historia colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los métodos en los tránsitos del pensar comunicativo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo no referirse entonces a las cuestiones metodológicas desde el impacto tecnológico? En nuestro trabajo, pensar sobre las historias de vida de las familias nativas/migrantes en el tránsito digital nos plantea una crisis metódica: la del relato o habría que decir más apropiadamente la de la arquitectura del hiper-relato. Se trata, efectivamente, de revolverse desde la bullada crisis de los meta-relatos hacia los intersticios de los micro-relatos, donde las fronteras lógico-emotivas se tornan porosas, tanto como las materialidades de la memoria/olvido. La flexibilidad que ofrecen las TIC’s nos plantea una serie de inter-rogantes en clave comunicológica: ¿cómo diseñar el territorio de la intermediación, a la luz de las problemáticas de la interculturalidad, la interdisciplinariedad, la intersubjetividad y la interactividad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para abordar el análisis de las historias de vida consideramos las diversas perspectivas metodológicas en torno al relato biográfico y las preocupaciones por las dimensiones sincrónicas/diacrónicas, micro/macro-sociológicas, personales/sociales, racionales/emotivas ilustradas por la literatura (Verd, 2006). Aunque también influidos por los aportes del construccionismo psicosocial, la psicología gestáltica y la bionergética de inspiración reichiana (Lowen, 1958; 2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro interés se basa en la identificación de nudos biográficos que expresan decisiones estratégicas frente a conflictos/acuerdos y decisiones de cambio/conservación, como energías dinámicas basadas en la interacción de los contrarios. Creemos que la lógica causal que anima la narración de los acontecimientos biográficos no está determinada en los sujetos protagonistas de la investigación, por una racionalidad instrumental en forma excluyente. Hemos considerado, por ello, el grado de importancia que cada nodo de la historia de vida personal tiene en el conjunto de la trayectoria familiar, considerando la trama de relaciones causales relatadas en la genealogía familiar mediante situaciones causantes y causadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además nos interesa identificar mediante dichos procedimientos los diversos conectores emocionales que explicarían la interdependencia entre las decisiones narradas racionalmente y las motivaciones bioenergéticas que impulsan las expresiones de deseos, sueños, alegrías, miedos, frustraciones y estados emocionales en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destacamos la importancia de aportar perspectivas holísticas y transdisciplinarias en la investigación social, particularmente en el análisis de las redes de comunicación para describir y explicar las interdependencias entre las acciones individuales y las interacciones sociales, considerando que la construcción de lo colectivo debe apuntar hacia una polifonía de voces de relatores en interacción habitualmente excluidos o reducidos en su densidad, complejidad y diversidad. Considerar al relato como interlocución y no como monólogo propio de perspectivas en las que se basa cierto saber académico teleológico que separa teoría y práctica; una comprensión totalizadora de lo humano, donde se articula lo socio-histórico con lo individual, la construcción intersubjetiva de sentido, de la que no está ajena el investigador ni ética ni estéticamente, por cuanto existe interdependencia entre observador, protagonistas y universo cognitivo: “se trata de producir un saber en participación” (Correa, 1999: 40)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Complementando esa perspectiva Riessman en su reflexión sobre los relatos biográficos considera a la narración como medio tanto para estudiar la subjetividad como la identidad de las personas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El análisis en los estudios narrativos saca a la luz las formas de contar la experiencia, no sólo los contenidos a los que se refiere el lenguaje. Nos preguntamos por qué se cuenta la historia de ese modo.” (Riessman, 1993:2, cif. Verd, 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Construir el relato desde los protagonistas de las transformaciones que se operan en la vida cotidiana, desde las tensiones y conflictos que vivencian en su proyecto de vida mujeres y hombres de distinta condición social, cultura, generación y territorio, desde su propia memoria, es entrar al fragmento, al palimpsesto, al archipiélago y a su inscripción simbólico/territorial. Dicho desde la perspectiva metodológica, ello supone entrar al microanálisis que pone en relación los aspectos sincrónicos del relato biográfico y sus componentes coyunturales, mayoritariamente argumentales y pragmático/instrumentales, con los aspectos diacrónicos del itinerario de vida, de más larga duración, y que nos permiten definir para cada caso el patrón narrativo de la estructura lógico/emocional del sujeto y/o la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una poética de la relación, Glissant nos advierte de la existencia de una oposición entre un pensamiento continental, de sistema, y un pensamiento archipiélago, de lo ambiguo, presente en todas las cosmovisiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El elemento generador del todo-mundo es la propia poética de esta Relación, que hace posible la sublimación, sobre la base del conocimiento de sí y de los demás, a un mismo tiempo, de la aflicción y el asentimiento, de lo positivo y de lo negativo” (Glissant, 2002: 89).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Relaciones dialécticas.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras categorías de análisis se han centrado en las relaciones dialécticas entre la identidad personal, la memoria familiar y la alteridad; la migración y las movilidades; el territorio y el patrimonio. Un itinerario que se propone el empecinado camino de lo micro a lo macrosocial, cambiando el polo de nuestras explicaciones desde lo personal y lo familiar hacia lo colectivo. ¿Cómo sino recuperar la vida cotidiana de los sujetos sociales de la sujeción del olvido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma hemos construido una estructura narrativa multimedial basada en tres niveles de navegación interactiva:&lt;br /&gt;Primer nivel: toma de contacto entre usuario e información, integra los aspectos generales de ubicación geográfica, con la planimetría del área y la cobertura geográfica que abarca el estudio y la visualización de las principales redes de comunicación.&lt;br /&gt;Este nivel concluye desplegando en forma secuencial, los nodos correspondientes a la ubicación geográfica actual de cada uno de los casos informantes del proyecto y sus respectivas imbricaciones familiares.&lt;br /&gt;Cada uno de estos nodos, es la puerta de entrada a la sistematización y ordenamiento de las expresiones textuales, epistolares, fotográficas, sonoras y testimoniales del imaginario ciudadano de cada informante en particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo nivel: brinda acceso a cada uno de los informantes y está estructurado en torno a nodos vinculados a las categorías de análisis, que se detallan a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· Identidad personal: ordena y presenta la información en los términos expresados por el propio informante en lo referido a su nacimiento, clase social, género, generación, cultura; sus percepciones sobre lo esencial del ser.&lt;br /&gt;· Memoria familiar: expresa las referencias lógicas y emocionales que dan sentido a cada etapa de la vida del informante en la vinculación de lo privado-familiar con lo público-social e institucional. Arranca desde su propia identificación hacia aquellos relatos que refiere a sus relaciones sociales, sus afectos, vínculos comunitarios y agrupaciones con las cuales se vio comprometido/a en sus diversas etapas de la vida. Considera también aquellas expresiones referidas a la situación socioeconómica y política del contexto. Pone especial atención a los conflictos y decisiones a los cuales se vio enfrentado/a en relación a la permanencia y cambio en las condiciones, expectativas y deseos en su proyecto de vida y las respectivas lógicas de las decisiones asumidas como necesarias o postergadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· Migración y movilidades: en este campo se integran las representaciones discursivas y de la memoria sobre su procedencia y las motivaciones que justifican los nuevos emplazamientos y desplazamientos materiales y simbólicos de tipo educativo, cultural, económico-laboral, ideológico y otros, según el caso, destacando los aspectos racional-emotivos narrados respecto de la emigración y las características y grados de hibridación cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· Territorio y patrimonio: aquí se considera significante la construcción y representación del territorio personal-familiar, su hogar, su modo de habitar y convivir, su sentido de pertenencia a un cerro, barrio, ciudad y cultura, en un sentido amplio, como también las valoraciones destacadas como eje de lo memorial en la herencia familiar, particularmente en las dimensiones simbólicas e intangibles, más que en las del patrimonio material.&lt;br /&gt;Tercer nivel: presenta una reestructuración nodal en la cual se reconfiguran simbólicamente los nodos como puntos vitales de inflexión (conflictos, puentes, convergencia, coincidencia y divergencia de las categorías de análisis. Es una reinterpretación que busca transferir los resultados desde la matriz material en la cual los nodos representan personas, a una matriz nodal donde estos representan los puntos de encuentro, superposición y cruce del imaginario de este grupo de ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Aproximaciones a una genealogía familiar huilliche.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La interpretación del estudio de caso de la familia de origen huilliche Coñuecar-Millán, cuyo itinerario migrante arranca desde el mar interior de Chiloé hasta emplazarse en el puerto de Valparaíso, nos sirve para ilustrar la noción de rizoma, aquella raíz que se extiende hasta encarnarse en otras raíces haciéndolas copartícipes en la reproducción de la vida. Su narración biográfica, desde su microcosmos singular, nos relata la ecología política del mestizaje cultural chileno, poniendo en evidencia una parte esencial de los conflictos de una confusa y a veces inexistente historia pluriétnica, desde donde se hace necesario al menos pensar en el rastro del rizoma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Se atropellan en nosotros las huellas de nuestras confusas historias; y no para inmediatamente troquelar un modelo de humanidad que opondríamos, muy definidamente, a otros tantos patrones que tratan de imponernos. He aquí un troquel que no es ni fuga ni repetición, sino el nuevo arte de la soltura del mundo (…) Cada relato traza sinuosamente su particular rastro, de afluentes a ríos, creando un vínculo (…) El pensamiento del rastro anuncia una alianza ajena a los sistemas, rehúsa la posesión, se dirige a estos tiempos fracturados que las humanidades del presente multiplican entre sí, mediante colisiones y maravillas.” (Glissant, 2002: 70-71)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro análisis comprende las historias de vida de tres generaciones de la familia Coñuecar: Iván, María y Soledad, en el contexto más amplio de las memorias de migración familiar y la consolidación de la comunidad mapuche urbana “We folil che amuleain” del Cerro Cordillera de Valparaíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nudos de conflicto en dichas historias pueden entenderse como los momentos o procesos clave identificados desde la propia subjetividad del relato biográfico como desencadenantes de decisiones que cambian el rumbo de los proyectos de vida. Es a través de ellos que se identifican relaciones causales y se articulan redes de consecuencias que vienen a ampliar las posibilidades de acción de cada integrante, siendo vitales para la interpretación diacrónica del itinerario de vida al constituirse como puentes, fracturas, desviaciones o variaciones en la experiencia familiar y expresar una toma de conciencia y de movilización de las energías vitales en función de motivaciones racional-emotivo-espirituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esquemáticamente, esta red tejida por los nodos de conflicto y acuerdo nos muestra una lógica organizativa que da sentido histórico a su estructura de larga duración, articulando circularmente la subjetividad del presente con la reinterpretación de la memoria diacrónica del pasado familiar (ver diagrama nº 1). De esta forma se reencuentran en un continuum histórico la migración forzada con la reagrupación familiar, un mandato familiar que reviste consecuencias en la ecología política de la comunicación al cruzarse con la organización de la comunidad mapuche.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BlTVDCGowFo/RtzsX4ej_lI/AAAAAAAAABY/aReXVp61OaU/s1600-h/Diapositiva1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106215972573019730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 565px; CURSOR: hand; HEIGHT: 344px; TEXT-ALIGN: center" height="322" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BlTVDCGowFo/RtzsX4ej_lI/AAAAAAAAABY/aReXVp61OaU/s400/Diapositiva1.JPG" width="476" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Migración forzada.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El itinerario de la migración forzada de la familia huilliche Coñuecar-Millán se remonta a la quinta generación de sus antepasados, producto del desplazamiento étnico que sufrieron desde Chiloé. Las causas grabadas en la memoria familiar son la expropiación de sus tierras ancestrales, fruto de la expansión de otros migrantes nacionales y europeos, junto a la pobreza derivada de la crisis de los recursos marinos que constituían la base de su economía y organización social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nuevos emplazamientos, primero en Valdivia y finalmente en Valparaíso, son la consecuencia de la búsqueda de la dignificación cultural, el trabajo independiente y una mejor calidad de vida para la familia. Los hombres, cumpliendo con el rol de proveedor propio de esta gente de mar, son quienes tienen la iniciativa de la migración siguiendo las faenas pesqueras. Las mujeres, de reagrupación familiar y de nuevo asentamiento en Valparaíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Discriminación. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estigmatización de la diferencia es una de las causas principales que explican el sentido profundo de la discriminación cultural. A través de la escuela, la vida laboral y social, se enmascara un tipo de racismo que justifica conductas inhumanas de explotación y de exclusión histórica de la cultura mapuche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, la genealogía familiar de los Coñuecar, como tantas otras de origen étnico, está marcada por estrategias de supervivencia basadas en el ocultamiento de la propia identidad y la preservación secreta de su cosmovisión, cuyo resultado provocó entre otras cosas la ruptura de los mecanismos de transmisión intergeneracional de los poderes esotéricos y de sanación entre las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Exclusión. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentido de la exclusión se explica principalmente por las relaciones etnocéntricas y autoritarias que pesan en las relaciones interculturales. Sin embargo, también son causas endógenas el androcentrismo o sexismo, que provoca el control generacional de los mayores sobre la reproducción de los roles de género, naturalizando la oposición entre lo público/masculino y lo doméstico/femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intento por superar este conflicto se vincula con la identificación de la familia con posiciones de izquierda, su compromiso con el proyecto de la Unidad Popular y la dignificación de sus condiciones de vida. A raíz de este proceso se explica el posterior proceso de movilización y liderazgo de Iván, como asimismo la participación familiar en la comunidad mapuche y el grado de influencia social que ella ejerce en la comunidad porteña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desetnicidad. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de raíces como nudo de conflicto se explica en el relato de vida familiar por el desplazamiento étnico y la presión de la iglesia sobre la comunidad huilliche originaria, que generan el ocultamiento y posterior ruptura de los mecanismos de transmisión cultural. A ellos vino a sumarse la inadaptación social derivada de las diversas formas de discriminación y exclusión de las que fueron objeto a lo largo de sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desenlace de este conflicto se produce en la coyuntura de resistencia al régimen militar desde la dirigencia sindical de Iván. La búsqueda de identidad se vincula entonces con la politización de la causa indígena, concretándose con la organización de las comunidades mapuches urbanas, junto a las que se cristaliza el proceso de recuperación del saber y la ritualidad ancestral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Emplazamiento periférico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La situación de pobreza y precariedad que sufre la familia al emplazar su hábitat en una quebrada de Valparaíso, sub-urbanizada, con ausencia de infraestructura y suministros básicos, se suma a la falta de redes y vínculos sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a ello, el sacrificio y el apoyo familiar hizo posible la autoconstrucción de un hábitat y un ecosistema propios, tensionados entre la solidaridad y la envidia vecinal, pero que pese a las dificultades tuvo la suficiente energía para edificar una convivencia intercultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reagrupación familiar &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dificultades producidas por la diferenciación y la disgregación familiar, a medida que se desarrollan distintas formas de socialidad con la comunidad porteña y de alianza intercultural, provoca enfrentadas pasiones: competencias, “envidias”, fisuras y distancias. Para algunos de sus miembros, la proximidad al credo evangélico constituye una vía de “integración”; para otros, la persistencia en la búsqueda de las raíces; y, para todos, el maremoto de Valdivia como remezón cultural, que supuso el reencuentro con la abuela María, las tradiciones y la sabiduría ancestral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos esos elementos contribuirán a la construcción de su ecosistema intercultural y el proceso de organización de la Comunidad Mapuche, dando finalmente cohesión a la familia Coñuecar, al tiempo que fortaleciendo su liderazgo e influencia social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Coda. El mapa en busca de territorio.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra propuesta de "mapear" conceptualmente las matrices implícitas en la ecología política de las comunicaciones nos ha llevado a formular como corolario una metodología de análisis holístico, capaz de abordar en forma integrada la relación triádica estructura-cuyunturas-prácticas de comunicación. En ese primer nivel de análisis se abordan los siguientes componentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) La estructura de larga duración como matriz de transmisión de la memoria histórica colectiva: estructura social, matrices de pensamiento social y relaciones sociales; institucionalización, identidad/alteridad, ciudadanía, redes, sistemas y políticas de comunicación implícitas. Sinergias entre lo mega y lo macro-comunicativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Las coyunturas de media duración como matrices de sincronización de un "presente continuo": transformaciones sociales y del sistema mediático; políticas explícitas y conflictos/acuerdos implícitos en la regulación de las prácticas socio-comunicativas. Sinergias entre lo macro y lo meso-comunicativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Las mediaciones de corta duración como matrices de sincronización entre las memorias personales y la memoria colectiva: las prácticas comunicacionales en la vida cotidiana, conflictos/acuerdos Sociedad-Medios-Estado en la representación y legitimación de la realidad social; mecanismos de generación, apropiación, reproducción de discursos y prácticas comunicacionales como negociación de las permanencias y rupturas en los proyectos de vida individuales, interpersonales y colectivos. Sinergias entre lo meso y lo micro-comunicativo, entre el pasado, el presente y el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos descrito en otros trabajos, la forma en que se superponen los espacios y tiempos múltiples en la lógica implícita de la expansión de las redes de comunicación y las políticas que las vertebran en sus dimensiones estructurales, coyunturales y en la expresión de las prácticas sociales involucra también a las matrices del pensar/sentir que se proyectan en los procesos de sincronización espacio-temporales entre la memoria colectiva y las decisiones de cambio/permanencia intergeneracionales (ver diagrama nº 2). Este sincretismo se hace más transparente en función del grado de intensidad que revisten los conflictos, debido a la expresividad con que se muestran los momentos de explosión de los enfrentamientos por el control y generalización de un ethos de naturalización del orden discursivo y biopolítico que se inscribe en el cuerpo social, por la hegemonía e imposición de uno de los discursos o relatos argumentales sobre el cambio o la conservación del orden social, sobre el resto de discursos y los alcances de las estrategias de integración, exclusión y marginación de los mismos.&lt;br /&gt;Este sincretismo combina apelaciones racionales y simbólicas orientadas a desencadenar asociaciones preconscientes y subliminales de adhesión a comportamientos arquetípicos que se han constituido en referentes del subconsciente colectivo, como un verdadero co-relato del orden del discurso. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_BlTVDCGowFo/RtzwnYej_mI/AAAAAAAAABg/nk8QWolAuZM/s1600-h/Diapositiva2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106220636907503202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_BlTVDCGowFo/RtzwnYej_mI/AAAAAAAAABg/nk8QWolAuZM/s400/Diapositiva2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Con ello queremos afirmar que el territorio de la política es más amplio que el representado explícitamente por sus proposiciones discursivas y que, necesariamente, debe deconstruirse para hacer transparente el orden jerárquico entre lo incluido y valorado positiva o negativamente, y lo excluido o marginado, que se proyecta sobre el conjunto de dimensiones discursivas:&lt;br /&gt;i) sistema de actores;&lt;br /&gt;ii) asignación de roles (activos, pasivos, protagonismo, antagonismo y mediación);&lt;br /&gt;iii) actos de habla y factualidad (prácticas retóricas y de acción);&lt;br /&gt;iv) contexto espacio temporal (redes, estructuras institucionales, coyunturas);&lt;br /&gt;v) tramas y nudos argumentales (conflictos/acuerdos);&lt;br /&gt;vi) relaciones de causalidad y secuencialidad (causas/consecuencias) como eje articulador de las estrategias de negociación y argumentación de las resoluciones, reducciones, postergaciones de los conflictos (clímax);&lt;br /&gt;vii) proyección de sus efectos sobre los distintos ámbitos de lo personal/colectivo, como forma de ajustar las actuaciones cotidianas (íntimas, privadas y públicas) con que definimos nuestros proyectos de vida a las exigencias de las normas que diseñan y regulan el proyecto colectivo de sociedad;&lt;br /&gt;viii) lo anterior vendría a definir las lógicas de sincronización entre las matrices de transmisión o re-producción de la memoria colectiva y las formas de adhesión (integración) negociación y oposición (exclusión, marginación) de la memoria individual a través de la que representamos nuestros intereses, problemas, sueños y aspiraciones de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliográficas &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· CORREA, Rosario (1999): “La aproximación biográfica como opción epistemológica, ética y metodológica”. En: Proposiciones nº 29, 35-44.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· GASCÓN, Felip (en prensa): “Memorias e itinerancias desde una ecología política de la comunicación humana”. Conferencia de clausura en el I Congreso Chileno de Estudiantes de Postgrado en Comunicación y II Congreso de Estudiantes de la Escuela de Graduados de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Valdivia: Universidad Austral, 13 al 15 de diciembre de 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· --------------------- (2005): “De ima(r)ginarios y memorias olvidadas. Reflexiones sobre redes de comunicación e interculturalidad”. En: Revista Redes.Com nº 2, pp. 69-81. Sevilla: Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo, Centro Iberoamericano de Comunicación Digital y Diputación Provincial de Málaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------- (2002): Transformaciones Sociales, Redes y Políticas de Comunicación en Chile (1967-2002). Elementos para una ecología política de las comunicaciones. Tesis Doctoral: Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GASCÓN, F. y SILVA, Víctor (2005): “Cartografías de la comunicación. Los archivos del patrimonio ante los nuevos relatos de la diferencia”. En: F@ro Revista teórica del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información, Vol. nº 1. Valparaíso, Universidad de Playa Ancha. También disponible en: http://www.upa.cl/revistafaro/n2/02_fgascon_vsilva.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GLISSANT, Edouard (2002): Introducción a una poética de lo diverso. Barcelona: Planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HARDT, Michael y NEGRI, Antonio (2004): Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio. Barcelona, Debate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOWEN, Alexander (2005): El lenguaje del cuerpo. Dinámica física de la estructura del carácter. Barcelona: Herder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· MORENO SARDÀ, Amparo (2006): “Comprender la globalidad desde la proximidad. Aportaciones no-androcéntricas a la construcción de un humanismo plural”. En: F@ro, Revista Teórica del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información. Nº 4. Valparaíso: Universidad de Playa Ancha. Disponible en: http://www.upa.cl/revistafaro/02_monografico/04_amparo_moreno.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· ---------------------------------------- (2000): “Paradigmas y criterios para la periodización de la historia de la comunicación: dinámica expansiva y reproducción generacional de la vida social. Ponencia IV Encuentro de la Asociación de Historiadores de la Comunicación. Málaga, del 12 al 14 de abril de 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· ----------------------------------------- (1991): Pensar la historia a ras de piel. Barcelona: Ediciones de la Tempestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· SIERRA, Francisco (2003): “Comunicación y migración. Matrices y lógicas para pensar el cambio social”. En: CONTRERAS, R.; GONZÁLEZ, R.; SIERRA, F. Comunicación, cultura y migración. Sevilla, Dirección General de Coordinaciñon de Políticas Migratorias, Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· VERD, Joan Miquel (2006): “La construcción de indicadores biográficos mediante el análisis reticular del discurso. Una aproximación al análisis narrativo-biográfico”. En: Redes, Revista hispana para el análisis de las redes sociales. Vol. 10, # 7, junio 2006. Disponible en: &lt;a href="http://revista-redes.rediris.es/"&gt;http://revista-redes.rediris.es/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Las presentes reflexiones se enmarcan en el proyecto de investigación “Las Redes de Comunicación como patrimonio de Valparaíso. Un acercamiento desde la construcción de imaginarios ciudadanos”, de la Dirección General de Investigación de la Universidad de Playa Ancha. En el equipo de trabajo se integran el co-investigador Mg. Luis Costa del Pozo y las Ayudantes Liliana Loyola, Paulina Pizarro y Pamela Valenzuela.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Dr. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Académico-investigador del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información de la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Debo reconocer aquí la inspiración pionera de mi maestra y amiga Amparo Moreno Sardà, Catedrática de Historia de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, con quien me une el desafío de compartir su propuesta de “Paseos por el pasado y presente de las redes de comunicación desde…” para una gestión del conocimiento local en red. La experiencia puede consultarse en: &lt;a href="http://oaid.uab.es/passeig"&gt;http://oaid.uab.es/passeig&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Entre dichas actividades se destacan la participación académica en el “Seminario de Gestión Cultural y TIC’s” del Magíster en Gestión Cultural del Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Educación y la Cultura (CENLADEC) y en la asignatura “Educación y TIC’s” del Magíster en Comunicación Educativa, Mención Nuevas Tecnologías, de la Facultad de Ciencias de la Educación, ambos de la Universidad de Playa Ancha.&lt;br /&gt;Docencia de pregrado en Políticas de Comunicación para cuarto año de la Carrera de Periodismo, junto a la guía de diversas tesis de Licenciatura en Comunicación Social sobre temáticas relacionadas con las redes de comunicación y la participación ciudadana como constructoras del patrimonio intangible.&lt;br /&gt;Entre los programas de extensión se destacan la coordinación académica y docencia del módulo “Identidades e Imaginarios Locales. Construcción del Patrimonio Comunicacional” en el Programa de Comunicación para la Integración y el Desarrollo Local. Convenio Universidad de Playa Ancha y Consejería de Comunicación e Información para América Latina de UNESCO. Valparaíso, julio-agosto 2004. Patrocinios: Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), Asociación Nacional de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile (ANARCIH), Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Región de Valparaíso, Programa de Ciudadanía y Gestión Local, Fundación para la Superación de la Pobreza. Coordinación académica y docencia del módulo “Redes de Comunicación y Patrimonio Local” en el Programa de Formación en Medio Ambiente, Patrimonio y Ciudadanía. Convenio UPLA y Programa de Ciudadanía y Gestión Local de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Valparaíso, junio 2004.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=27034420#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Por ello, el principal producto de esta investigación se presenta en formato de DVD interactivo que incluye una propuesta didáctica de narración multimedia sobre las redes de comunicación de familias migrantes como contribución a la construcción del patrimonio intangible de Valparaíso.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-8549398063001823824?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/8549398063001823824/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=8549398063001823824' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/8549398063001823824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/8549398063001823824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2007/09/redes-cubriendo-el-emocionar.html' title='Redes-cubriendo el emocionar:'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BlTVDCGowFo/RtzsX4ej_lI/AAAAAAAAABY/aReXVp61OaU/s72-c/Diapositiva1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-8134958881513569940</id><published>2007-08-16T16:57:00.000-07:00</published><updated>2007-08-16T17:05:59.077-07:00</updated><title type='text'>Comunicación para el desarrollo en Latinoamérica. Una evaluación sucinta al cabo de cuarenta años</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Por Luis Ramiro Beltrán&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Doctor en Comunicación Social Consejero Regional en Comunicación para América Latina&lt;br /&gt;Centro para Programas de Comunicación Universidad Johns Hopkins&lt;br /&gt;En: “La iniciativa de Comunicación” 27 de junio de 2002&lt;br /&gt;Disponible en: &lt;a href="http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/lasth/lasld-754.html"&gt;http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/lasth/lasld-754.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este documento corresponde al discurso de inauguración de la IV Mesa Redonda sobre Comunicación y Desarrollo organizada por el Instituto para América Latina (IPAL) en Lima, Perú, entre el 23 y el 26 de febrero de 1993. En América Latina han prevalecido tres conceptualizaciones principales respecto de la relación entre comunicación social y desarrollo nacional: "comunicación de desarrollo", "comunicación de apoyo al desarrollo" y "comunicación alternativa para el desarrollo democrático". La comunicación de desarrollo es, en esencia, la noción de que los medios masivos tienen la capacidad de crear una atmósfera pública favorable al cambio, la que se considera indispensable par la modernización de sociedades tradicionales por medio del progreso tecnológico y el crecimiento económico. La comunicación de apoyo al desarrollo es la noción de que la comunicación planificada y organizada – sea o no masiva – es un instrumento clave para el logro de las metas prácticas de instituciones y proyectos específicos de instituciones que propician el desarrollo. La comunicación alternativa para el desarrollo democrático es la noción de que, al expandir y equilibrar el acceso y la participación de la gente en el proceso de comunicación, tanto a niveles de medios masivos como a los interpersonales de base, el desarrollo debe asegurar, además de beneficios materiales, la justicia social, la libertad para todos y el gobierno de la mayoría. Es posible, por supuesto, que existan otras conceptualizaciones de la relación comunicación-desarrollo. Sin embargo, las que se acaban de enunciar aquí brevemente están presentes en toda la literatura pertinente y se corresponden bien con las categorías de la práctica. Existen, por otra parte, diferencias claras entre ellas y algunos lamentan que se causen confusiones indeseables en ciertos casos al utilizarlas en forma indistinta. Pero para los fines de este análisis, las tres conceptualizaciones tendrán que ser, en ocasiones, albergadas bajo un rótulo general más amplio: "Comunicación para el Desarrollo". Esto no equivale a una definición única que abarque a todos los componentes, pero parece necesario para facilitar el análisis en algunos puntos. ¿Cuál ha sido la trayectoria de la comunicación para el desarrollo en Latinoamérica? ¿Ha hecho esta región contribuciones significativas a ella? Durante casi 45 años Latinoamérica ha sido notablemente activa, imaginativa y productiva en tratar de poner la comunicación al servicio del desarrollo. Empezó a utilizar la comunicación para el desarrollo mucho antes de que se hubieran propuesto teorías para ello e incluso cuando la denominación misma no existía aún. Radio para los campesinos: ColombiaEn efecto, dos de las experiencias más significativas y duraderas en cuanto a comunicación para el desarrollo se iniciaron ya en 1948 en dos países de Latinoamérica, Colombia y Bolivia. En un pueblo andino de Colombia un cura párroco, Joaquín Salcedo, creó en 1948 – literalmente con sus propias manos – una rudimentaria estación radiodifusora para los campesinos, Radio Sutatenza, con los modestos propósitos de ampliar la difusión de la doctrina católica y contribuir a reducir el analfabetismo dentro de su área inmediata de influencia. En pocos años, sin embargo, esta iniciativa individual evolucionó hasta convertirse en "Acción Cultural Popular" (ACPO), una de las instituciones de múltiples medios más grandes, complejas e influyentes del mundo en materia de educación no formal a distancia y desarrollo rural. La estrategia de las "Escuelas Radiofónicas" de ACPO – que incluye la audición colectiva y el debate de programas especiales, con el apoyo de un voluntario local capacitado y de materiales impresos – pronto fue adoptada por organizaciones similares en muchos de los países de la región. Con el apoyo del Estado y luego también contando con un sustancial subsidio extranjero, ACPO-Radio Sutatenza constituyó, en su momento de auge, el primer caso exitoso de comunicación institucionalizada de apoyo al desarrollo de Latinoamérica. Radio de los trabajadores: BoliviaEn Bolivia, y también a partir de 1948 aunque cobraron plena fuerza recién desde 1952, los sindicatos de trabajadores mineros crearon varias estaciones de radio mediante contribuciones de sus magros salarios y rápidamente aprendieron a manejarlas ellos solos. A pesar de contar con equipos de transmisión rudimentarios y de corto alcance, estas estaciones de radio permitieron que aquellos trabajadores – en su mayoría ex campesinos autóctonos – se convirtieran en protagonistas de la comunicación masiva. Hasta entonces sólo habían sido receptores pasivos de mensajes generados por estaciones de radio comerciales u oficiales de las grandes ciudades, que aparte de condenar su participación en las huelgas, hacían caso omiso de su existencia. Con estas estaciones de radio, empero, se convirtieron en participantes claves de un proceso de revolución nacionalista radical, que instauraría el voto universal, realizaría la reforma agraria y nacionalizaría la minería del estaño, de la cual dependía entonces, en gran medida, la subsistencia del país. Bajo un clima tal de transformaciones sociales globales hacia la democratización, los flamantes radialistas cumplían su trabajo de una forma verdaderamente participativa, daban a su audiencia acceso casi irrestricto a sus micrófonos, visitando las calles, los mercados, las escuelas y los campos deportivos, y el propio interior de las minas, para permitir que la gente se manifestara, expresara sus necesidades y opiniones y criticara no sólo a los funcionarios del gobierno sino a los mismo líderes sindicales y a sus estaciones de radio. Incluso sirvieron como locales para las asambleas comunales a fin de que todas las organizaciones de base analizaran problemas de interés público, especialmente en tiempos de emergencias. Tales ocasiones no eran infrecuentes por cuanto los sindicatos de militancia política sufrían constante represión por parte de los militares, quienes a veces confiscaron, e inclusive volaron, algunas estaciones y encarcelaron o exiliaron a sus operadores. Al trabajar de forma autofinanciada, no partidaria, autogestionaria, sin publicidad comercial y practicando verdaderamente la democracia en la comunicación, los mineros bolivianos se constituyeron, sin saberlo, en los precursores de la comunicación alternativa para el desarrollo, aproximadamente dos décadas antes de que se comenzaran a plantear las bases teóricas para ello. Extensión agrícola y educación audiovisual A principios de la década del 50 el gobierno de los Estados Unidos creó un programa de asistencia técnica y financiera para el desarrollo de los países latinoamericanos con énfasis en la agricultura, la educación y la salud. Junto con este programa llegó la aplicación con fines pacíficos de la experiencia en comunicación adquirida por ese país durante la Segunda Guerra Mundial. La aplicación seguía tres líneas paralelas principales: la "información agrícola", la "educación audiovisual" y la "educación sanitaria" . Aún no existía ninguna teoría formal que respaldara este esfuerzo, pero claramente constituía éste la práctica de lo que más tarde vendría a llamarse la comunicación de apoyo al desarrollo, que ahora patrocinan organismos internacionales y ejecutan órganos estatales. Mediante servicios bilaterales que realizaban en estos países actividades internacionales dentro de la región y capacitación en los propios Estados Unidos*, centenares de latinoamericanos aprendieron, a lo largo de esa década, cómo aplicar principios y técnicas de la comunicación social a las necesidades del desarrollo nacional. Luego compartirían estos conocimientos con millares de empleados de los organismos de desarrollo, sobre todo agentes de extensión agrícola en el campo y maestros de escuelas primarias. Un organismo regional jugó un papel preponderante en el aspecto de comunicación rural de este movimiento apoyado por el gobierno de los Estados Unidos de América: el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA), afiliado a la Organización de Estados Americanos. Para mediados de la década de los 50, su sede en Costa Rica se convirtió en el centro de excelencia multiplicador y fuente de materiales adaptados para la capacitación. Por su parte, la FAO contribuyó en forma sustancial a los esfuerzos por construir en los países latinoamericanos sistemas modernos de agricultura, basados en la educación no formal del campesinado, la que debía incluir medios masivos de información de "extensión agrícola". Para la educación la Administración de Operaciones en el Exterior de Estados Unidos de América montó y puso en funcionamiento complejos centros audio-visuales en algunos países y ayudó a que otros crearan los suyos. Instituciones privadas norteamericanas, tales como las fundaciones Kellog, Rockefeller y Ford, también hicieron contribuciones sustanciales, concediendo estas últimas cierta atención especial a la comunicación para la planificación familiar. Por otra parte, en cooperación con el gobierno de México, la UNESCO apoyó en ese país al Instituto Latinoamericano de Cinematografía Educativa (ILCE) y al Centro Regional para la Educación Fundamental (CREFAL). Ambos incluyeron en sus programas capacitación para la producción de ayudas audiovisuales con fines educativos. ¿Los medios masivos no llegan a las masas? Los años sesenta se iniciaron con la publicación por la UNESCO de un inventario de disponibilidad de medios masivos en los llamados países en vías de desarrollo. Las diferencias con las naciones desarrolladas eran tan enormes que, en 1962, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó a los Estados miembros que incluyeran en sus planes para el crecimiento económico recursos para expandir y mejorar en forma significativa la comunicación para el desarrollo. El estudio dio lugar a pensar que los medios masivos casi no llegaban a las masas en Latinoamérica, por cuanto se restringían en su mayor parte a las minorías urbanas de los estratos superiores. El credo de la comunicación de desarrolloCon el auspicio de la UNESCO, el Director de Investigaciones de Comunicación de la Universidad de Stanford, el doctor Wilbur Schramm, publicó en 1964 un libro que pronto se convertiría en la biblia universal de la comunicación para el desarrollo, abarcando tanto la problemática de la comunicación de desarrollo como la comunicación de apoyo al desarrollo. Junto con las investigaciones del Sociólogo Daniel Lerner sobre "la extinción de la sociedad tradicional" en 1958 y con contribuciones de otros estudiosos del famoso MIT*, tales como Lucien Pye e Ithiel De Sola Pool, el libro de Schramm armó las bases teóricas para el uso de la comunicación social al servicio del desarrollo. Por medio de estas obras fundamentales se difundió por todo el mundo la creencia en que los medios masivos de comunicación eran capaces de contribuir a que el Tercer Mundo lograra en pocas décadas lo que Occidente había hecho en siglos: evolucionar de un tradicionalismo atrasado a una próspera modernidad. En poco tiempo este credo llegó a ser abrazado de todo corazón por numerosos especialistas latinoamericanos en comunicación para el desarrollo. Su fe en la excelencia de los medios masivos de comunicación como agentes de cambio sería confirmada hacia fines de la década de los 60, cuando la teoría de Everett Rogers sobre la difusión de innovaciones llegó a sus tierras. Varios de aquellos especialistas parecieron percibir entonces su oficio como una suerte de muy eficiente disciplina de "ingeniería social", dotada acaso de poderes casi mágicos para persuadir a las masas atrasadas de que se modernizaran. La comunicación de apoyo al desarrollo se expandeEsta entusiasta posición, que compartieron los organismos internacionales de financiamiento para el desarrollo, condujo a que tanto en los sesenta como en la siguiente década se instauraran en la región centenas de proyectos que involucraban millones de dólares. La mayoría de estos proyectos, financiados por fuentes norteamericanas y europeas, como también por el sistema de las Naciones Unidas, correspondían a problemáticas agrícolas, educativos, de salud y de demografía. Unas breves menciones bastarán para proveer ilustración de ellas. A través del trabajo creativo de Manuel Calvelo, la FAO inició en Chile y luego en Perú una experiencia pionera con el uso de videos para la educación campesina no formal y dentro de los procesos de la reforma agraria. La UNESCO y el PNUD apoyaron a los Ministerios de Educación de los países andinos en el diseño de un proyecto muy ambicioso para utilizar programas televisivos por satélite para la difusión y mejoramiento masivos de sus programas educativos en aula y a distancia. Lamentablemente, éste no llegó a materializarse. La Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos de América (USAID) brindó apoyo sustancial a un complejo experimento de uso de la televisión como instrumento para una amplia reforma educativa en El Salvador. También ayudó a Nicaragua a mejorar la calidad de la enseñanza de las matemáticas en las escuelas mediante la radio interactiva. Luego aplicó esta estrategia a otras necesidades educativas en la República Dominicana. Con el apoyo de la Fundación Adenauer de Alemania se creó la Asociación Latinoamericana de Televisión Universitaria (ALATU), con sede en Lima. Mientras que México recurrió a la televisión para la educación secundaria a distancia, Colombia aplicó este medio a la primaria, así como al mejoramiento docente, pero utilizó la radio para la educación secundaria. La USAID nuevamente prestó su apoyo durante esta década a varios proyectos que utilizaban la radio para apoyar programas de salud y nutrición, especialmente en Honduras, Costa Rica, Colombia y Brasil. La Fundación Ford, aliada con la Federación Internacional de Paternidad Planificada, ayudó a establecer y operar el CIACOP de Costa Rica, un centro regional para la capacitación de especialistas en comunicación sobre población. El IICA buscó aplicar la comunicación a la reforma agraria y a programas universitarios de capacitación agrícola, especialmente en el formato de "extensión". Capacitación regional y primeras investigaciones En esa década surgió en Ecuador una nueva institución regional de comunicación orientada al principio sólo hacia la capacitación e investigación en periodismo. Se trataba del Centro Regional de Investigación y Enseñanza en Periodismo para América Latina (CIESPAL), iniciativa ecuatoriana encabezada por el periodista Jorge Fernández, inicialmente apoyada por la UNESCO, la Organización de Estados Americanos y la Fundación Ebert de Alemania Occidental y, luego, por la Radio Nederland Internacional de Holanda. Mediante actividades intensas y productivas, el CIESPAL se convirtió pronto en el centro de comunicación más conocido e influyente de la región, abrazó la causa de la comunicación para el desarrollo y amplió el espectro de sus servicios. Ya en 1963 Antonio Pasquali, pionero de la investigación en comunicación en la región, había publicado en Venezuela un penetrante libro que hacía críticas a la comunicación comercial masiva en Latinoamérica y recomendaba cambios para reformularla de modo que contribuyera al desarrollo nacional democrático. Hacia fines de la década sólo unas pocas voces más empezaron a expresar dudas de que la comunicación pudiera generar desarrollo frente a las gruesas barreras presentadas por la arcaica e injusta estructura social prevalente en la región. La mayoría de los especialistas en comunicación no parecieron haber percibido entonces ningún problema en cuanto a aplicar la teoría general venida de ultramar a las realidades específicas de sus países. El desarrollo fracasa La década de los años del 70 fue de fracaso en el desarrollo y de confrontación en el área de la comunicación. Latinoamérica participó de ambos. La crisis del petróleo que sacudió a las naciones desarrolladas también tuvo graves consecuencias en esta parte del mundo, demostrando la fragilidad de sus estrategias de desarrollo y su vulnerabilidad estructural, debida a su dependencia. Hacia mediados de la década de 1970 las tasas de desarrollo se derrumbaron sin remedio y la deuda externa empezó a crecer velozmente. Para 1978 aproximadamente el 40% de las familias de la región habían caído hasta niveles de pobreza crítica. La aplicación ciega del modelo importado había llevado a tan desastrosa situación. Tras 20 años de esfuerzos y de inversiones que representaban millones de dólares no se había logrado ningún beneficio para las grandes mayorías. Estas se veían acosadas por los bajos salarios, cuando si no por el aumento del desempleo y padecían precios muy altos y a una aguda inflación. En cambio, las minorías poderosas se hicieron más ricas mientras que las masas ahora hacinadas en las ciudades se veían inundadas por migrantes expulsados del campo por la miseria. Lógicamente, el mencionado modelo de desarrollo fue el blanco de críticas fuertes y abiertas en Latinoamérica y las percepciones planteadas en la década anterior por la "Teoría de la Dependencia" pasaron a primer plano. Los términos del intercambio comercial internacional eran tan injustos que los países latinoamericanos vendían en el extranjero cada vez más baratas sus materias primas y compraban bienes manufacturados cada vez más caros. Para cubrir los déficits resultantes tuvieron que recurrir a un mayor endeudamiento externo a tasas incrementadas de interés y con plazos más breves de amortización. Todo ello frenó sus esfuerzos de avance. Se necesita: otro tipo de desarrollo Como esta situación de desequilibrio afectaba al resto del Tercer Mundo, en 1975 un grupo auspiciado por la Fundación Dag Hammarskjold, en el que el economista latinoamericano Juan Somavía tuvo importante participación, sometió una propuesta para "otro desarrollo" a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El modelo proponía un desarrollo basado en la satisfacción de las necesidades de las mayorías, en enfoques endógenos y autogestionarios y en mantener armonía con el medioambiente.En 1976 un equipo de sobresalientes estudiosos del desarrollo creó un "Modelo Mundial Latinoamericano" bajo la coordinación de Amilcar Herrera y al cobijo de la Fundación Bariloche de Argentina y con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, de Canadá. Este modelo alegaba que no existían límites insuperables para el crecimiento y que la producción debía ser condicionada por las necesidades sociales y no por el afán de lucro. Para ello tendría que dejar de existir la propiedad, privada o pública, como medio de explotación y de concentración de poder y privilegio, y la administración sería verdaderamente democrática y descentralizada. La viabilidad material de este modelo conceptual se demostró mediante un modelo matemático construido con datos mundiales pertinentes. Sin embargo, la prueba final de su viabilidad, señalaban los proponentes, tendría que darse por la eliminación de la concentración de poder a niveles nacionales e internacionales.El gran fracaso del modelo clásico fue pronto reconocido en todo el mundo, incluyendo los Estados Unidos de Norteamérica, y no sólo por economistas y planificadores del desarrollo, sino también por algunos de los propios proponentes del antiguo paradigma, como el comunicólogo Everett Rogers. Ahora se reconocía ampliamente el hecho de que si no se realizaban importantes cambios estructurales que aseguraran equidad dentro de las naciones y entre las naciones y se habría probado imposible un desarrollo democrático y generalizado. Hacia modelos de comunicación democráticos El modelo de comunicación clásico – la fórmula aristotélica de Harold Lasswell – también fue cuestionado en esta década de los setenta, a principios de la cual el pedagogo católico brasileño Paulo Freire inició, desde el exilio en Chile, la difusión de sus nuevas y audaces ideas sobre la educación. Al mismo tiempo que condenaba la educación tradicional "bancaria" como manipuladora de los seres humanos para la perpetuación del status quo, proponía una "pedagogía del oprimido" para el autodescubrimiento a través del diálogo libre y la "concientización" orientada hacia la emancipación y la democracia.Además de las críticas ya adelantadas por Antonio Pasquali a inicios de la década, el pensamiento de Freire inspiró también la revisión del modelo clásico de comunicación. Frank Gerace (EE.UU.), trabajando desde Bolivia y Perú, fue el primero en producir algunos basamentos adaptativos para un modelo de "comunicación horizontal" . Juan Díaz Bordenave, Joao Bosco Pinto y Francisco Gutiérrez también estuvieron entre los primeros proponentes de aplicaciones creativas de las ideas de Freire sobre la educación a la comunicación. Y, para mediados de la década, otros se habían unido a la búsqueda, especialmente el periodista chileno Fernando Reyes Matta. Vinculado al modelo para "otro tipo de desarrollo", propuso en detalle un modelo participativo para la "comunicación alternativa". Esas nuevas ideas llegaron pronto a los Estados Unidos, donde fueron reconocidas e incluso compartidas por los principales teóricos de la comunicación para el desarrollo, Wilbur Schramm, Everett Rogers y Daniel Lerner. Sin embargo, la práctica de la comunicación de apoyo al desarrollo siguió adelante sin grandes cambios, como si las reformulaciones teóricas no la hubieran afectado. En contraste con ello, la práctica de la comunicación alternativa para el desarrollo democrático fue sustentada y enriquecida durante la década de los setenta, por vía de esfuerzos multiplicadores en muchas partes de la región latinoamericana. La práctica de la comunicación alternativa Además de hacer valiosos aportes a la teoría de la comunicación alternativa, Mario Kaplun diseñó una estrategia creada por él, y la puso a prueba con buenos resultados, en Uruguay: un foro por cassette, procedimiento sencillo y de bajo costo para establecer un diálogo a distancia entre los miembros de las cooperativas campesinas. Michel Azcueta y otros construyeron en una enorme barriada de Lima poblada por campesinos migrantes, Villa El Salvador, un sistema integral y notable de comunicación popular, basado en tecnologías elementales utilizadas creativamente y en conjugación con una organización comunitaria activa. En Brasil decenas de periódicos contestatarios, pequeños y rústicos, llegaron a constituir lo que se llamó "prensa nanica" (prensa enana o en miniatura), el único vehículo para expresar la oposición del pueblo a las violentas dictaduras militares que lo oprimían. Y a lo largo de toda la región, pero especialmente en países como México, la República Dominicana, Honduras, Perú, Bolivia y Ecuador, la radio del pueblo experimentó importante expansión y mejoras. En este último país un sacerdote católico instó a que comunidades indígenas pequeñas y aisladas participaran de la radiodifusión grabando en sencillas cabinas mensajes noticiosos y breves programas en sus propias aldeas y enviándolos a una estación central. En Bolivia unos campesinos pagaron alquiler por las primeras horas de transmisión matinal en algunas radioemisoras comerciales de la ciudad capital, y realizaron en aymara, otro inusual y precursor ejercicio de comunicación alternativa y democratizante sobre la base de la iniciativa privada de "micro empresarios". Por precios muy bajos ofrecían a su gente, mediante la radio, junto con noticias y entretenimiento apropiado a su cultura autóctona el equivalente a los servicios postales, telegráficos y telefónicos a los que no se les había dado acceso en el campo. Además, muchos de estos radialistas crearon una asociación de comunicadores en idiomas nativos y persuadieron a la Universidad Católica de que perfeccionara sus conocimientos mediante un curso para diploma con dos años de duración. También se capacitó a voluntarios en el campo como "reporteros populares". Cuba afinó la estrategia que había desarrollado en la década anterior al combinar transmisiones radiales con millares de voluntarios organizados en pequeñas "brigadas" de capacitación para llevar a cabo campañas de movilización de masas en pro de la educación y la salud. Por otra parte, México, Costa Rica, Venezuela, Colombia y Ecuador recurrieron a los medios masivos de comunicación para realizar educación a distancia de escolares, maestros rurales e inclusive estudiantes universitarios. El gobierno mexicano creó una red televisiva especial destinada a apoyar al desarrollo rural y Brasil creó la red de canales de televisión educativa más grande de la región. En México se hicieron esfuerzos por utilizar la muy popular "telenovela" para estimular la planificación familiar y enseñar el cuidado de la salud y nutrición y en Chile se formalizó la organización del Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano en una convención a la que asistieron los directores más destacados de famosas películas críticas y documentales, tales como Glauber Rocha (Brasil), Fernando Solanas (Argentina) y Jorge Sanjinés (Bolivia). Muchas de estas experiencias empezaron a manifestar señales de la búsqueda de la comunicación democratizadora. Edificación institucional Otra actividad importante de la década de los 70 fue la creación de algunas organizaciones regionales de profesionales de la comunicación. Una de ellas fue la Asociación Latinoamericana de Escuelas Radiofónicas (ALER) que llegó a coordinar y respaldar a unas 40 organizaciones pertinentes en alrededor de 15 países. Otra fue la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) que decía aglutinar a millares de trabajadores de la prensa en toda región. Y una tercera, mucho más pequeña pero no menos importante, fue la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC). Las tres se unieron a la lucha por la comunicación y el desarrollo democráticos. De la misma manera aparecieron en escena con fuerza algunas instituciones nuevas. Por ejemplo, el Instituto Latinoamericano de Estudios de las Transnacionales (ILET) que llegó a jugar rápidamente un papel preponderante en el análisis crítico de las comunicaciones internacionales que afectaban a la región. El ILET fue creado en México por Juan Somavía, un proponente clave de "otro tipo de desarrollo", y por Fernando Reyes Matta, un destacado teórico de la "comunicación alternativa". Profesionales que trabajaban en varias instituciones a lo largo de la región – sobre todo en Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile y Argentina – abrieron una nueva área de actividad: la educación, la producción y la investigación sobre la recepción activa y crítica de los mensajes de los medios masivos de comunicación, sobre todo la televisión. La ciencia ayuda a la protesta Hacia mediados de los años ochenta la investigación en comunicación experimentó un crecimiento muy veloz y ciertos cambios de orientación en línea con la tendencia hacia la democratización que caracterizaba el período. Entre los primeros contribuyentes a este movimiento estuvieron Eliseo Verón y Hector Schmucler en Argentina, Patricio Biedma y Armand Mattelart en Chile, Oswaldo Capriles, Luis Aníbal Gómez, Eleazar Díaz Rangel, Eduardo Santoro y Elizabeth Safar en Venezuela y José Marques de Melo en Brasil. Armand Mattelart, un belga que residía en Santiago en los días de Allende, se convertiría en el autor más influyente y prolífico de ese período en el área de comunicación. Mucha de la literatura así producida se centró en la verificación de las condiciones de fuerte dependencia de la región en cuanto a la información internacional, por una parte, y en la denuncia de la dominación cultural interna canalizada a través de los medios masivos de comunicación de propiedad privada y orientación comercial, por otra. La situación revelada desfavorecía tanto al estrato más bajo de la sociedad que los investigadores consideraron que las masas, en particular las rurales, vivían en condiciones de virtual incomunicación. Unos cuantos estudios vinieron a criticar también al propio proceso de indagación como se conocía por entonces, a sus premisas, objetos y métodos básicos. Otros estudios más bien hicieron críticas a la legislación de la comunicación y, trascendiendo los tradicionales sobre la censura de prensa, propusieron nuevas definiciones de la libertad de información y un conjunto de derechos de la comunicación de mayor alcance y coherente con el impulso hacia la democratización. Mediante todas las contribuciones de este tipo, tal vez por primera vez en la historia de las ciencias sociales, revistas profesionales europeas y norteamericanas empezaron a publicar artículos de autores latinoamericanos sobre comunicación. También organismos internacionales como la UNESCO y las asociaciones a escala mundial, tales como AIERI (IMCR), empezaron a incluir entre sus miembros y en sus actividades a investigadores y comunicadores latinoamericanos e incluso realizaron algunos de sus encuentros en países de la región. Conflicto en torno a un sueño: las políticas La actividad más controvertida y de mayor resonancia de la década del setenta resultó ser el movimiento a favor de forjar políticas de comunicación globales a nivel nacional que dieran alguna medida de racionalidad al sistema de comunicaciones del país, dominado por la actividad privada de orientación puramente comercial. El presidente socialdemócrata de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, intentó crear un Consejo Nacional de Cultura (CONAC) y un instituto estatal similar a la BBC para la radio y televisión educativas y culturales (RATELVE). El CONAC llegó a materializarse en parte, pero la fuerte oposición de empresas de medios de comunicación y de agencias publicitarias hicieron que la propuesta de RATELVE abortara y causaron problemas políticos al gobierno. Al nivel internacional, la UNESCO llevó a cabo en 1974 en Bogotá un encuentro de expertos latinoamericanos con la misión de proveer las bases para un encuentro intergubernamental sobre el mismo tema, a ser realizado poco tiempo después. Los expertos así reunidos recomendaron que las políticas propuestas incluyeran previsiones para estimular el acceso de las masas a los mensajes de los medios de comunicación masiva y el empleo incrementado y mejorado de estos medios para programas educativos y culturales. Esta reunión sí realizó críticas al sector privado en ciertos aspectos, pero no sugirió su eliminación ni propuso su sustitución por monopolios estatales de medios de comunicación. Sin embargo, las asociaciones internacionales de propietarios y directores de medios de comunicación consideraron que tales recomendaciones constituían graves amenazas a la libertad de prensa y a la empresa privada. Por lo tanto, lanzaron una intensa campaña internacional dirigida a desacreditar al movimiento y a inhibir la realización de reuniones interministeriales sobre el asunto. La UNESCO, logró sin embargo, superar estos obstáculos y llevó a cabo la primera reunión internacional en 1976 en Costa Rica, el país más próximo a los ideales democráticos en la región. Bajo rudos ataques de los medios de comunicación masiva, los representantes gubernamentales de alto nivel analizaron detallada y críticamente la situación y firmaron una declaración equivalente a un credo de la democratización de la comunicación. También aprobaron alrededor de 30 recomendaciones para que cada país formule y aplique – mediante un consejo pluralista nacional capaz de lograr consenso mediante el debate libre y abierto – la política integral que considerara adecuada a sus circunstancias particulares. Sin embargo, ni siquiera en Venezuela, país que encabezaba el movimiento, fue posible aplicar estas recomendaciones dada la persistencia de la oposición militante de los empresarios. En el Perú, en cambio, un régimen militar de facto hizo varias modificaciones sustanciales en la situación de la comunicación afines a las recomendaciones de Bogotá y San José y, en algunos casos, más allá de ellas. Por ejemplo, confiscó todos los diarios de Lima y anunció su intención de crear la propiedad social y de hacer entrega de ellos a las comunidades laborales organizadas, tales como las de los campesinos, de los trabajadores fabriles, de los maestros, etc. Por otra parte, reorganizó e intentó robustecer y mejorar el potencial de la comunicación estatal y cambió la legislación sobre radiodifusión. Nomic: ¡Fuego en cubierta! También en 1976 el Movimiento de los Países No Alineados proclamó su intención de promover la creación de un Nuevo Orden Informativo Internacional, que se consideraba tan necesario como el Nuevo Orden Económico Internacional ya propuesto. También logró pronto que esta propuesta fuera respaldada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la que instruyó a la UNESCO otorgarle apoyo técnico en todas las formas posibles. Esta no fue una iniciativa latinoamericana, pero coincidió con el espíritu de los ya mencionados sucesos tendentes al cambio registrados en esta región. Por lo tanto, algunos gobiernos latinoamericanos acogieron esta idea, y algunos estudiosos participaron de encuentros internacionales, muchos de los cuales fueron organizados por la UNESCO y otros por el ILET, para analizar la naturaleza de este propuesto nuevo orden y de las estrategias deseables para su construcción. La controversia entre los proponentes y los oponentes de esa iniciativa colocó a la comunicación en el centro de un candente conflicto y sin precedentes. A las discusiones respecto del grueso desequilibrio de los recursos de comunicación entre los países desarrollados y los no desarrollados y respecto de la libertad de información se sumó una propuesta de la Unión Soviética para una declaración de la UNESCO sobre el racismo que generó muchas tensiones entre 1972 y 1978 y que, finalmente, fue aprobada con cambios en este último año. Buscando la conciliación, la UNESCO estableció un grupo pluralista internacional de especialistas de alto nivel para el estudio de la comunicación. Conocido por el nombre de Comisión Mac Bride, en honor a su neutral secretario general irlandés, este grupo – que incluía a dos latinoamericanos, el economista Juan Somavía y el escritor Gabriel García Márquez – trabajó bajo el fuego nutrido de los medios de comunicación. Logró, sin embargo, entregar en 1980 su visionario documento final, una cuidadosa obra de conciliación y equilibrio. Sus propuestas principales, todas favorables a la equidad, la libertad y la democracia en la comunicación a nivel nacional e internacional, se condensaron en una recomendación aprobada por la Conferencia General de la UNESCO, llevada a cabo ese año en Belgrado. Y así finalizó la década, con una sensación de apaciguamiento. El dramático colapso de los 80Lejos de lograr un alivio, la situación latinoamericana sufrió en los ochenta un deterioro terrible. La región sufrió la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Las exportaciones crecieron a una tasa de menos de la mitad de la de las importaciones, limitando por tanto muy seriamente la participación de la región en el mercado mundial. Altas tasas de interés, fuertes descensos en los préstamos e inversiones privadas, barreras proteccionistas y una considerable reducción en la asistencia externa fueron factores agravantes en concomitancia. Por otra parte y activada por la inflación, la fuga de capitales de la región alcanzó una gran magnitud en esta década. Bajo la combinación de factores negativos, la deuda externa de la región, que solamente llegaba a los 67.000 millones en 1975, alcanzó para 1982 la suma de 300.000 millones de dólares, obligación que la mayoría de los países no podían darse el lujo de repagar ni siquiera comprometiendo exagerados porcentajes de su ingreso externo. La tasa de crecimiento del producto interno bruto se desplomó desde el 5.5% para el período entre 1950 y 1980 hasta menos 0.9 en 1982. Y el producto per cápita bajó en más del 3 por ciento solamente en este mismo año. Pero cerca del final de la década muchos países vieron descender su ingreso per cápita hasta niveles inferiores a los alcanzados veinte años antes. En resumen, no solamente que las aspiraciones de desarrollo de la región sufrieron estancamiento, sino que la regresión generó en algunos casos un subdesarrollo aún más agudo. Y los reajustes drásticos que exigieron de los gobiernos las organizaciones financieras internacionales fueron realizados por estos a expensas de las inversiones sociales y de la exacerbación de la pobreza para los estratos bajos de la sociedad. No sorprende, pues, que esta década se hubiera denominado en Latinoamérica "la década perdida". Y sin embargo, no parecieron producirse cambios en el viejo paradigma, a juzgar por la asistencia extranjera a pesar de que se habla de un "desarrollo con rostro humano" y de que la CEPAL de las NNUU, ahora preconiza – por fin – un "desarrollo con equidad social". La comunicación para el desarrollo sobrevive ¿Qué podía hacer por el desarrollo la comunicación en tan graves circunstancias? Tal vez no mucho pero, a pesar de todo, los latinoamericanos siguieron esforzándose. Organismos internacionales tales como UNICEF y USAID siguieron haciendo inversiones considerables para proveer de apoyo en comunicación a programas de salud y nutrición. La OPS reorganizó sus servicios de comunicación. Y contratistas calificados, como la Academia para el Desarrollo Educativo y la Universidad Johns Hopkins, subieron a escena para compartir con los latinoamericanos su experiencia en la planificación y evaluación rigurosa de las operaciones en salud, población y educación, tales como el Proyecto de Educación Básica en Pueblos de Guatemala o el Programa Nacional para la Salud Reproductiva de Bolivia. "El mercadeo social" se añadió al conjunto de estrategias de comunicación para el desarrollo en países como Honduras y República Dominicana. Campañas de comunicación para prevención contra el SIDA y el cólera se llevaron a cabo en algunos países. Por medio de Development Associates, varios países recibieron algún apoyo técnico y financiero a programas que buscan prevenir, por medio de la comunicación educativa, el uso indebido de narcóticos. La UNESCO empezó a poner en marcha el Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC), una actividad semiautónoma presidida por un consejo internacional que concedió modestas sumas a pequeños proyectos, sobre todo en el área de la comunicación de apoyo al desarrollo. El liderazgo latinoamericano estuvo presente en el Consejo del PIDC por medio de su experimentado y capaz vicepresidente, José Antonio Mayobre, de Venezuela. Radio Nederland International creó en Costa Rica una sucursal regional de su centro de capacitación que incrementó en gran medida en América Central las posibilidades de aprendizaje de formatos de comunicación alternativa mediante la radiodifusión. La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano creó en Cuba una escuela internacional para la producción de películas, en tanto que el gobierno de este país patrocinaba y realizaba festivales anuales regionales de cine y video en La Habana. En gran parte apoyado por financiamiento y experiencia alemanes de la Fundación Ebert, el CIESPAL empezó a brindar talleres regionales para el mejoramiento de la producción televisiva. Con sede en Costa Rica, el ILPEC trabajó en todo Centroamérica en el área de la comunicación alternativa – sobre todo la radio – para el desarrollo democrático. ERBOL consolidó en Bolivia la red más grande y antigua de radiodifusoras católicas de educación no formal que operan en todo el país en cuatro idiomas. Surgieron en este país, por otra parte, agrupaciones de radialistas indígenas altiplánicos. Los sandinistas de Nicaragua lucharon para crear una red de radio participativa, nuevas formas de prensa democrática y videos comunitarios. El CENECA en Chile se convirtió en centro de excelencia para la educación en medios de comunicación, especialmente en la capacitación para la percepción crítica de la televisión. Con el apoyo de la FAO y del Banco Mundial, México registró logros estimulantes con el proyecto PRODERITH de comunicación para el desarrollo en el trópico húmedo. A lo largo de la década dos servicios informativos derivados de las recomendaciones de San José en 1976, ASIN – una cooperativa de gobiernos – y ALASEI – la obsesión creativa del periodista peruano Germán Carnero – lucharon valerosamente para sobrevivir. Contaron con el apoyo de UNESCO, de algunos gobiernos y de la única agencia noticiosa internacional que favorecía el enfoque alternativo de la comunicación, la International Press Service (IPS). Y Brasil fue el primer país en crear un canal obrero de televisión y una asociación nacional para el uso de video por las organizaciones de base. Nacen mas institucionesOtras varias creaciones institucionales muy significativas tuvieron lugar en los años ochenta. Una de ellas fue la de la FELAFACS, la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación que aglutinó a la mayoría de las 200 y tantas escuelas de este tipo en un programa muy activo de capacitación, investigación, intercambio y publicaciones, el que contó con el respaldo de la Fundación Adenauer de Alemania y de la UNESCO. Creada en 1982 bajo el liderazgo de Joaquín Sánchez y Walter Neira, ha celebrado recientemente su primera década de encomiable trabajo con una reunión profesional en México a la que asistieron unos 4.000 profesionales de toda la región. Con la creación del Instituto para América Latina (IPAL) en el Perú se dotó a la región de una nueva institución surgida bajo el credo de la comunicación democrática para el desarrollo. Encabezada por el sociólogo y periodista Rafael Roncagliolo, ha realizado diversas y muy productivas actividades en investigación, capacitación, intercambio y publicaciones. Ha concedido especial atención a las políticas de comunicación, así como al cine, a la televisión y al video. En servicio de este último, ha creado y actualmente opera una red regional y publica un boletín informativo sobre el video, como también estudios y manuales. Por otra parte, ha establecido nexos prometedores con organismos de desarrollo regional e integración tales como el SELA, el Pacto Andino y CEPAL-ILPES. El IPAL ha adquirido rápidamente una reputación que se extiende más allá de la región y así ha recibido el apoyo de varias fuentes internacionales de financiamiento. Inspirada y ayudada por UNESCO y albergada por el gobierno de Costa Rica, nació en San José una Asociación Latinoamericana y del Caribe para la Radio y Televisión, (ULCRA). Promocionó actividades cooperativas entre las estaciones de transmisión públicas y las privadas sin fines de lucro. Y otra creación institucional más fue la unificación y mejoramiento de la labor de tres asociaciones católicas de comunicación, de larga vida: UCLAP (prensa), OCIC (cine) y UNDA-AL (radio y televisión). Con sus oficinas centrales en Ecuador, las tres organizaciones aliadas comparten un secretario conjunto en el mismo local y coordinan estrechamente sus recursos y programas, en servicio de sus numerosos afiliados en toda la región. Estas asociaciones también se inscriben bajo los ideales de la comunicación alternativa para el desarrollo democrático. Avances en la construcción teórica En otro campo de acción, la construcción teórica de modelos de comunicación democrática tuvo numerosos y talentosos contribuyentes a lo largo de los 80, que se sumaron a aquellos que iniciaron esta práctica en los setenta. Entre los últimos se destacan Máximo Simpson y María Cristina Matta, de Argentina, y Mario Kaplun, de Uruguay. Igualmente, en Perú, Rafael Roncagliolo, Juan Gargurevich, Luis Peirano y Rosa María Alfaro; y en Brasil, estudiosos como Luis Gonzaga Motta y Regina Festa. Hubo variaciones considerables de enfoque en sus propuestas y, por lo tanto, se utilizaron diversos adjetivos para caracterizar a la comunicación como "alternativa", "dialógica", "grupal", "participativa" y otros similares. Sin embargo, además de la de comunicación alternativa, surgió un enfoque que ganó prestigio en Colombia y que pronto adquirió influencia en otras partes de la región. Se trataba de la "comunicación popular" , una conceptualización innovadora de Jesús Martín Barbero, quien conjuntamente con penetrantes trabajos de analistas de la "cultura popular", como Néstor García Canclini, llegaron a generar una nueva y fructífera tendencia en la investigación den comunicación de la región. Contrariamente a lo que frecuentemente se suponía en Norteamérica y Europa Occidental, la mayoría de los autores latinoamericanos que abogaban por la democratización de la comunicación no eran activistas radicales pertenecientes a organizaciones políticas de izquierda. Sólo unos pocos, en realidad, tenían formación marxista o eran militantes políticos. La mayoría eran académicos social demócratas o demócrata-cristianos, nacionalistas revolucionarios, e inclusive analistas liberales e independientes comprometidos con el trabajo académico que participaban en estos debates por su cuenta, diríjase que al modo de "francotiradores" aislados. Ellos llegaron a constituir un influyente movimiento reformista amplio y diverso, no una organización de conspiración comunista internacional. Si hubo detrás de algunos de ellos alguna agrupación, ella fue en no pocos casos la Iglesia Católica. ¿El fin de las políticas y del nuevo orden? A principios de la década el gobierno mexicano se comprometió bajo el rótulo de los nuevos derechos de información – en el plan más extenso, bien fundamentado y audaz para democratizar la comunicación mediante una política global a ser ejecutada al amparo de una ley general y unos 30 proyectos instrumentales. Sin embargo, una filtración a una revista hizo que el Presidente de la República, José López Portillo, destituyera repentinamente a su Secretario de Comunicación Social, Luis Javier Solana, en 1982, y que cancelara brusca y drásticamente esta sustancial y ambiciosa iniciativa. ¿La razón para ello? Nuevamente, la fuerte oposición del sector privado... que ningún político latinoamericano puede darse el lujo de ignorar. Tal oposición mercantil y conservadora se ejerció también contra cualquier modalidad de planificación gubernamental para el desarrollo de la propia comunicación, aún cuando se limitara únicamente a las instalaciones estatales de medios de comunicación en pos de garantizar una racionalidad en el empleo de recursos. Venezuela brindó un claro ejemplo de esto cuando dos gobiernos – uno social demócrata y el otro demócrata cristiano – incluyeron en las estrategias de desarrollo nacional global breves capítulos sobre la comunicación. Cuando no fueron retirados, esos capítulos tuvieron que ser olvidados. Entre tanto, llegaron a la región tecnologías en comunicación muy avanzadas, constituyendo una promesa o una amenaza dependiendo de cómo fueran a ser utilizadas. Sin embargo, dado que las políticas globales para las antiguas tecnologías – los medios de comunicación masiva – resultaron imposibles, ¿quién iba a intentar formularlas para las nuevas que frecuentemente eran manejadas desde el exterior? También a principios de la década se llevó a cabo en la ciudad francesa de Talloires una reunión de editores, directores y escritores de 60 instituciones de medios de comunicación de 24 países de Europa Occidental y Norteamérica. Acordaron cooperarse para consolidar, expandir y proteger el libre flujo de información, solicitaron que la UNESCO cesara cualquier intento de regular la prensa y notificaron al Tercer Mundo de una guerra abierta contra sus intenciones de reforma. En Latinoamérica y en la mayoría de los demás países en desarrollo el ideal de construir un Nuevo Orden Internacional de Información pareció virtualmente extinguido para fines de los 80. Y, en términos generales, mientras el neoliberalismo fue progresando se produjo una regresión en el desarrollo social. Un intento de evaluación de desempeño Es necesario detener aquí esta revisión caleidoscópica de 40 años de comunicación para el desarrollo en Latinoamérica. Ha llegado el momento de evaluar nuestro desempeño a lo largo de este período, aunque solo sea breve y superficialmente. ¿Cómo nos fue? A pesar de su naturaleza esquemática, el recuento aquí presentado demuestra que nuestra actividad ha sido intensa, variada, sostenida y refinada hasta niveles claramente más altos que los de otras regiones del Tercer Mundo. También se evidencia por esta revista que las contribuciones latinoamericanas a la comunicación para el desarrollo han sido cuantiosas y creativas, especialmente en el área de la comunicación alternativa para el desarrollo democrático. Se hicieron algunas contribuciones a la teoría y otras a la práctica, con diversos resultados. Por ejemplo, los latinoamericanos fueron los primeros en cuestionar el concepto clásico de comunicación, derivado del pensamiento unilineal aristotélico que prevaleció sin cambios en todo el mundo hasta fines de la década de los sesenta. Fueron ellos quienes, indagando más allá de la aparente sencillez del paradigma, descubrieron sus implicaciones no democráticas. Y, en consecuencia, también estuvieron entre los primeros en proponer nuevas perspectivas de la comunicación, nuevos modelos para replantearla con miras a una genuina democracia. Esta innovación intelectual no sólo logró un amplio reconocimiento dentro de la región, sino que fue finalmente reconocida, e incluso adoptada, por algunos de los teóricos norteamericanos más prestigiosos de nuestro campo, como ser Schramm y Rogers e, inclusive, el propio Lasswell. Otro logro semejante de los latinoamericanos fue la refinada conceptualización de la naturaleza de las políticas globales de comunicación para el desarrollo nacional. Esta contribución se hizo a principios de los setenta en respuesta a un desafío de la UNESCO. Adoptada o repudiada, la definición producida entonces ha sobrevivido al paso del tiempo y ha dado la vuelta al mundo. Las ideas de los expertos de Bogotá, acogidas por los funcionarios de gobierno de la región en San José y luego perfeccionadas y difundidas por otros encendieron el debate, inspiraron investigaciones, permearon la capacitación y estimularon la acción. Y esto no sólo ocurrió dentro de la propia región ya que las propuestas latinoamericanas se vieron reflejadas más tarde en Asia y en Africa. Latinoamérica hizo valiosas, aunque no tan abundantes, contribuciones a por lo menos otras dos áreas de reflexión académica. Una consistió en atreverse a revisar los antiguos principios legales de la actividad en comunicación en pos de formulaciones más amplias y equitativas que no perpetuaran la libertad de información como un privilegio más de las élites conservadoras. La otra área de reflexión innovadora fue la investigación en comunicación. Se encontró que su orientación y su práctica misma tenían carencias y discordancias en relación con las realidades y necesidades latinoamericanas. Por lo tanto, premisas, objetos y métodos fueron sujetos a críticas y se buscaron nuevos enfoques. Los análisis llegaron hasta el punto de intentar reconsiderar la naturaleza del papel de la ciencia en las sociedades subdesarrolladas. Se recomendó como alternativa deseable una investigación participativa, comprometida con la equidad y la libertad, y orientada hacia la acción democrática. Y, nuevamente, la influencia de estas ideas frescas llegó, en alguna medida y durante un tiempo, más allá de las fronteras de la región y hasta los círculos académicos de los Estados Unidos y Europa Occidental. La rica e imaginativa práctica de la comunicación alternativa en Latinoamérica proporciona más motivos de satisfacción – y más claros – que la teorización. La invención de numerosas estrategias para ayudar a las masas del sector subalterno a que se conviertan en partícipes plenas del proceso de comunicación y, por tanto, en la dirección de la sociedad obtuvieron resultados notables en muchos países. Esto es cierto especialmente en el caso de la radio, que fue utilizada con imaginación y tenacidad sin igual. Las primeras experiencias tal vez respondían todavía al patrón tradicional del benevolente forastero que intenta hacer algo por los pobres y olvidados. Al poco tiempo, empero, el enfoque llegó a ser de estimulación y habilitación de los oprimidos para que hicieran una comunicación alternativa por sí mismos y para sí mismos. Y esta transformación desencadenó en algún grado el potencial del pueblo para convertirse en protagonista de la comunicación en vez de permanecer como receptor pasivo de mensajes. Se tuvo la precaución de no tomar a la comunicación como una institución autónoma que preside desde arriba a comunidades obedientes. Más bien fue concebida como un instrumento autogestionario para que las organizaciones de base intentasen autónoma y libremente cumplir sus objetivos. Otra área de logros fue la creación de instituciones en comunicación con mentalidad reformista y orientada hacia el pueblo. Es decir, organismos y asociaciones, privadas, públicas o mixtas, de comunicación profesional de naturaleza cooperativa y a escala regional. Aparentemente, ningún otro lugar del Tercer Mundo cuenta con tantas instituciones, tan grandes y productivas, como Latinoamérica. Sin embargo y a pesar de sus méritos, a veces se cuestiona a la comunicación alternativa, especialmente en cuanto a su alcance e impacto. Limitada por lo general a involucrar a pequeños segmentos de los estratos más bajos de la sociedad – campesinos olvidados, trabajadores oprimidos y habitantes de las barriadas – ¿podrá llegar a tener impacto sustantivo en la sociedad como un todo? Por otra parte, si la democratización incluye solamente a los pequeños medios de comunicación de nivel local que, frecuentemente, carecen de nexo entre sí, ¿de qué manera podría producirse un cambio en el ámbito decisivo de los grandes medios? ¿Será que la comunicación alternativa sólo puede proveer un alivio parcial, pero no soluciones reales y globales? Aún más, ¿existirá acaso el riesgo de que estas medidas paliativas contribuyan a desviar la atención y energías del pueblo del problema crucial de la concentración de poder? Estas son algunas preguntas que se hacen observadores preocupados. En vista de ellas, aunque exista regocijo por legítimos logros, se estima necesario evitar el "triunfalismo" si es que la comunicación alternativa ha de consolidarse, avanzar y mejorar. ¿Y qué suerte corrió la comunicación en apoyo al desarrollo a lo largo del período aquí superficialmente descrito? En cuanto a construir las bases humanas para la disciplina, le fue muy bien. Demostró ser capaz de capacitar en un período relativamente corto a un grupo grande de personas en los principios y las destrezas de la comunicación para el desarrollo. El principal impulso desplegado por USAID y NNUU en este sentido, a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, especialmente en servicio del desarrollo rural, fue de importancia decisiva para establecer a la comunicación para el desarrollo como un emprendimiento profesional en Latinoamérica. Y en los setenta y ochenta, la pasión por la eficacia que provino de las técnicas de investigación, planificación y evaluación, dio a la región una valiosa lección de racionalidad en el manejo de la comunicación de apoyo al desarrollo. Sin embargo, en términos de impacto final, parecerían haberse generado, desafortunadamente, muy pocos éxitos a precio demasiado alto. Haciendo referencia a los diversos proyectos patrocinados por los Estados Unidos entre los cincuenta y los setenta, Robert Hornik, destacado especialista estadounidense en comunicación para el desarrollo, dijo lo siguiente: "Dados los datos disponibles sobre la audiencia alcanzada, la modificación de prácticas, los beneficios logrados y la supervivencia institucional a largo plazo, habría que aceptar que la mayoría fracasaron, no alcanzaron ni siquiera una pequeña parte de sus metas aparentes". Otro colega norteamericano de experiencia comparable, John Mayo, compartió esta perspectiva respecto a esos programas en los siguientes términos: "Muchos si no la mayoría, han concluido al cabo de pocos meses o años, a menudo en el anonimato. Otros lograron permanecer a flote por más tiempo, pero parecieron perder dirección y vagar sin rumbo sin jamás lograr lo que se habían propuesto..." ¿Por qué pasó esto? Hornik identifica tres categorías de explicaciones: fallas teóricas (resultantes de la suposición incorrecta de que un particular problema de desarrollo es solucionable a base de comunicación), fallas programáticas (resultantes de diseños inadecuados o de la mala ejecución de un proyecto) y fallas políticas (resultantes de la falta de reconocimiento de la influencia negativa de factores estructurales tales como la concentración de poder). Una palabra a favor del realismoEn los primeros años de nuestro ejercicio profesional – los cincuenta y gran parte de los sesenta – llegamos a endiosar a los medios de comunicación masiva como capaces de hacer mucho bien a nuestro pueblo casi hasta el punto de poder provocar la modernización de nuestras naciones en poco tiempo y prácticamente por sí solos. En los años posteriores de ejercicio de nuestra profesión, los setenta y la primera mitad de los ochenta, atribuimos – por el contrario – a los medios de comunicación masiva las intenciones y el poderío para ignorar las necesidades del desarrollo nacional e incluso para oponerse a ellas. En ambos casos tendimos a exagerar el poder real de la prensa, la radio, la televisión y el cine; inflamos su capacidad de influencia para el bien o para el mal. Al hacer esto, nos olvidamos que hacía mucho tiempo la teoría científica nos había advertido que los medios de comunicación masiva no poseían poderes hipodérmicos para hipnotizar a las personas y someterlas por cuanto sus efectos se canalizaban, en última instancia, por medio de la comunicación interpersonal. Investigaciones latinoamericanas recientes han abogado nuevamente a favor de reconocer el hecho de que los mensajes comunicacionales son reprocesados a través del marco cultural de los individuos. ¿No deberíamos, por lo tanto, adoptar ahora una posición más realista frente a los medios de comunicación y no exigir de ellos resultados mágicos ni satanizarlos? ¿Deberíamos aprender a utilizar sus virtudes para provecho del desarrollo democrático, sin esperar, empero, de ellos que vayan en contra de los intereses que se les encomendó defender? Apuntes para la agenda del siglo 21¿Qué pueden hacer los primeros practicantes de la comunicación para el desarrollo ante la inminencia del nuevo siglo? Tal vez no mucho en cuanto a acciones. Hicieron lo mejor posible en las circunstancias cambiantes dentro de las cuales tuvieron que operar y, por tanto, probablemente no tienen que festejarse en exceso ni lamentarse en demasía por lo que hicieron o por lo que dejaron de hacer. Pueden, sin embargo, y yo diría que debieran, transmitir sus experiencias – buenas y malas – de manera franca y sistemática a quienes heredarán sus sueños y tareas en un futuro muy próximo. Y pueden ofrecerles algunos apuntes para su Agenda del Siglo 21. Por ejemplo:&lt;br /&gt;·  Reunir lo mejor de la comunicación de apoyo al desarrollo, con la comunicación alternativa; no considerarlas islas grandemente separadas. Conjugar la conciencia social con la pasión por el planeamiento. Combinar las aptitudes técnicas y las percepciones políticas.&lt;br /&gt;·  Dedicarse más a la edificación institucional que a operaciones de autoconsumación. Enseñar a pescar, no limitarse a regalar pescados. Persuadir a las escuelas claves de comunicación para que incluyan la comunicación para el desarrollo en sus programas. Propiciar en ellas y en otras instituciones investigaciones en comunicación dirigidas hacia el desarrollo democrático.&lt;br /&gt;·  No apoyar solamente a órganos gubernamentales. Tener también fe en las pequeñas comunidades mismas. Apoyar a los sindicatos obreros, a las asociaciones campesinas y a las juntas vecinales. Trabajar también con los organismos no gubernamentales.&lt;br /&gt;·  Poner énfasis prioritariamente sobre la comunicación para la salud, el saneamiento, la nutrición y la demografía. El pueblo latinoamericano debe estar sano antes de poder estar bien educado, cobijado o empleado. Y plagas como las drogas, el SIDA o las epidemias de cólera, exigen una educación masiva del pueblo que sólo se puede lograr mediante la comunicación.&lt;br /&gt;·  Insistir en persuadir a líderes políticos y planificadores del desarrollo para que hagan uso racional de la comunicación a fin de lograr el desarrollo que le ofrecen al pueblo. Instar a las masas a que lo demanden.&lt;br /&gt;·  Multiplicar la capacitación básica en comunicación a todo nivel, incluyendo el de las universidades que forman a los futuros profesionales en salud, educación, vivienda, agricultura y planificación del desarrollo. Los especialistas en comunicación no pueden acometer solos la gigantesca labor que tienen por delante.&lt;br /&gt;·  Contribuir a fortalecer las instituciones regionales de comunicación. Nuestros países necesitan ampliar la cooperación entre ellos. Ni siquiera los más grandes de ellos pueden realizar en aislamiento toda la labor que se requiere. Educación masiva: la que alejara al desastre No olvidemos que, al borde del año 2000, Latinoamérica se encuentra en un nivel muy grave de subdesarrollo acentuado. El reciente y colosal colapso de su economía ha frustrado el desarrollo, y para muchos, la lucha parecería ser de mera supervivencia. Los reajustes prescritos por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional están castigando más que nunca a las masas inocentes y oprimidas. Entretanto la población sigue creciendo velozmente sin que se den aumentos equivalentes en la producción de alimentos. Los poderosos no ceden. Lo ricos se enriquecen cada vez más a expensas de los pobres. Si esta situación continúa y se deteriora aún más, pueden preverse para el futuro cercano la efervescencia política y el caos social. Y parece asomarse en el horizonte la sombra de la violencia. Tal como lo han reconocido recientemente la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas y otros organismos similares, la educación masiva – cifrada, sin duda, en la comunicación – es ahora fundamental para asegurar un desarrollo económico con equidad social. En otras palabras: alimentos con justicia, prosperidad con libertad y modernidad con paz. Una cruzada para el año 2000Si esto es en efecto así, y yo creo que lo es, entonces por fin nuestra profesión debiera ser llamada a brindar el instrumento sine qua non para que la educación plasme tan crucial tarea. Espero que esto ocurra claramente y pronto. Espero también que los especialistas en comunicación para el desarrollo de la nueva generación estén a la altura del nuevo y enorme desafío que ya se vislumbra. En verdad, tengo la esperanza de que ellos comprometerán su mente y su alma en el oficio como una cruzada para ayudar a evitar una catástrofe y lograr construir la sociedad humana con que tantos de nosotros venimos soñando desde hace tanto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente Carta enviada a la Iniciativa de Comunicación Contacto: Luis Ramiro Beltrán E-Mail: &lt;a href="mailto:ariperez@ceibo.entelnet.bo"&gt;ariperez@ceibo.entelnet.bo&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-8134958881513569940?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/8134958881513569940/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=8134958881513569940' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/8134958881513569940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/8134958881513569940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2007/08/comunicacin-para-el-desarrollo-en.html' title='Comunicación para el desarrollo en Latinoamérica. Una evaluación sucinta al cabo de cuarenta años'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-115073157645711208</id><published>2006-06-19T08:17:00.000-07:00</published><updated>2006-07-20T22:33:00.830-07:00</updated><title type='text'>Matrices de pensamiento Político-Comunicacional. Un acercamiento epistémico a la Ecología Política de las Comunicaciones.</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Felip Gascón i Martín&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumen:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se presenta aquí un análisis integrado de las políticas y redes de comunicación, basándonos en el estudio de las estructuras, coyunturas y prácticas de comunicación en su entramado crono-topo-lógico. La propuesta teórica, aplicada al estudio de las transformaciones sociales operadas en el Chile de la segunda mitad del siglo XX, nos sirve como fundamento de una Ecología Política de las Comunicaciones (EPC).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;I. Fundamentos teóricos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La humanidad como sujeto agente de la historia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo de las Ciencias de la Comunicación a lo largo del siglo XX ha implicado el descentramiento de las Ciencias Sociales objetivistas, marcando nuevas rutas hacia un trabajo transdisciplinario y transsubjetivo (Vizer, 2003), acaso también indisciplinado (Browne y Silva, 2005), acorde a la complejidad con que se articula la construcción de la realidad personal y colectiva, la producción de sentido y de conocimiento (el sentir y el ser), como fenómenos de interacción e intermediación sociales. Dimensiones de la experiencia social que han requerido examinarse más allá de las sincronías de los discursos mediáticos para entender la comunicación humana en un contexto espacio-temporal no-lineal en el que se reactualizan las estrategias de reproducción de la memoria colectiva, reconociendo conflictos y acuerdos que esta reproducción hegemónica ha supuesto respecto de otros proyectos personales-colectivos que aspiran al cambio, sea desde una posición marginal o abiertamente rupturista, pero ciertamente invisibilizados por los discursos del poder hegemónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consolidación de la sociedad de la información en el siglo XXI debería ser entendida, entonces, como la concreción de un proyecto histórico de expansión de las redes institucionales, simbólicas y tecnológicas (Moreno Sardà, 2000) que tiende a reconfigurar los mapas de interacción entre centros y periferias. Mapas ordenados por redes y flujos de comunicación de gran complejidad técnica (Murciano, 1992) y de distinta densidad, dependiendo del tipo de vinculación con los centros económicos y los grupos oligopólicos que dominan el sistema mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero situar en el centro de nuestras explicaciones las relaciones sociales por encima de otras transformaciones que los medios de comunicación y las políticas que los ordenan valoran como significativas, implica reconocer a los seres humanos en el centro de la explicación, como sujetos agentes responsables de la historia, entendiendo sus capacidades de apropiación, reproducción y resignificación de la experiencia de las generaciones que nos han precedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Interdependencias espacio-temporales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Analizar las Políticas de Comunicación desde una perspectiva integrada entre la larga y corta duración (Braudel, 1984) nos sirve, en consecuencia, para definir las formas de organización, institucionalización y regulación de las prácticas socio-comunicativas, considerando las hibridaciones(García Canclini, 1999) e interculturalidades que conforman un presente continuo mediante el que se expresa simbólicamente (como el mito del eterno retorno referido por Mircea Eliade, 1972) la diversidad de formas con que vivenciamos y convivimos en los conflictos y acuerdos por el cambio de las estrategias de conservación de la memoria personal y colectiva, y de sus invisibilizados olvidos (Auge, 1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No hay memoria sin conflicto” significa que por cada memoria activada hay otras reprimidas, desactivadas, enmudecidas, por cada memoria legitimada hay montones de memorias excluidas. (Martín-Barbero, 1998)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es este un cuestionamiento al pensamiento lineal que nos permite también criticar una cierta reproducción conservacionista del orden del discurso comunicológico que, desde distintas y aún confrontadas visiones, persiste en perspectivas mediacéntricas y tecnolátricas (Moreno Sardà, 1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La perspectiva de larga duración histórica en el estudio de las Políticas de Comunicación nos sirve para analizar las estructuras de sincronización espacio-temporal entre los proyectos de vida personales y la transmisión de la memoria colectiva. Se trata de una estructura estratificada, imagen simbólica muy sugerente ya que nos sirve para integrar tanto los procedimientos propios de la recuperación arqueológica como la actual construcción de la memoria digital del hipertexto, aunque como ocurre con toda estructura arquitectónica antigua la superposición de estratos no permite distinguir claramente las permanencias y los cambios en las formas si, como estableció la teoría de la Gestalt, no se tiene en cuenta el contexto en el que se produce el entramado entre forma y fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a la matriz androcéntrica de dominio expansivo (Ibid) determinados niveles de la memoria histórica se reproducen mediante la superposición de lo que se integra sobre lo que se margina. Las relaciones de poder y conflicto no son siempre explícitas, por lo que se hace necesario deconstruir el discurso y buscar los indicios contextuales que estructuran su lógica propositiva para entender las invisibilidades, los límites y las fronteras con que se construye la memoria colectiva como un acto de autoafirmación/negación y por tanto de segregación de otras memorias individuales-grupales, considerándolos como los distintos territorios que conforman el mapa mental y los itinerarios y movilidades permitidos para la acción social. Dicho en forma más gráfica, mientras una parte de la realidad se revela como positiva en la fotografía histórica, otras zonas quedan en las sombras, en el fuera de campo o, simplemente, se relegan como parte del negativo invisible o indeseable en la reproducción de la memoria. Es decir, la memoria colectiva no sólo se construye mediante afirmaciones si no también mediante negaciones y exclusiones que se proyectan sobre el conjunto de relaciones humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creemos que estas relaciones de expansión han tratado de opacar otras formas históricas de socialidad y convivencia, imponiendo un modelo de racionalidad y organicidad hegemónico-competitivo sobre el conjunto de relaciones entre seres los vivos, modelo que afecta decisivamente a la biodiversidad del planeta y a la propia sustentabilidad de la vida social. Porque aun cuando cohabitan sociedades humanas en diversos estadios de complejidad (neolíticas, agrícolas, industriales y pos-industriales) e interacción con su entorno, la hegemonía de ese modelo de racionalidad instrumental trata de imponerse como un proyecto único, ineludible, infalible y excluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las influencias interdisciplinarias en todos los campos científicos han contribuido a examinar las largas cadenas de interacciones que vinculan al colectivo humano con el resto de formas vivas y fósiles del planeta, a menudo en forma dramática cuando padecemos el impacto de enfrentamientos bélicos, accidentes y contaminaciones masivas de los ecosistemas. Gracias a esta apertura interdisciplinaria en las ciencias sociales podemos entender mejor las relaciones de interdependencia entre la micro y la macrohistoria, entre lo social y lo político-económico, lo personal y lo colectivo, lo privado y lo público, lo racional y lo emocional... como territorios de colaboración y competencia, acuerdos y conflictos por la pervivencia y el cambio de las relaciones sociales, una ecología que expresa las dinámicas de cambio en las formas de explotación y conservación de las formas de vida y recursos del planeta. Pero, también, al estudiar las dinámicas de transmisión intergeneracional de las relaciones sociales entendemos que éstas se producen en un contexto histórico de expansión del dominio cognitivo y de la conciencia, ya no sólo antropocéntrica sino biogenética, ya no sólo gaiacéntrica (centrada en la Tierra; Berman, 2004) sino abierta a una cosmología del caos y la incertidumbre, como la propia expansión del universo. Es decir apelando a esa otra esfera de la realidad negada que nos hace un colectivo de seres incompletos y desconocidos, como decía Carl Young un “encuentro con la sombra”, descentrando las certezas de lo conocido para reconocer otros posibles caminos para la integración social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La cooperación entre las comunidades bióticas:&lt;br /&gt;una ética y estética de la política y la comunicación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El convencimiento bioético de que la diversidad de las formas de organizar la vida social debe alcanzar un equilibrio en la convivencia, en una biología del amor basada en el respeto por la igualdad de las diferencias (Maturana, 1998) que enriquece la manifestación de ser humanos y superar otras formas de ser, saber, sentir y hacer hegemónicas, competitivas y (auto) destructivas (fratricidas), que se basan en la explotación de otros seres vivos y no vivos a riesgo del colapso o extinción de ecosistemas vitales para la propia supervivencia de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La articulación entre redes y políticas de comunicación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al criticar el orden androcéntrico hegemónico en la expansión de las redes de comunicación queremos poner en evidencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) que la dinámica expansiva en la historia de la comunicación humana ha generado una serie de interdepedencias entre los nudos centrales y periféricos de la trama de relaciones entre los distintos colectivos de seres vivos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) que esas interdependencias se basan en la articulación de un modelo de expansión material, representado por mapas de apropiación, dominio y reparto de los territorios; y simbólico, representado por mapas de pensamiento que ordenan el dominio y reparto del universo cognitivo entre grupos sociales próximos y lejanos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) que ese modelo de expansión antropo y etnocéntrico comporta una reducción y/o negación de otras formas de organizar la vida, de convivir y compartir los recursos necesarios para una vida digna y sustentable, al estar basada en la competencia tanto al interior del ecosistema social humano, como entre éste y el resto de ecosistemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ello apostamos por una perspectiva comunicológica holística, descentrada e integradora de la diversidad humana, aquella que pudiera identificarse con el principio de que “lo pequeño es hermoso” y a la vez complejo (considerando las interdependencias entre lo micro y lo macro: personal/colectivo; privado/público; global/local; centro/periferias), y lo in-signiticante a veces esencial para el espíritu de la vida humana. Al perseguir una definición posible para la ecología política de las comunicaciones nos distanciamos de los imperativos hegemónicos globalizantes y uniformadores con que se ha construido la comunicación de masas orientada por el proyecto de modernidad y su ideología del progreso, que contribuyó decididamente a la expansión de la sociedad del consumo y la industrialización de las relaciones de producción y reproducción de la cultura humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, nuestra crítica a las políticas de comunicación persigue ampliar las perspectivas del derecho de la comunicación o el de una geo-política en la expansión de las redes, para preocuparse por el estudio de las relaciones de interdependencia entre los ecosistemas sociales y la biodiversidad de los ecosistemas. Relaciones que se han alimentado históricamente por tecnologías, energías, medios y prácticas socio-comunicativas que definen el orden o medioambiente con que se producen sincrónicamente los intercambios materiales y simbólicos entre colectivos de personas diversos (clasificados según repertorios tipológicos de clase, etnia, género, generación), próximos y lejanos (espacio-temporalmente), re-produciéndose a la vez diacrónica e inconscientemente el modelo de sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;II. Metodología y corpus de análisis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro estudio descriptivo-explicativo parte de perspectivas históricas e interdisciplinarias para la reubicación epistemológica de la Política y la Comunicación, articulando tres ejes investigativos interdependientes: las estructuras, las coyunturas y las prácticas de comunicación, con el propósito de entender la dinámica entre larga, media y corta duración con que se producen y transforman históricamente los esquemas de pensamiento, transmisión y acción-sociocomunicativos. Para ello definimos como pertinentes diversas técnicas mixtas que nos permitieran triangular los resultados de la investigación. Sin embargo, para los resultados que aquí se presentan consideramos exclusivamente la relación entre el análisis crítico del discurso (ACD), la entrevista en profundidad y los mapas conceptuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un primer estudio cuantitativo sobre la producción intelectual y normativa en torno a las PC evidenció un universo de 105 textos relacionados con nuestro objeto de estudio, producidos durante el período comprendido entre 1967-2001, de acuerdo a la siguiente tipología:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) El 45.7% de los documentos, de carácter público y de difusión masiva, constituye más nítidamente el corpus de pensamiento político-comunicacional chileno con potencial para la reflexión crítica, el debate público y la influencia en la formulación y/o gestión de políticas públicas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- i)   15 libros monográficos sobre temáticas especializadas en comunicación y&lt;br /&gt;relacionadas con las PC;&lt;br /&gt;- ii)  12 ponencias presentadas en seminarios;&lt;br /&gt;- iii) 11 artículos publicados en revistas especializadas en temáticas de las&lt;br /&gt;Ciencias de la Comunicación y la Periodística;&lt;br /&gt;- iv)  5 capítulos de libro sobre problemáticas de orden político-comunicacional&lt;br /&gt;insertos en ediciones colectivas sobre análisis de la realidad social global,&lt;br /&gt;latinoamericana y/o específica de Chile;&lt;br /&gt;- v)   2 programas de PC de partidos políticos;&lt;br /&gt;- vi)  2 artículos insertos en revistas de Ciencias Sociales; y,&lt;br /&gt;- vii) 1 capítulo de libro monográfico sobre PC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) El segundo grupo de relevancia documental (28.6%), constituido por textos de difusión selectiva, se orienta más bien hacia una comunidad más específica, la integrada por comunicólogos, académicos, especialistas y asesores técnicos, cuyo objeto es la difusión de resultados de investigación, el diagnóstico, el diseño de planes, proyectos y acciones comunicacionales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- i) 21 documentos de trabajo de centros de estudio de ONG’s principalmente;&lt;br /&gt;- ii) 7 dossiers, informes técnicos, recopilaciones, etc. de análisis de&lt;br /&gt;coyunturas comunicacionales; y,&lt;br /&gt;- iii)2 documentos internos de instituciones públicas donde se formulan&lt;br /&gt;estrategias y PC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) El último grupo documental (25.7%) está constituido por los textos normativos, que clasificamos dentro del campo del derecho de la comunicación y donde, pese a evidenciarse la supremacía de normas menores de carácter más coyuntural, cobra sentido el poder de normas estructurantes de larga duración que regulan tanto el sistema de comunicaciones, su lógica funcional y las interacciones o prácticas sociales que integra y excluye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 15 Leyes comunes&lt;br /&gt;- 5 Decretos-ley&lt;br /&gt;- 1 Decreto Supremo&lt;br /&gt;- 2 Normas Constitucionales&lt;br /&gt;- 2 Leyes Orgánicas Constitucionales&lt;br /&gt;- 2 Reglamentos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta última tipología documental seleccionamos una muestra de 13 normativas legales, según se detalla en la tabla nº 1, sobre la que versa el análisis del presente artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La articulación entre los aspectos macro-estructurales y coyunturales de las PC, con las prácticas concretas de comunicación (micro), fue abordada mediante un estudio de casos sobre prácticas innovadoras de Comunicación Local en la Región de Valparaíso, gracias al trabajo de cooperación entre la Universidad de Playa Ancha y el Programa de Ciudadanía y Gestión Local de la Fundación para la Superación de la Pobreza, y que ha sido materia específica de otro artículo publicado con anterioridad (Gascón, 2003) y al que remitimos para una profundización de nuestra perspectiva de análisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tabla nº 1: Muestra de normas legales sobre comunicación (1967-2001).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;table style="border: medium none ; border-collapse: collapse; width: 692px; height: 500px;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td  style="border-style: solid none solid solid; padding: 0cm 3.5pt; background: gray none repeat scroll 0% 50%; width: 38.95pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;font-family:trebuchet ms;" valign="top" width="52"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;h6&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Años&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: solid none; padding: 0cm 3.5pt; background: gray none repeat scroll 0% 50%; width: 42.55pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;font-family:trebuchet ms;" valign="top" width="57"&gt;   &lt;h1 style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tipos de texto*&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: solid none; padding: 0cm 3.5pt; background: gray none repeat scroll 0% 50%; width: 42.5pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;font-family:trebuchet ms;" valign="top" width="57"&gt;   &lt;h2 style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;   &lt;h2 style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nº&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: solid none; padding: 0cm 3.5pt; background: gray none repeat scroll 0% 50%; width: 241pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;font-family:trebuchet ms;" valign="top" width="321"&gt;   &lt;h3 style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;   &lt;h3 style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Título de las   normativas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: solid solid solid none; padding: 0cm 3.5pt; background: gray none repeat scroll 0% 50%; width: 106.3pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;font-family:trebuchet ms;" valign="top" width="142"&gt;   &lt;h5 style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Autor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h5&gt;   &lt;h5 style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Institucional&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h5&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;   &lt;td  style="border-style: none none solid solid; padding: 0cm 3.5pt; width: 38.95pt;font-family:arial;" valign="top" width="52"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                                       &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center; line-height: 150%;font-family:arial;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1967&lt;br /&gt;1971&lt;br /&gt;1974&lt;br /&gt;1974&lt;br /&gt;1980&lt;br /&gt;1982&lt;br /&gt;1984&lt;br /&gt;1984&lt;br /&gt;1987&lt;br /&gt;1991&lt;br /&gt;1992&lt;br /&gt;1994&lt;br /&gt;2001&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: none none solid; padding: 0cm 3.5pt; width: 42.55pt;font-family:arial;" valign="top" width="57"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                                       &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1.2&lt;br /&gt;1.1&lt;br /&gt;1.5&lt;br /&gt;1.5&lt;br /&gt;1.1&lt;br /&gt;1.3&lt;br /&gt;1.3&lt;br /&gt;1.2&lt;br /&gt;1.3&lt;br /&gt;1.3&lt;br /&gt;1.3&lt;br /&gt;1.3&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;1.3&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2"  style="border-style: none none solid; padding: 0cm 3.5pt; width: 10cm;font-family:arial;" valign="top" width="378"&gt;   &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;   &lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 16.643 sobre        Abusos de Publicidad&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 17.398 modifica        Constituc. Política del Estado&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;D.L. nº 100 modif. Ley        de Abusos de Publicidad&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;D.L. nº 303 modif. Ley        de Abusos de Publicidad&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;D.L. nº 3.464        Constitución de la República.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 18.168 General        de Telecomunicaciones.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 18.313 modifica        ley Abusos de Publicidad&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 18.342 modifica        el Código de Justicia Militar&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 18.662 sobre        sentencias Tribunal Constitucion.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Ley nº 19.048 sobre        libertad de expresión&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 19.132 crea        empresa Televisión Nacional&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 19.277 modifica        Ley Gral. Telecomunicaciones&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ley nº 19.733 Lib.        Opinión, Inf. y Ejercicio Periodismo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt; &lt;/td&gt;   &lt;td  style="border-style: none solid solid none; padding: 0cm 3.5pt; width: 106.3pt;font-family:arial;" valign="top" width="142"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                                       &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Mº de Justicia&lt;br /&gt;Mº del Interior&lt;br /&gt;Mº del Interior&lt;br /&gt;Mº de Justicia&lt;br /&gt;Mº del Interior&lt;br /&gt;Mº Trans.y Telecom.&lt;br /&gt;Mº del Interior&lt;br /&gt;Mº de Defensa&lt;br /&gt;Mº del Interior&lt;br /&gt;Mº Sec. Gral. Gbno.&lt;br /&gt;Mº Sec. Gral. Gbno.&lt;br /&gt;Mº Trans. y Telecom.&lt;br /&gt;Mº Sec. Gral. &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Gbno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* 1.1. Normas constitucionales; 1.2. Códigos legales y leyes de quórum calificado; 1.3. Leyes comunes; 1.5. Decretos-ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Análisis comparado de las PC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis comparado de los 13 textos legales chilenos de mayor representatividad para el período 1967-2001, nos permite establecer una mirada histórica de más larga duración sobre los cambios y permanencias operados en las matrices de pensamiento político-comunicacional chileno, en especial de su regulación gubernamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a las evidencias puestas de manifiesto por la aplicación del análisis crítico del discurso y la construcción de mapas conceptuales en relación a cada coyuntura política estudiada (ver tablas nº 2 a 5), podemos sostener que la mayoría de temáticas abordadas por dicho corpus dicen relación con el sistema y los medios de comunicación y las problemáticas derivadas de la ampliación o reducción de los derechos sociales a la comunicación, determinadas por las distintas coyunturas políticas. La mayor relevancia de las propuestas reguladoras se refieren al privilegio de los derechos de propiedad de los medios en la relación Estado-empresas privadas y, en forma complementaria, los privilegios de uso y apropiación tecnológica funcionales a los modelos con que se organiza la sociedad y las relaciones entre los distintos grupos que la componen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intertextualidad tejida en el derecho de la comunicación chileno nos evidencia una sociedad enfrentada principalmente a los conflictos relativos a la movilidad social y a la ampliación de los espacios de integración, limitando la participación directa de los actores sociales excluidos de los poderosos escenarios de influencia de los medios masivos, como principales mediadores en la construcción del consenso por representar una realidad particular y excluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta construcción de la realidad, desde el enfoque político-comunicacional aquí estudiado, revela en la estructura histórica chilena de larga duración un conflicto permanentemente postergado por la ampliación de los espacios de incorporación social. Conflicto que los discursos se empeñan por reducirlo al control de la verdad, determinada por visiones totalizadoras, universales y excluyentes de las diferencias socio-culturales. Por ello, no resulta paradójica la ideologización de matrices de pensamiento sobre las relaciones entre la cultura nacional (nacionalismo, patriotismo) y transnacional (crítica al imperialismo, al marxismo internacional, liberación nacional; integración económica, globalización), como asimismo la definición de sus fronteras interiores (de elite, popular, de masas...) como escenarios estratégicos de intervención y legitimación argumental respecto de los derechos de producción, uso, apropiación y/o consumo de los actores. Actores definidos en un más largo período histórico en torno a diferenciaciones socio-económicas (Estado-empresas propietarias-sociedad) que explicarían la lógica implícita de las jerarquizaciones patrimoniales como principal argumento causal para el control del Estado-nación y, a la vez, una lógica dominante de actuación publicocéntrica que ha caracterizado gran parte de la historia de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un segundo momento histórico, entre las décadas ‘60 a ’90, esa matriz reductora de lo colectivo se ampliará, a través de la confrontación discursiva institucional y pragmática en la vida cotidiana, en torno a diferenciaciones interdependientes, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Diferenciaciones ideológicas: principalmente representadas por apelaciones explícitas o sus consecuencias implícitas relativas al pluralismo, el estatismo, la religiosidad (cristianismo y teología de la liberación), la actoría popular, el oficialismo, discursos que comportan prácticas específicas orientadas a limitar o ampliar el orden político-comunicativo constitucional y normativo;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Diferenciaciones culturales: representaciones formuladas en torno a la modernización y a la tradición o conservación del modelo de sociedad y que se traduce en tópicos y tensiones respecto a la definición de la chilenidad, la cultura campesina y popular marginada, el sincretismo latinoamericano y el internacionalismo solidario, discursos todos ellos que representan las controversias en torno a las fronteras de expansión de las redes de comunicación social (físicas y simbólicas) internas y externas, como asimismo los límites impuestos a la diversidad y a la interculturalidad, considerando por cierto la escasa preocupación por los problemas étnicos&lt;br /&gt;como factor causal de la falta de espesor cultural y de la fragmentación de la historia colectiva;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 439px; height: 330px;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/400/Diapositiva1.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.6.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 431px; height: 319px;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/400/Diapositiva1.1.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.7.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 426px; height: 319px;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/400/Diapositiva1.2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.8.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 421px; height: 315px;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/400/Diapositiva1.3.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;c) Diferenciaciones individuales y grupales: las representaciones explícitas hablan aquí de agrupaciones generalistas o particulares diversas que son significativas en sí mismas si las ordenamos de mayor a menor relevancia, de acuerdo al propio énfasis dado por los discursos en el reconocimiento de derechos y deberes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.1) de jerarquización en las funciones organizacionales y productivas de los medios, es la agrupación más extensa e importante por cuanto expresa el orden comunicacional deseado para la reproducción de la realidad y la transmisión de la memoria colectiva a través de las regulaciones legales: medios de comunicación o difusión en general, propietarios, directores, jefes de prensa, editores, periodistas, comentaristas, críticos especializados, corresponsales extranjeros, trabajadores de planta y a contrata, estudiantes en prácticas y personas que cumplen funciones informativas o que se relacionan con la información;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.2) de consideración jurídico-legales, reconociendo derechos y deberes comunicacionales y patrimoniales de personas naturales y jurídicas, propietarios, concesionarios, prestatarios, administradores y representantes legales; o bien definiendo las causas y consecuencias de los conflictos comunicacionales al referirse a ofendidos, injuriados, calumniados, inculpados, sancionados;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.3) de diferenciación de su alcance sociológico, apelando a la sociedad, las personas en general o los chilenos como un todo indiferenciado (con las excepciones autoritarias comentadas que niegan los derechos individuales, civiles, económicos, políticos, culturales, de movilidad, etc. de una parte de la ciudadanía) y a los pobladores; y en menor grado la diferenciación frente al impacto psicosocial de quienes ejercen funciones públicas, colectivos con riesgo de discriminación, niños y jóvenes menores de edad o por su situación geográfica, población dispersa;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.4) de diferenciación económica y laboral, apelando principalmente como sujetos/objetos de derechos comunicacionales a propietarios, empresarios, directivos y con una relevancia desproporcionada, según la coyuntura, a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales, a obreros, proletariado y campesinado;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.5) en lo tecnológico-comunicativo, refiriéndose a concesionarios, prestadores de servicios públicos, intermedios y limitados de telecomunicación, usuarios y radioaficionados;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.6) en lo ideológico, refiriéndose al pueblo, al hombre nuevo, a las clases populares, al proletariado, a las clases explotadoras, a las fuerzas reaccionarias; a dirigentes, adherentes, propagandistas, apologistas de organizaciones, movimientos y partidos políticos inconstitucionales y subversivos; o a quienes están inhabilitados para determinados cargos por el ejercicio de funciones de liderazgo en organizaciones políticas y sindicales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.7) en la organización gremial y funcional, al dirigirse el discurso a empresarios de la comunicación, impresores y editores; y, en menor medida, a los grupos intermedios de la sociedad, al colegio de periodistas o a los sindicatos de trabajadores; y, finalmente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c.8) una diferenciación no menos significativa que apelaría a la familia, como núcleo de conflictos entre los derechos individuales y colectivos, actor social pasivo que es utilizado a menudo para justificar e invisibilizar la ideología conservadora, espacio societario desde el que se apela al derecho a la vida privada y a la defensa del orden moral tradicional (las buenas costumbres, el honor y dignidad) como frontera entre lo íntimo (invisibilizado), lo privado y el interés público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se supondrá, al analizar las dimensiones implícitas de los discursos, existen lógicas opuestas y complementarias en diversos aspectos político-comunicacionales, dependiendo de las coyunturas socio-políticas con que se expresan los conflictos de larga duración histórica y el grado de protagonismo que alcanzan los procesos de diferenciación social, no sólo los aquí expuestos como integrados o considerados, sino también por aquellos otros aspectos excluidos o marginados, que se relacionan con una diferenciación más explícita de la diversidad social, como son las diferencias de género, generación, étnicas, culturales y territoriales, entre otras, que no encuentran una representación pública sino en forma marginalista, a través de la expresión autónoma de la base social en algunos contextos históricos de conflicto y resistencia o en la expresión de iniciativas locales como las aquí abordadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuestiones de las formas comunicacionales nos llevan entonces a las cuestiones de fondo, a la relación texto-contexto-intertextualidad, revelándose más lúcidamente el conflicto permanente entre el orden establecido, los problemas derivados de su legitimidad y de su hegemonía en la reproducción mediática de una limitada diversidad de los discursos sociales; y, por otra parte, las aspiraciones a subvertir dicho orden o a deconstruirlo para transformarlo, y no sólo a participar por la vía de la delegación representativa de una democracia formal, pero en el fondo limitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciéndonos cargo de las hipótesis planteadas, fundamentaremos a continuación cómo han operado efectivamente las lógicas de exclusión social, considerando no sólo la lógica publicocéntrica y sus correspondientes centralismos funcionales (institucionales) y territoriales (geográficos) que expresan los presentes de cada específica coyuntura político-comunicacional, sino también las articulaciones que estas lógicas centrífugas expresan respecto de otras dimensiones de larga duración que reactualizan ideológicamente la lógica de hegemonía androcéntrica expansiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto desde las inferencias que podemos hacer de las lecturas críticas de las normativas comunicacionales, pero especialmente desde las experiencias locales estudiadas se revelan percepciones muy significativas sobre la lógica institucional chilena y sobre su comportamiento publicocéntrico. Nos dicen que en los espacios físicos y simbólicos alejados del centro hegemónico (los individuos, los colectivos barriales...; las comunas, las localidades, las “provincias” periféricas...) se produce una atomización burocrática-administrativa centralista y paralizante respecto a la autonomía local, la participación activa y la innovación creadora; que establece relaciones con la ciudadanía de carácter hegemónico, paternalista y de apropiación patrimonialista (como si el espacio público fuera patrimonio exclusivo de los administradores y no de los ciudadanos). Lógica autoritaria que tiende a provocar, como lo hemos señalado, una pérdida del sentido y valoración del desarrollo local y de la propia autonomía ciudadana en sus capacidades de idear y concretar iniciativas que tienen por objeto contribuir en la solución de los problemas de los sectores vulnerables y excluidos. Este logocentrismo pragmático (el de la focalización, el de cumplimiento de metas cuantitativas coyunturales y la desafección por factores psicosociales que tiendan a generar condiciones integradoras de largo plazo) constituye una de las claves que nos ayudan a evidenciar en mejor forma las contradicciones estructurales que limitan la profundización democrática al naturalizar la exclusión, y que supone importantes consecuencias comunicacionales de la acción pública: la falta de apertura al diálogo, a la escucha activa y a la transformación de las relaciones entre el poder y la ciudadanía, habitualmente representada como un objeto pasivo de las políticas públicas, bien sean estas ideologizadas o tecnocráticas, o de las políticas preocupadas por los grandes equilibrios macroeconómicos donde el sujeto social es invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué orden discursivo existe entonces en la relación de políticas comunicacionales explícitas e implícitas y cómo se superponen los mapas simbólicos a los mapas físicos de comunicación, teniendo en cuenta las diversas sinergias entre el pasado, el presente y el futuro; entre las dimensiones mega, macro, meso y microcomunicativas (mundial, transnacional, nacional y local); y, desde los ámbitos de lo íntimo, lo personal, lo privado y lo público, cómo se construyen los proyectos individuales, familiares, grupales y colectivos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creemos que estas relaciones de interdependencia a través de las cuales se concretan las sincronías para la transmisión y memorización de los mapas físicos y mentales que predeterminan las prácticas de comunicación social pueden responderse dando significación a las articulaciones que los discursos político-comunicacionales formulan desde el poder hegemónico para invisibilizar la defensa de sus intereses colectivos como referente de sumisión en el tiempo presente a través de una multiplicidad de estrategias que sólo enumeraremos como hipótesis de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este primer ensayo de "mapear" conceptualmente las matrices implícitas de esta ecología política de las comunicaciones nos lleva a formular nuevas interrogantes y explicaciones en la relación triádica estructura-coyunturas-prácticas que exponemos breve y esquemáticamente, como programa de investigación-acción (ver diagrama nº 1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) La estructura de larga duración como matriz de transmisión de la memoria histórica colectiva: estructura social, matrices de pensamiento social y relaciones sociales; institucionalización, identidad, ciudadanía, redes, sistemas y políticas de comunicación implícitas. Sinergias entre lo mega y lo macrocomunicativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Las coyunturas de media duración como matrices de sincronización de un "presente continuo": transformaciones sociales y del sistema mediático; políticas explícitas y conflictos-acuerdos implícitos en la regulación de las prácticas socio-comunicativas. Sinergias entre lo macro y lo mesocomunicativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Las mediaciones de corta duración como matrices de sincronización entre las memorias personales y la memoria colectiva: las prácticas comunicacionales en la vida cotidiana, conflictos-acuerdos Sociedad-Medios-Estado en la representación y legitimación de la realidad social; mecanismos de generación, apropiación, reproducción de discursos y prácticas comunicacionales como negociación de las permanencias y rupturas en los proyectos de vida individuales, interpersonales y colectivos. Sinergias entre meso y lo microcomunicativo, entre el pasado, el presente y el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que hemos descrito la forma en que se superponen los espacios y tiempos múltiples en la lógica implícita de la expansión de las redes de comunicación y las políticas que las vertebran en sus dimensiones estructurales, coyunturales y en la expresión de las prácticas sociales, esa superposición involucra también a las matrices de pensamiento. Como podemos inferir desde los análisis desarrollados en el período de estudio, este sincretismo se hace más transparente en función del grado de intensidad que revisten los conflictos, debido a la expresividad con que se muestran los momentos de explosión de los enfrentamientos por el control de la verdad, por la hegemonía e imposición de uno de los discursos o relatos argumentales sobre el cambio o la conservación del orden social, sobre el resto de discursos y los alcances de las estrategias de integración, exclusión y marginación de los mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sincretismo combina, como hemos visto apelaciones racionales y simbólicas orientadas a desencadenar asociaciones preconscientes y subliminales de adhesión a comportamientos arquetípicos que se han constituido en referentes del subconsciente colectivo, como un verdadero co-relato del orden del discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ello queremos afirmar que el territorio de la política es más amplio que el representado explícitamente por sus proposiciones discursivas y que, necesariamente, debe deconstuirse para hacer transparente el orden jerárquico entre lo incluido y valorado positiva o negativamente, y lo excluido o marginado, que se proyecta sobre el conjunto de dimensiones discursivas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;i) sistema de actores;&lt;br /&gt;ii) asignación de roles (activos, pasivos, protagonismo, antagonismo y mediación);&lt;br /&gt;iii) actos de habla y factualidad (prácticas retóricas y de acción);&lt;br /&gt;iv) contexto espacio temporal (redes, estructuras institucionales, coyunturas);&lt;br /&gt;v) tramas y nudos argumentales (conflictos/acuerdos);&lt;br /&gt;vi) relaciones de causalidad y secuencialidad (causas/consecuencias) como eje articulador de las estrategias de negociación y argumentación de las resoluciones, reducciones, postergaciones de los conflictos (clímax);&lt;br /&gt;vii) proyección de sus efectos sobre los distintos ámbitos de lo personal/colectivo, como forma de ajustar las actuaciones cotidianas (íntimas, privadas y públicas) con que definimos nuestros proyectos de vida a las exigencias de las normas que diseñan y regulan el proyecto colectivo de sociedad;&lt;br /&gt;viii) lo anterior vendría a definir las lógicas de sincronización entre las matrices de transmisión o re-producción de la memoria colectiva y las formas de adhesión (integración) negociación y oposición (exclusión, marginación) de la memoria individual a través de la que representamos nuestros intereses, problemas, sueños y aspiraciones de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, sintetizamos en el siguiente diagrama una primera propuesta metodológica para la investigación-acción comunicacional desde una perspectiva de su ecología política. Propuesta que hemos ido madurando en los últimos años desde la experiencia práctica en asesorías de planificación estratégica participativa del desarrollo local y regional en la Región de Valparaíso, con la ayuda de la técnica conocida masivamente como “matriz FODA o DAFO”, que ayuda a “mapear” desde las representaciones de los actores locales lo que ellos perciben como Fortalezas – Oportunidades – Desafíos – Amenazas como dinámica para la posterior acción socio-comunicativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 393px; height: 294px;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/320/Diapositiva1.2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;IV. Conclusiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reproducción de matrices de pensamiento articuladoras de las redes y políticas de comunicación en Chile a partir de los textos legales analizados, correspondientes al periodo 1960-2001, y de las prácticas sociales estudiadas, nos permitió instalar una mirada interdependiente crono-topo-lógicamente descentrada, cuyas principales evidencias nos permite sostener las siguientes conclusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) La estructura de las redes de comunicación en Chile se ha construido históricamente bajo un orden centralista y excluyente de la diversidad, como mandato de la dependencia que determina las matrices racionales y simbólicas mediante las que se sincronizan los proyectos de vida personales a los colectivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Esta sincronización debe ser entendida como una matriz de pensamiento-acción espacio-temporal no lineal (racional-simbólica-ética, de tiempos y espacios múltiples y diversos) que ordena las estrategias de reproducción del orden social, basándose en un modelo de dominio expansivo androcéntrico y hegemónico, cuyos resultados se concretan en una ecología política de la comunicación humana que articula las prácticas cotidianas societarias con las tramas transnacionales a través de las cuales se han expandido históricamente el mercado y las pautas de consumo de la cultura de masas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Las Políticas de Comunicación, en armonía con el orden androcéntrico del discurso, han privilegiado su preocupación por las problemáticas patrimoniales, adecuando diversas estrategias explícitas e implícitas de control sobre la propiedad de los medios de reproducción del orden social, mediante alianzas entre los grupos hegemónicos nacionales y transnacionales, las que a su vez comportan estrategias de exclusión y marginación social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendemos esta ecología política de las comunicaciones como un juego de relaciones interdependientes entre tecnologías, energías y políticas que tienden a administrar y gestionar las redes que articulan las prácticas socio-comunicativas, regulando (mediando) los conflictos que generan las contradicciones y desequilibrios entre las diversas aspiraciones o proyectos sociales por la integración/exclusión y el cambio de la conservación. Esta mediación interesada en los conflictos de la comunicación humana ha comportado la legitimación e institucionalización de ciertos grupos y de ciertas estrategias geopolíticas en la construcción de la sociedad de la información, que son visibles en los mapas físicos de las redes de comunicación y en los mapas simbólicos que los ordenan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basados en estas conclusiones podemos definir la EPC como “...la urdimbre de redes materiales y simbólicas mediante las cuales se legitiman y determinan las formas de sincronización espacio-temporal entre los proyectos de vida personales y la transmisión de la memoria colectiva” (Gascón, 2002).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Referencias Bibliográficas.-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• AUGE, Marc (1998). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las formas del olvido&lt;/span&gt;. Barcelona: Gedisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• BERMAN, Morris (2004). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El reencantamiento del mundo&lt;/span&gt;. Santiago: Cuatro Vientos, 9ª edic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• BRAUDEL, Fernand (1984). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Historia y las Ciencias Sociales&lt;/span&gt;. Ensayo nº 3 : “La larga duración”.  Madrid: Alianza Editorial, séptima edición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• BROWNE, Rodirgo; SILVA, Víctor (2005). “Las indisciplinas de la comunicación. Epistemologías en crisis”. En: Revista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Comunicación &lt;/span&gt;nº 3. Sevilla: Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad y Literatura, Universidad de Sevilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ELIADE, Mircea (1972). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El mito del eterno retorno&lt;/span&gt;. Madrid: Alianza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• GARCIA CANCLINI, Néstor (1999). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La globalización imaginada&lt;/span&gt;. México: Paidós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• GASCÓN, Felip (2003). “Memorias ciudadanas de innovación local. Un estudio de casos en la Región de Valparaíso”. En: SALINAS, Javier y CUBILLOS, Julia [coord.] &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Iniciativas Sociales Locales y Ciudadanía hacia un Chile Democrático&lt;/span&gt;. Santiago: Programa Ciudadanía y Gestión Local de la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza y el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ----------- (2002). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Transformaciones sociales, redes y políticas de comunicación en Chile (1967-2001). Elementos para una ecología política de las comunicaciones.&lt;/span&gt; Tesis Doctoral. Bellaterra: Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona. Versión digital: www.tdx.cesca.es/TESIS_UAB/AVAILABLE/TDX-1021103-180721/fgm1de8.PDF&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• JUNG, C.G.; CAMPBELL, J.; WILBER, K. [et ali] (1993). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Encuentro con la sombra. El poder del lado oculto de la naturaleza humana&lt;/span&gt;. Barcelona: Kairós, 2ª edic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MARTÍN-BARBERO, Jesús (1998). “Medios: olvidos y desmemorias”. Conferencia dictada en “Medios para la Paz”, Tertulia en la Fundación Santillana. Bogotá, noviembre 1998. Disponible en: www.revistanumero.com/24medios.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MATURANA, Humberto (1998). “La ciencia y la vida cotidiana: la ontología de las explicaciones científicas. En Watzlawick, Paul y Krieg, Meter (1998). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ojo del observador. Contribuciones al constructivismo&lt;/span&gt;. Barcelona: Gedisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MORENO SARDÀ, Amparo (2000) “Paradigmas y criterios para la periodización de la historia de la comunicación: dinámica expansiva y reproducción generacional de la vida social. Ponencia IV Encuentro de la Asociación de Historiadores de la Comunicación. Málaga, del 12 al 14 de abril de 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ------------------- (1999). “Paseos por el pasado y el presente de las redes de comunicación desde... Cataluña a través de Internet”. Bellaterra: UAB, Propuesta didáctica de la Cátedra de Historia de la Comunicación. Disponible en: http://oaid.uab.es/passeig&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MURCIANO, Marcial (1992). (1992). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estructura y dinámica de la comunicación internacional&lt;/span&gt;. Barcelona: Bosch.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• VIZER, Eduardo (2003). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La trama in-visible de la vida social: comunicación, sentido y realidad&lt;/span&gt;. Buenos Aires: La Crujía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-115073157645711208?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/115073157645711208/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=115073157645711208' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/115073157645711208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/115073157645711208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2006/06/matrices-de-pensamiento-poltico.html' title='Matrices de pensamiento Político-Comunicacional. Un acercamiento epistémico a la Ecología Política de las Comunicaciones.'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-114909489456455228</id><published>2006-05-31T09:54:00.000-07:00</published><updated>2006-05-31T10:01:34.606-07:00</updated><title type='text'>Cartografías en Comunicación. Los archivos del patrimonio ante los nuevos relatos de la diferencia</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Felip Gascón I Martín&lt;br /&gt;Víctor Silva Echeto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Universidad de Playa Ancha&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;I) Pensar desde la comunicación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; La pregunta que ronda a las Ciencias de la Comunicación desde su génesis es si mantienen un estatuto epistemológico propio y autónomo. La respuesta positiva que la misma puede tener para algunos investigadores (Marqués de Melo, entre otros)[1], mantiene rasgos del positivismo y del intento de objetividad de la ciencia moderna, donde el inmaculado objeto era observado por un sujeto, también, incontaminado por el exterior. Un sujeto cartesiano que se definía por un “conócete a ti mismo” más que por un “cuídate a ti mismo” (como se caracterizaba a la subjetivación en la Grecia clásica) y que se concibe desde la estabilidad del mundo de la representación (Foucault, 1988). El sujeto moderno se define de esa manera por la profunda transformación en los principios morales de la sociedad occidental. El principio fundamental lo constituye el conocimiento de sí (Foucault, 1988: 55), transformándose el sujeto en un ser racional, autónomo e intérprete estable del mundo. Se vive la disyunción entre sujeto y objeto, en función de un paradigma profundamente enraizado en la cultura occidental. Descartes no inventó este paradigma pero sí lo formuló a su manera (Morin). Se vivía dentro de la oposición donde, por un lado, estaba el mundo de los objetos (las ciencias, las matemáticas) y, por otro, el de los sujetos (espíritu, sensibilidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la postura sobre la totalidad del sujeto pensante,  se enfrentan, también, las perspectivas construccionistas que conciben el pensar desde una reflexión crítica que implica darse cuenta tanto que el observador se hace en la observación (Maturana, 1998), como que la comunicación se hace en el comunicar y no fuera del proceso. También, se ha acercado a posiciones abiertas y flexibles, Rossana Reguillo, cuando afirma que plantearse la autonomía del pensamiento de la Comunicación es un "despropósito mayúsculo" cuando "todas las evidencias conceptuales y empíricas señalan que la alternativa" para los próximos años "es el pensamiento complejo, transversal, fluido e interdisciplinario" (Reguillo, 2002: 66- 67).  No obstante, pese a las diferencias que pueden mantenerse con el construccionismo o con la rápida analogía (no carente de problemas) que establece Reguillo entre "pensamiento complejo" (emparentada con la perspectiva de Edgard Morin), "transversal" y "fluido" (más cercana a la deleuziana) e "interdisciplinario" (presente desde hace mucho tiempo en el pensamiento occidental), y sin considerar que la apuesta por la inter o transdisciplinariedad implique volver a épocas pre modernas o "predisciplinarias" (Follari, 2003: 85- 86), la comunicación es un ámbito donde se desmoronan los pensamientos binarios (del estilo sujeto/ objeto), en beneficio del "tercer espacio", "los pasajes intersticiales" (Silva y Browne, 2004) y las nómadas estéticas que no temen a los préstamos, los cruces y la superación de los límites que encapsulan el saber. Por ello, el aporte que realizan la deconstrucción y la "diseminación" (en el sentido derridiano) o el pensamiento como "rizoma" o nomadología (en Deleuze y Guattari) (no concibiéndolos como homogéneos, ni cien por ciento afines), son claves para rearticular esos cruces y encrucijadas entre dinámicas textuales y contextuales, destronando, a si mismo, la "monarquía" del occidental significante que todo lo veía a partir de él, oponiéndole las máquinas comunicativas de los a- significantes (Deleuze y Guattari), cada vez más extendidas por las redes mediáticas. Todos estas encrucijadas del pensar nos posicionan activamente frente a un "supuesto" objeto (como es la comunicación) que siempre se nos escapa, huye, peregrina, no permite conservarse en archivos patrimoniales que no tienen en cuenta esas dinámicas heteróclitas, cambiantes, desterritorializadas, que son las de las (in) disciplinas de la comunicación, del pensar (sin) estado o por fuera del pensamiento (que no es el pensar) del Estado[2] (Deleuze y Guattari, 1980, 2000). Es la invitación que en uno de sus últimos libros realizaban Deleuze y Guattari (1993) de transitar "del pensamiento al caos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;II- Los cruces del pensar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hace unos años presentando un seminario sobre "transición y postdictadura en Chile", Nelly Richard (2001: 20) concebía el pensar como un mecanismo que permitía alejarse del control disciplinario o transdisciplinario "sobre un objeto de estudio llamado a cumplir con la transparencia explicativa de lo demostrable y lo verificable", reivindicando, de esa forma, los nudos de complejidad "de una palabra que no se conforma con la normalizadora reposición del sentido que persiguen los arreglos funcionales de la razón política, académica, e institucional" (Richard, 2001: 20). Esta no- conformidad fomenta una "cierta indisposición crítica" que sigue molestando "el orden de los discursos" (Foucault, 1980), tanto institucionalizados como de ciertas prácticas conservadoras que organizan sedentariamente al pensamiento (y no al pensar). Las encrucijadas incluyen al tercero, excluido desde la Grecia clásica y durante gran parte de la historia de Occidente,  como el entre que desarticula el binarismo que repartía para dominar (sujeto/ objeto; hombre/ mujer), en otras palabras, divide y reinarás... Por tanto planteamos la encrucijada del pensar la comunicación en un momento histórico de mutaciones civilizatorias, analizándolo ya no desde su estatuto epistemológico, sino desde los préstamos, los cruces y las intersecciones del saber. Una alternativa la planteaba Michel Foucault quien, pese a seguir amparándose en las estructuras, en obras como La arqueología del saber (1968) y Las palabras y las cosas (1966), concebía a la episteme como la convergencia de saberes heterogéneos, desde la amplitud de estructuras culturales y de pensamiento más flexibles que las canonizadas por tal o cual disciplina concreta.  Del planteamiento foucaultiano hay que destacar, además, en esta reformulación de un programa que nos permita pensar la comunicación en este comienzo de siglo, la articulación de espacios heterogéneos (heterotópicos), donde se plantean las encrucijadas y metamorfosis de tiempos y espacios que convergen en las culturas. Esos lugares, por oposición a las utopías, son "reales”, “efectivos”, “están diseñados en la institución misma de la sociedad” y son “especies de contra emplazamientos". Son lugares que están fuera de todos los lugares, aunque sean sin embargo localizables (Foucault, 1984: 3). Seguramente el lector podrá realizar con cierta facilidad el paralelismo entre estos espacios "otros" y las redes mediáticas de comunicación que nos ubican en (no) lugares virtuales, simulados, sin referencialidad, pero localizados en la inmaterialidad de las pantallas. Pero, también, hay otros espacios heterotópicos (al estilo de la enciclopedia china del cuento borgiano) como son los edificios históricos donde se mezclan heterogéneamente tiempos y espacios, asumiendo una de las características de la heterotopía como es la yuxtaposición "en un sólo lugar real" de múltiples espacios, "múltiples emplazamientos que son en sí mismo incompatibles".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí que es posible, desde este pensar, interrogarnos sobre la comunicación en estos tiempos y espacios de indisciplinamientos clasificatorios. La ciencia del orden, en su disciplinamiento, clasificaba sujetos, objetos, prácticas y, aún más, disciplinas; de ahí las consecuencias de la misma noción de disciplina tanto en el plano epistémico como en el cultural: los cuerpos, las mentes y hasta las almas eran objeto de la gubernamentalidad, del gobierno del sí mismo. A esos métodos “que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo” y que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y “les imponen una relación de docilidad- utilidad”, es a lo que Foucault le llamó “disciplinas” (Foucault, 1975, 1995: 141). No obstante, estos dispositivos estructurales que disciplinan a los sujetos no son macro procedimientos, como podría desprenderse de algunos textos de Foucault, sino que no pueden analizarse aislados de las “microfísicas” del poder, de los procesos miniaturizados y de sus segmentaridades variables y cambiantes. Deleuze y Guattari se referían al “código polívoco”, compuesto de situaciones y de relaciones variables, y, a la vez, “de una territorialidad itinerante” (Deleuze y Guattari, 1980, 2000: 214).  Desde esta última perspectiva, Michel de Certeu (1979, 1999), en lugar de privilegiar (como lo realizaban el Foucault del disciplinamiento y el Bourdieu de La distinción) el análisis de los sistemas que ejercen el poder y sus efectos en la estructura social, se refiere a las antidisciplinas de lo cotidiano. Aunque no niega que por todos lados se extienden las cuadrículas de la “vigilancia”, es conveniente señalar cómo una sociedad entera no se reduce a ella; “qué procedimientos populares (también minúsculos y cotidianos) juegan con los mecanismos de la disciplina”, qué maneras de hacer forman la contrapartida, la antidisciplina de los procedimientos mudos que organizan el orden sociopolítico. Sin negar la dificultad de ubicar a lo popular en la cultura contemporánea, es interesante considerar estas ideas con referencia a los procedimientos minúsculos, microfísicos, desde los que se estructuran las relaciones entre saber/ poder y subjetivación. Los planteamientos de Michel De Certeau, conciben la estratégica importancia de entender lo micro (lo cotidiano) a partir de la metaforización del orden construido por parte de los “practicantes” al “hacerlo funcionar en otro registro” (1979, 1999). En la diversidad "con que los actores asumen y despliegan los sentidos dados a lo cotidiano, no se encuentran necesariamente los elementos reflexivos que supondrían la apropiación crítica de las prácticas, pero si se acepta", según el pensamiento de Michel Foucault (1980), "que a todo poder se opone otro poder en sentido contrario, puede pensarse que en la vida cotidiana se articulan, mediante las prácticas, unos micropoderes que se enfrentan 'chapuceramente' a la intención normalizadora del poder" (Reguillo, 2002: 12). Se trata de pequeñas "revanchas” con que los actores subvierten lo programado y afirman su existencia como actores que imprimen las huellas de su propio hacer en las prácticas socialmente compartidas. Lo que Foucault llamó “rebotes del poder”, los efectos no deseados que erosionan el orden de lo legítimo social. Algunos de los ejemplos que plantea Reguillo son: el joven que burla la vigilancia de las instituciones para “firmar la pared” de camino a la escuela (Reguillo, 1997); las mujeres que aprenden las reglas del mundo masculino y se sirven de él, feminizándolo; los trabajadores que “obligan” a incorporar a los corporativos transnacionales, sus sistemas de creencias y sus calendarios. "Ciertamente no se trata de la gran estrategia o de un proyecto político explícito y orgánico; se trata más bien de un conjunto de tácticas de evasión o negociación". Es el caso del inmigrante que desafía la certidumbre del suelo y sus fronteras, cruzando los límites etnocéntricamente demarcados por los Estados- nación. "El no lugar del inmigrante, sobre todo si ha conseguido eludir la Sala de Control de Inmigración, ni es necesariamente solitario ni necesariamente contrautópico" (Méndez Rubio, 2003: 37).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, juega un papel clave los recorridos itinerantes, los desplazamientos que movilizan cualquier intento sedentario de definir los emplazamientos, y las fracturas que se producen en cualquier proceso de comunicación imposibilitando definirlo desde la estabilidad y la unificación de los sujetos que participan de esos procesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es precisamente desde la desterritorialización y virtualidad creciente de los procesos de comunicación actuales, como asimismo desde el cuestionamiento a la validez misma de las clasificaciones, que se fractura esa ciencia del orden. Por ello, nos parece una perspectiva más pertinente, en ese sentido, el pensar en la comunicación desde su no-ha lugar, desde el caos y la brecha fronteriza, desde los ruidos  y las interferencias desde donde se escuchan los silencios, olvidos y exclusiones de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo profundo está en la superficie", sostenía Ludwig Wittgenstein, mientras que Morris Berman planteaba que lo que se necesitan no era doctrinas sino formas de ver. La tendencia a la complejidad se ha ido desarrollando históricamente en lo que se podría denominar la expansión nómade de la mente humana, donde la comunicación es la energía motora y motivo de la existencia y el mestizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La circularidad del proceso de comunicación pone en relación los contextos de las experiencias de los actores (agenciamientos) (o productores, pues no hay que olvidar las apropiaciones, resignificaciones y reproducciones que hace el perceptor), considerando que el comunicar es actuar comunicativamente. La emoción definiría, así pues, el ámbito concreto en el que actuamos al pensar sobre el comunicar, es decir sobre el campo concreto en el que se produce una acción vital de interacción entre sistemas complejos, como lo son las personas, los grupos, las instituciones en su vivir y en los procesos involucrados en el intercambio de bienes materiales y simbólicos sobre los que se construyen y se transforman mutuamente en una dinámica permanente de producción de sentido. Esta dinámica pone en juego aspectos de larga y corta duración en la transmisión de la memoria, interactuando componentes de la estructura, de la coyuntura y las prácticas sociales que se actualizan al actuar comunicativamente, dando sentido a las afirmaciones, negaciones, transacciones, acuerdos y discrepancias que dan forma a nuestro itinerario vital (Gascón, 2003).&lt;br /&gt;De esta forma el pensar en la comunicación y sus alcances considerando que ella expresa el cambio de las formas de transmisión de las memorias personales/colectivas y, por extensión, el cambio de las formas de conservación, de valoración patrimonial, introduciendo otras perspectivas no-androcéntricas ni hegemónicas que consideren las variables de clase, género, generación, orientación sexual, cultural (como adjetivo y no sustantivo) y territorio. Es ahí, donde la dinámica de las diferencias, desestructuran las identidades esencialistas o "asesinas" (Maalouf); transgrediendo la visión conservacionista del patrimonio, estática y ahistórica. Planteando la ecuación patrimonio- identidad,  considerándolo al primero como algo fijo y "habitualmente ligado casi en lo exclusivo a museos y monumentos" (Follari, 2003: 70, 71). Pero, también, podemos concebir el museo no como un espacio constituido por supervivencias inmutables y muertos eternos, sino desde la movilidad de los elementos que lo componen. "Las estatuas se mueven, lo sabemos, del mismo modo que Baudelaire se horrorizaba al ver las imágenes irreales sometidas a un sorprendente devenir" (Blanchot, 1976: 23). Metamorfosis y mutaciones de tiempos y espacios, de archivos como relatos de las diferencias que siempre se encadenan a otras diferencias (como différance, plantearía Derrida) y no encuentran el origen, sino que como un palimpsesto (Gascón) encadena huellas con otras huellas. En ese rastreo de las huellas es posible reformular un programa que articule la comunicación con un relato cambiante y fluido del archivo. Estos no se entienden como "la suma de todos los textos que una cultura ha guardado en su poder como documentos de su propio pasado, o como testimonio de una identidad mantenida" inmutable a lo largo del tiempo (Foucault, 1980); tampoco como “las instituciones que, en una sociedad definida, permiten registrar y conservar los discursos cuya memoria se quiere guardar y cuya libre disposición se quiere mantener” (Foucault, 1980). Los enunciados del archivo, desde esta perspectiva, son acontecimientos (con sus condiciones y sus dominios de aparición) y “cosas” (“comportando su posibilidad y su campo de utilización”). ¿Cómo pensar el archivo, desde la comunicación, reelaborando el concepto en una sola y misma configuración a la vez técnica, política y jurídica? (Derrida, 1995, 1997)[3], considerando que la experiencia del archivo es coincidente con la acción “política de los media llamados de información” (Derrida, 1995, 1997: 10- 24). La alianza saber/ poder que preocupó tanto a Michel Foucault durante gran parte de su obra, también, era formulada, con referencia a las redes de comunicación e información, por Jacques Derrida, para quién no hay poder político sin control del archivo ni de la memoria. La democracia efectiva, por tanto, “se mide siempre por ese criterio esencial: la participación y el acceso al archivo a su constitución y a su interpretación” (Derrida, 1995, 1997: 10- 12). El archivo contiene un poder performativo para el cual no hay actas (patrimoniales como se quiere hacer ver) sino actos, acciones, “regularidades específicas”, diríamos acercando los planteamientos de Foucault con los de Derrida. Es decir, el sistema que rige la aparición de los enunciados como acontecimientos singulares. Concebir a los archivos performativamente como acontecimientos que al ser imprevisibles, destrona la mirada sedentaria, estática e identitaria de concebir el patrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;III Comunicación ¿mapa o territorio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde la perspectiva de la historia de la comunicación nos interesa redescubrir las huellas e itinerarios de la subjetividad para entender la articulación entre la memoria personal y la memoria colectiva, abordando como perspectiva la convergencia triangular de fuentes-actores, temas-acciones y métodos, considerando las posibilidades que ofrece la memoria digital en la generación de relatos multimedias que integren lo oral, lo literario, con las imágenes fijas y en movimiento y con la música. Jacques Derrida (1995, 1997) se preguntaba, en ese sentido, “¿Cómo hablar de una ‘comunicación de los archivos’ sin tratar primera-mente del archivo de los ‘medios de comunicación’?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente es una de las dimensiones más desafiantes para el estudio de la comunicación en esta era de lo audiovisual y de las multimedias, donde la fugacidad espacio-temporal de la realidad se reproduce bajo las lógicas lúdico-dramáticas de la virtualidad, del “mal de archivo”, de la “estética de la desaparición” (Virilio), es decir, de las patologías que acompaña a toda memoria en momentos en que huyen las huellas de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, abordar el estudio de la comunicación en estos tiempos sin nombre propio (de ahí la importancia del predijo pos –colonialismo, modernismo o racionalismo-), significa para nosotros una revisión de ciertas cosmogonías sobre las que se fundaron y ritualizaron territorios y sentidos. Y ahora que las rupturas epistemológicas nos liberan de la densidad histórica de macrorelatos cuya escritura circunnavega los mares del androcentrismo (Moreno Sardà, 1988) y la geopolítica, recién ahora los problemas de la comunicación parecieran haber redescubierto a los sujetos como devenires, que transitan y peregrinan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde este punto de vista, reconstruir la memoria colectiva desde los márgenes y fronteras de nuestros territorios locales (cotidianos, populares), de los afueras, implica un ejercicio de deconstrucción desde sus olvidos, pues no en vano la sumisión a las matrices de pensamiento logocéntrico y publicocéntrico occidental han evitado reiteradamente tanto en Latinoamérica, como en otros lugares considerados periféricos por el centro hegemónico, los des-bordes utópicos de las cosmovisiones crono-topo-lógicamente descentradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo personal, nuestros propios itinerarios vitales y los representados por este Congreso son la muestra visible de cómo las relaciones académicas, entre profesores, alumnos, compañeros y amigos, pueden confluir en un aquí y ahora intersubjetivo y de la comunicación, construyendo una red extensa de interinfluencias conceptuales y vitales desde las que hemos ido definiendo nuestras diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otredad construida como indeseable, subversiva o perversa constituye en las representaciones y discursos mediáticos un verdadero adelgazamiento de la capa de ozono, que pone al descubierto la igualdad de una ecología social androcéntrica, cuyos rasgos predominantes se proyectan en visiones etnocéntricas, expansivas, clasistas, sexistas, adultas y publicocéntricas (Moreno Sardà, 1999). Los emplazamientos (Vázquez Medel) personales e institucionales se contextualizan y se definen por sus redes, itinerarios e interacciones comunicativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que se han definido ciertos rasgos de una sobremodernidad alientante, podemos decir que la sobretecnologización y la tecnolatría están produciendo a la vez brechas en la biopolítica, ya no restringida exclusivamente al control de los cuerpos individuales como lo planteó Foucault, sino ampliada como tecnología de poder dirigida a las poblaciones y al cuerpo social. Las resistencias a esa tecnología del control, nos conducen al análisis de las redes e itinerarios del relato inter-subjetivo, es decir hacia la investigación de genealogías familiares, grupales y personales que, desde la exclusión del exilio y la migración, las marginalidades, mezclas, movimientos y tribus urbanas, se están constituyendo como los referentes descentrados de los relatos del presente. Se trata de entender las matrices del sentir-pensar-actuar desde las que se producen las resistencias al movimiento homogeneizador de la globalización, “leyendo” entre líneas cómo la expansión de la mente humana, del conocimiento y los sentidos son mediados por la memoria digital (exomemoria) en la multiplicación de relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Post- escriptum&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La loca geografía de Valparaíso y el ethos de su inspiración poética así parecen representar el sueño de la utopía. Aquí donde habita la imaginación o el habitante de la casa transparente, según el imaginario poético del puerto. En palabras de José Lezama Lima: la imaginación fue un “principio de agrupamiento, de reconocimiento y de legítima diferenciación”, la imagen del espacio se convirtió en estado de conciencia, de la exclusión, la desigualdad y la discriminación. La escena es el lugar del relato y las representaciones donde emerge el sujeto y su red de relaciones, transformándolo en actor. La comunicación logra articular espacios, y en la convivencia dialógica construimos territorios donde las fronteras entre lo real y lo imaginario apenas constituye un aspecto diferencial de los sentidos que dan forma a nuestro itinerario vital y a sus relatos de vida. [4]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Bibliografía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aínsa, Fernando (2002): Espacios del imaginario latinoamericano. Propuestas de geopoética, La Habana: Ed. Arte y Literatura.&lt;br /&gt;Barros, Carlos (1993): “Historia de las mentalidades: posibilidades actuales”. En: Problemas actuales de la historia. Salamanca: Edic. Universidad, pp. 49-67. Disponible en: www.bicentenariochile.com&lt;br /&gt;Berman, Morris (2004): Historia de la conciencia. De la paradoja al complejo de autoridad sagrada”. Santiago: Cuatro Vientos.&lt;br /&gt;Blanchot, Maurice (1976): La risa de los dioses, Madrid, Taurus.&lt;br /&gt;Deleuze, Pilles y Guattari, Félix (1980): Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia, Valencia Pre- textos, 2000.&lt;br /&gt;------------------------- (1991): ¿Qué es la filosofía?, Barcelona, Anagrama, 1994.&lt;br /&gt;Derrida, Jacques (1995) Mal de archivo, una experiencia freudiana, Madrid, Trotta, 1997.&lt;br /&gt;Follari, Roberto (2000). Epistemología y Sociedad. Acerca del debate contemporáneo. Rosario: Homo Sapiens.&lt;br /&gt;(2003): Teorías débiles (para una crítica de la deconstrucción y de los estudios culturales), Rosario, Homo Sapiens.&lt;br /&gt;Foucault, Michel (1968): La arqueología del saber, México, siglo XXI. 1980.&lt;br /&gt;------------------- (1976): Vigilar y castigar, México, siglo XXI, 1995.&lt;br /&gt;------------------- (1984): “De los espacios otros” conferencia dictada en el Cercie des études architecturais, publicada en Architecture, Mouvement, Continuité, nº 5, octubre.&lt;br /&gt;Gascón, Felip (2003): Transformaciones Sociales, Redes y Políticas de Comunicación en Chile (1967-2002). Tesis Doctoral: Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona.&lt;br /&gt;-------------- (2004): Emocionar la comunicación, Valparaíso, Universidad de Playa Ancha.&lt;br /&gt;Lakoff, George y Johnson, Mark (2001). Metáforas de la vida cotidiana. Madrid: Cátedra, Col. Teorema.&lt;br /&gt;Maturana, Humberto (1998): “La ciencia y la vida cotidiana: la ontología de las explicaciones científicas. En Watzlawick, Paul y Krieg, Meter (1998). El ojo del observador. Contribuciones al constructivismo. Barcelona: Gedisa.&lt;br /&gt;Méndez Rubio, Antonio (2003): La apuesta invisible. Cultura, globalización y crítica social, Barcelona, Montecinos.&lt;br /&gt;Moreno Sardà, Amparo (1999): “Paseos por el pasado y el presente de las redes de comunicación desde... Cataluña a través de Internet”. Bellaterra: Universidad Autónoma de Barcelona, Cátedra de Historia de la Comunicación.&lt;br /&gt;----------------  (1988): La otra política de Aristóteles. Cultura de masas y divulgación del arquetipo viril. Barcelona: Icaria.&lt;br /&gt;Morin, Edgard:  "La noción de sujeto" en Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad, Buenos Aires, Paidós.&lt;br /&gt;Negri, Antonio (2004): Guías. Cinco lecciones en torno a Imperio. Buenos Aires: Paidós.&lt;br /&gt;Reguillo, Rossana (2002): "Pensar el mundo en y desde América Latina", en Diálogos de la comunicación, Lima.&lt;br /&gt;------------------- (2003): "La clandestina centralidad de la vida cotidiana", en Comuniquiatra pública, http://comuniquiatra.dk3.com&lt;br /&gt;Richard, Nelly (2001): “Introducción” en Pensar en/ la postdictadura, Santiago, Cuarto Propio.&lt;br /&gt;Silva Echeto, Víctor y Browne Sartori, Rodrigo (2004). Escrituras híbridas y rizomáticas. Pasajes intersticiales, pensamiento del entre, cultura y comunicación. Sevilla: Arcibel.&lt;br /&gt;Virilio, Paul (1980): Estética de la desaparición. Barcelona. Anagrama, 1998. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Este autor se ha expresado en reiteradas oportunidades por la autonomización del pensamiento de la comunicación.&lt;br /&gt;[2] En América Latina el pensar sin Estado tiene mucho sentido desde el momento en que el “ogro filantrópico” del Estado (Paz) ha organizado la estructura social y de pensamiento.&lt;br /&gt;[3] Jacques Derrida comienza Mal de archivo, una experiencia freudiana, señalando: “Este ensayo designa discretamente el horizonte de esta cuestión, hasta tal punto quema su evidencia. Los desastres que marcan este fin de milenio son también archivos del mal; disimulados o destruidos, prohibidos, desviados, ‘reprimidos’. Su tratamiento es a la vez masivo y refinado en el transcurso de guerras civiles o internacionales, de manipulaciones privadas o secretas. Nunca se renuncia, es el inconsciente mismo, a apropiarse de un poder sobre el documento, sobre su posesión, su retención o su interpretación. ¿Más a quién compete en última instancia la autoridad sobre la institución del archivo? ¿Cómo responder de las relaciones entre el memorándum, el indicio, la prueba y el testimonio? Pensemos en los debates acerca de todos los ‘revisionismos’. Pensemos en los seismos de la historiografía, en las conmociones técnicas a lo largo de la constitución y el tratamiento de tantos ‘dossiers’. ¿No es preciso comenzar por distinguir el archivo de aquello a lo que se lo ha reducido con demasiada frecuencia, en especial la experiencia de la memoria y el retorno al origen, más también lo arcaico y lo arqueológico, el recuerdo o la excavación, en resumidas cuentas la búsqueda del tiempo perdido?”.&lt;br /&gt;[4] “...La dimensión ontológica integra la dimensión ‘topológica’ como parte de una comunicación y un tránsito naturales del exterior al interior y viceversa” (Aínsa, 2002: 23).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-114909489456455228?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/114909489456455228/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=114909489456455228' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114909489456455228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114909489456455228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2006/05/cartografas-en-comunicacin-los.html' title='Cartografías en Comunicación. Los archivos del patrimonio ante los nuevos relatos de la diferencia'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-114848994429229276</id><published>2006-05-24T09:54:00.000-07:00</published><updated>2006-05-24T09:59:04.336-07:00</updated><title type='text'>Redes-cubriendo la ecología de las comunicaciones. Una propuesta didáctica.</title><content type='html'>Ponencia: 1er. Encuentro Facultades y Carreras de Comunicación &lt;br /&gt;de la Región Cono Sur 18, 19 y 20 de octubre de 2001&lt;br /&gt;Publicado en: Gascón, Felip (2002) Emocionar la Comunicación. Palimpsestos de comunicación y desarrollo humano. Valparaíso: Facultad de Humanidades, Universidad de Playa Ancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA BRAVO COVARRUBIAS (Valparaíso, 1957). irmabravoc@hotmail.com&lt;br /&gt;Universidad de Viña del Mar&lt;br /&gt;Doctora (c) en Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona (UAB); Diplomada en Comunicación Corporativa, Pontificia Universidad Católica de Chile; Periodista, Licenciada en Ciencias de la Información, UAB. Académica y Coordinadora de Tesis de Licenciatura, Escuela de Periodismo y Relaciones Públicas Universidad de Viña del Mar.&lt;br /&gt;FELIP GASCÓN (Barcelona, 1958). fgascon@upa.cl&lt;br /&gt;Universidad de Playa Ancha (Valparaíso).&lt;br /&gt;Doctor en Ciencias de la Comunicación, UAB; Posgrado en Políticas Públicas de Información y Comunicación para el Desarrollo Regional, Cátedra UNESCO de Brasil; Periodista, Licenciado en Ciencias de la Información, UAB. Académico e Investigador, Facultad de Humanidades de la Universidad de Playa Ancha; Jefe de Carrera de Periodismo.&lt;br /&gt;Fax: (56-32) 28.11.20&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumen:&lt;br /&gt;En el presente trabajo se plantea una propuesta metodológica para la renovación del estudio de la Historia de las Comunicaciones, que cambie el polo de interés de la investigación/formación/acción comunicacional desde el paradigma tecnológico (mediacéntrico) al paradigma holístico (mediaciones de los seres vivos con su entorno).&lt;br /&gt;Nuestro interés por el estudio de las redes de comunicación tiene como fin  desarrollar una nueva mirada que integre a la geografía y a la ecología de las comunicaciones como perspectivas de análisis crítico respecto de las nuevas fragmentaciones, desigualdades y exclusiones del proceso de “globalización”, entendido como sustento ideológico de las nuevas relaciones del poder hegemónico.&lt;br /&gt;Este mismo cambio de énfasis justifica una innovación didáctica que integre la emoción como matriz de pensamiento comunicacional y perspectiva de formación.&lt;br /&gt;Para ello, es necesario volver al territorio, a la vida cotidiana, a las historias de vida para reconstruir la historia colectiva desde las huellas que mujeres y hombres han dejado como patrimonio.&lt;br /&gt;Palabras clave: Geografía, historia, redes y ecología de la comunicación, identidad y memoria, relaciones socio-comunicativas, espacio público/privado, investigación cualitativa, innovación didáctica.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;I.- Comunicación Humana: &lt;br /&gt;algunas pistas para el reencuentro.&lt;br /&gt;Pensar en el territorio de la comunicación a través de la historia es comprender los significados de su construcción desde una perspectiva ecológica y sinérgica que reconozca las interdependencias entre sujetos, objetos, tiempo y espacio, como dimensiones trascendentes de la racionalidad y el emocionar comunicativos. La mirada sistémica desarrollada en este trabajo podemos conceptualizarla como holística, en el entendido que pretende mostrar a la comunicación humana como una totalidad compleja, que es más que la suma de componentes aislados en el sentido apuntado por Gregory Bateson:&lt;br /&gt;“...ninguna parte de un sistema tan interactivo internamente, puede ejercer un control unilateral sobre el resto del sistema o sobre cualquiera otra parte de él. Las características mentales son inherentes o inmanentes al conjunto como una totalidad”. (Bateson: 1973 cif. Berman).&lt;br /&gt;En nuestra disciplina existe una masa crítica importante que acepta como paradigma del proceso de comunicación la participación de los seres humanos a través de mediaciones sociales o tecnológicas, considerando la complejidad de las técnicas como el índice de medición del progreso de las civilizaciones [1] . Tanto las perspectivas positivistas como las críticas parecieran coincidir en un mismo discurso al centrar el interés de sus explicaciones y teorizaciones en las relaciones de poder (para unos entendida como satisfacción de necesidades; para otros, como la manipulación de la información) y las posibilidades de conservación o cambio a las que puede contribuir el proceso de  producción e intercambio de mensajes.&lt;br /&gt;Esta mirada, reproducida a través de la mayoría de centros de formación superior y sustentada por teóricos y la literatura especializada, es una visión sesgada que limita el carácter y comprensión de la comunicación en cuanto proceso de producción y reproducción de la memoria sociobiológica, entendida como el proceso global de diálogo entre las distintas comunidades de seres vivos en el planeta.&lt;br /&gt; Es por ello que nuestra propuesta sobre la ecología de las comunicaciones se distancia de las anteriores perspectivas, al sostener que la naturaleza comunicativa del ser humano también depende de su entorno (medium) y de la estrecha relación de interdependencia y modelaje mutuo que implica esa interacción.&lt;br /&gt;Para abordar esta cosmovisión holística reflexionaremos sobre las múltiples sinergias entre lo micro y lo macrocomunicativo, que se producen entre los diversos componentes de este proceso complejo.&lt;br /&gt;• Las mediaciones comunicativas del ser humano son parte de un proceso de interacciones más amplio, que se produce entre éste y los diversos sistemas biológicos: el entorno es el contexto donde se concretan los intercambios físicos, materiales y simbólicos entre todos los seres vivos. Cabe superar la matriz del pensamiento modernizador, que ensalza la explotación de la naturaleza por el hombre (tópico del progreso) desde una posición de superioridad basada en la racionalidad y en la competencia.&lt;br /&gt;• Pero además, cuando se habla del sistema de comunicación social, no se otorga atención a la humanidad en toda la diversidad de sus identidades particulares. La generalidad de la raza humana (encarnada incluso por el genérico hombre) oculta la particularidad y complejidad de las personas. En estas explicaciones el individuo y sus condiciones de existencia no están en el centro sino en la periferia de la comunicación. Así como en otros ecosistemas las relaciones macro están contenidas en lo microbiológico, en la persona individual podemos reconocer también todo el potencial de la humanidad, sus capacidades, esfuerzos y dificultades por construir y vivir en equilibrio con su entorno.&lt;br /&gt;• La emoción es el motor activador del proceso de comunicación, son las emociones y no los recursos los que mueven el mundo y organizan lo social. En la historia de la humanidad no debería estar ausente el valor de la vida cotidiana de las personas (vida pública y privada) como dimensión emocional trascendente, compartida no sólo con sus congéneres, sino también con el resto de asociados del mundo biológico en el cual convive.&lt;br /&gt;• Desde nuestra perspectiva, la historia de la comunicación debe dar cuenta de la influencia de la comunidad humana en el conjunto de tramas y nudos de las redes bióticas. A través del recorrido por las redes de comunicación podemos reconocer las huellas de las relaciones que en el pasado establecieron las comunidades humanas con distintos entornos, para entender así las causas de las relaciones presentes y las consecuencias de sus proyecciones futuras.&lt;br /&gt;• El desarrollo de las redes de comunicación concebidas por el ser humano ha sido paralelo a su desarrollo tecnológico, expresando las distintas relaciones de poder a escala local y mundial. Ese centramiento tecnológico, más que inspirarse en principios de bienestar y desarrollo sustentable, mayoritariamente ha constituido una estrategia para conservar las desigualdades.&lt;br /&gt;• En síntesis, proponemos redimensionar comunicativamente la igualdad en la diferencia de las múltiples inteligencias/conciencias que expresan la riqueza de la biodiversidad como patrimonio, donde se conjugan todas las memorias genéticas y geológicas: las de la racionalidad, las emocionales, las instintivas, las adaptativas, las performativas, las homeoestáticas, las energéticas... algunas de ellas consideradas inertes o fósiles, pero que constituyen el conocimiento acumulado de las redes de interdependencia para la evolución de la vida en el planeta.&lt;br /&gt;I.1.- Comunicación: la impronta de la vida.&lt;br /&gt;Desde la célebre frase de Carl Sagan “somos polvo de estrellas” hasta las más actuales teorías de la física cuántica y la nueva ciencia, las concepciones iniciales sobre la relatividad de Albert Einstein se han ido proyectando a múltiples campos del conocimiento, llegando a cuestionar el concepto mismo de conciencia. Entre dichas teorías una de la más trascendentes y a la vez resistidas por el pensamiento científico se debe a los trabajos de James Lowelock y Lynn Margullis, quienes han planteado la hipótesis Gaia, una teoría de la relatividad biológica que reconoce a la Tierra como un organismo vivo, que parte de las endosinbiosis microcósmicas [2] hasta reconocer la complejidad asociativa del planeta como entidad macrocósmica:&lt;br /&gt;“Los consorcios, asociaciones, sociedades, simbiosis y competiciones en la interacción entre  organismos, se extienden a escala global. La materia viva y no-viva, el sí mismo y el entorno están delicadamente interconectados” (Sagan y Margulis, 1986; cif. en Joseph, 1992:46)&lt;br /&gt;Nuestra aproximación a la ecología de las comunicaciones reconoce en los supuestos de la Teoría Gaia que toda forma de vida está estrechamente vinculada con acciones y relaciones comunicativas, a través de las cuales se organiza, se transmite y se transforma la vida misma. &lt;br /&gt;La comunicación es la impronta de la vida y su génesis es, por lo tanto, anterior a la presencia de la especie humana en la Tierra. Aunque esta convivencia data de más de dos millones de años, tan sólo unos 6.500 a 7.000 años atrás el ser humano empezó a actuar como agente de intervención en el espacio geográfico, a través de la agricultura y el desarrollo de la tecnología. ¿Desde dónde hacerse cargo de la historia de la comunicación y la cultura? ¿Negamos la incidencia de los fenómenos naturales y climáticos, la compleja trama de relaciones telúricas, el rol de los microorganismos... en la organización de la vida y la cultura de las sociedades?&lt;br /&gt;La sinergia eros/tanatos (vida/muerte) constituye una dinámica difícil de asumir por el pensamiento logocéntrico que fundamenta el saber científico-académico occidental dicotomizado por el desencuentro entre razón y emoción. Al parecer, los miedos por reconocer la igualdad entre las distintas formas de vida del planeta son parte de la valoración de superioridad y competencia que hemos privilegiado al establecer como esencia de lo humano el intelecto, la racionalidad.&lt;br /&gt;I.2.- Los territorios habidos de la comunicación.&lt;br /&gt;La organización del territorio es una organización biológica, donde se establecen determinadas relaciones de convivencia (comunidad-comunicación) entre seres vivos y, en un proceso de larga duración, se conforman dinámicas de cooperación y competencia que determinan las condiciones de ocupación, ordenación, expansión y contracción de los ecosistemas. La posición antropocéntrica del ser humano, en todas las disciplinas de las ciencias sociales, ha ignorado a lo largo de la historia esa otra parte de la vida natural que comparte la suerte de las reglas de convivencia impuestas por la sociedad humana. Incluso considerando la hegemonía de una parte de esa humanidad en la propia consideración de lo humano bajo perspectivas racistas, etnocéntricas, androcéntricas, generacionales...&lt;br /&gt;Sin caer en un determinismo geográfico, y considerando la interacción inviduo-entorno, hay cuestionamientos formulados por distintos pensadores, desde los años 50, que no han sido acogidos ni interiorizados en un mundo científico demasiado preocupado por la ideología del progreso. La lucidez de la pregunta formulada por Maximilien Sorre [3] sobre la existencia de una geografía del inviduo biológico apuntaba a entender la interdependencia entre las distintas formas de vida, como una comunidad biológica en constante dinámica:&lt;br /&gt; -          “¿Qué relaciones de fuerza, de lucha o de ayuda mutua van a establecerse entre ese mundo de vegetales y animales y la biología del hombre?&lt;br /&gt;-          ¿Qué lazos de carácter geográfico van a anudarse entre ese mundo de seres vivos y la biología del hombre?&lt;br /&gt;-          ¿Dónde y cuándo se ha asociado el hombre tantas vidas paralelas a la suya y cómo lo ha logrado?&lt;br /&gt;-          ¿En qué medida la domesticación ha actuado sobre seres arrancados a la vida libre?&lt;br /&gt;-          ¿Cómo el hombre ha propagado a sus asociados bajo la necesidad de la conquista del espacio?” (Cif. en Braudel, 1991: 137).&lt;br /&gt;Y este olvido reiterado en las fronteras interiores de las ciencias provocaba en Braudel una afortunada reivindicación de la utopía que queremos releer expresamente desde una mirada comunicacional.&lt;br /&gt;“Plantear los problemas humanos tal y como los vemos, desplegados en el espacio y, a ser posible, cartografiados, una geografía humana inteligente: así es, no cabe duda, pero plantearlos no sólo para el presente y en el presente, sino también en el pasado y teniendo en cuenta el tiempo; desembarazar la geografía de esta preocupación por las realidades actuales a las que se aplica  ahora exclusivamente o casi exclusivamente, obligándola a pensar de nuevo, con sus métodos y su espíritu, las realidades pasadas y, por ello mismo, lo que podríamos llamar el devenir de la historia. Hacer de la tradicional geografía histórica, consagrada casi únicamente al estudio de las fronteras de los estados y las circunscripciones administrativas sin la menor preocupación por la tierra misma, por el clima, el suelo, las plantas y los animales, los géneros de vida y las actividades obreras, si se quiere, una verdadera geografía humana retrospectiva; obligar así a los geógrafos a prestar mayor atención al tiempo y a los historiadores, a preocuparse más por el espacio y por todo lo que el espacio sustenta, engendra, facilita y entorpece; en una palabra, inducirlos a tomar suficientemente en consideración su formidable permanencia: tal sería a nuestro modo de ver, la ambición de esta geohistoria...” (Braudel, 1953: 317-318).&lt;br /&gt;            Ni siquiera la geopolítica de las comunicaciones se ha interesado suficientemente por esta serie de olvidos tan claramente formulados por Braudel. Por el contrario, es un campo influido por doctrinas y estrategias militares, donde los flujos de información y las redes de comunicación sólo son considerados como agentes estratégicos para la expansión de intereses económicos, políticos y culturales.&lt;br /&gt;I.3.-  Vida cotidiana: el mundo que el ser habita desde la emoción.&lt;br /&gt;La centralidad de las personas como protagonistas de la historia y de las comunicaciones nos sitúa en el escenario de la vida cotidiana, allí donde las historias personales representan el eje articulador de las identidades, las agrupaciones, las instituciones, los desplazamientos materiales y simbólicos que expresan los conflictos, negociaciones y acuerdos a través de los cuales se estructura la vida social, en relación con su entorno ecológico.&lt;br /&gt;La comunicación en el ámbito de lo cotidiano y personal expresa el imperativo de transmitir la memoria, la identidad, la carga genética y cultural a través de la emoción de la experiencia con los otros, afirmando al individuo como enlace en la sucesión de los tiempos:&lt;br /&gt;“Demiurgo, intermediario, para enlazar ha de asemejarse de algún modo a la sustancia cósmica que enlaza. En término de los viejos mitos: ser algo de aire, de fuego, de tierra, de agua; participar de la constitución espacial de las cosas. Ser un cuerpo. Un punto que enlaza el Sí mismo con el Universo; un punto, ‘un cuerpo animado’ que aprende a regresar a sí desde el horizonte espacial, y pueda existir ‘reflexivamente’ como enlace: como ‘una relación que se relaciona a sí misma’” (Giannini, 1999:149).&lt;br /&gt;Pero, especialmente, prestar atención a la experiencia personal traduce el interés por analizar las formas en que mujeres y hombres específicos (nivel micro) asimilan o no la memoria colectiva (nivel macro), convirtiéndose en protagonistas de las tensiones intergeneracionales  por concretar proyectos de cambio o permanencia. &lt;br /&gt; “Las revoluciones sociales cambian radicalmente la vida cotidiana, por lo cual bajo este aspecto ésta no sólo es un espejo de la historia, sino también en cuanto los cambios que se han determinado en el modo de producción a menudo (y tal vez casi siempre) se expresan en ella antes de que se cumpla la revolución social en el nivel macroscópico, por lo cual bajo este otro aspecto aquella es un fermento secreto de la historia” (Heller, 1977:19, cif. Muñoz, 1994).&lt;br /&gt;De igual forma, la sociedad humana construye su vida cotidiana en colaboración/domesticación/competencia/ con otros organismos y comunidades bióticas, respecto de los cuales no tiene plena conciencia sino en el momento en que no puede controlarlas (plagas, contaminación, enfermedades infecciosas, epidemias, sequía, desastres naturales, extinciones...) y pueden llegar a desestructurar las certezas humanas.&lt;br /&gt;El espacio de la vida cotidiana es el escenario donde la emoción tiene su primera residencia. Según la biología del amor, la cooperación y la interdependencia son la única emoción que funda lo social. Es imposible que la vida prospere sin colaboración, lo cual rige para todo sistema u organización biótica, desde los micro-organismos hasta las sociedades humanas más complejas.&lt;br /&gt;“...la emoción que funda lo social como la emoción que constituye el dominio de acciones en el que el otro es aceptado como un legítimo otro en la convivencia, es el amor. Relaciones humanas que no están basadas en el amor (...) no son relaciones sociales. Por lo tanto, no todas las relaciones humanas son sociales, tampoco lo son todas las comunidades humanas, porque no todas se fundan en la operacionalidad de la aceptación mutua” (Maturana, 1990: 24).&lt;br /&gt;Relaciones sociales que excluyen al otro como participante del diálogo no son relaciones comunicativas, sino relaciones de dominio que imponen un orden de valoración de lo humano determinado por la defensa de los intereses individuales y/o de un grupo por encima del bien común.&lt;br /&gt;I.4.- Las redes de comunicación.&lt;br /&gt;Una nueva forma de explicar la génesis de la comunicación es rastrear las pistas de la ocupación, desplazamientos y dinámicas que han ido conformando las relaciones de comunicación entre individuos y entorno. Así, por redes de comunicación entendemos el conjunto de mediaciones sociales que establecen los seres vivos (comunidades bióticas) para prosperar, localizándose y movilizándose a través de territorios que posibilitan la sustentabilidad de los ecosistemas y, en el caso de las personas, el intercambio de productos, tecnologías y representaciones simbólicas (creencias e ideologías), constituyendo tramas y nudos acordes a la densidad de esas mediaciones.&lt;br /&gt; “La faz de la tierra se modifica continuamente. Cualquier paisaje que refleje una porción del espacio lleva las señales del pasado más o menos lejano, desigualmente borrado o modificado, pero siempre presente. Es como un palimsesto en el que los análisis de las herencias permiten rehacer sus evoluciones. El espacio geográfico está impregnado de historia” (Olivier, 1976).&lt;br /&gt;Así como las ciudades no las construyen ni los arquitectos ni los urbanistas, sino el fluir de la vida de las personas que las habitan; la comunicación no se genera en los medios ni en sus inmediaciones, sino en la totalidad de las redes de interdependencia con que el cuerpo social, personal y colectivamente, materializa su existencia. Desde ellas podemos rastrear el proceso histórico de expansión territorial y las consecuentes relaciones de hegemonía/sumisión/exclusión entre las diversas comunidades.&lt;br /&gt;Entonces, si las redes deben expresar el fluir de la vida habrá que complementar aquellas visiones que las asocian al mismo recorrido mediante el cual se impuso la racionalidad del proyecto político-económico capitalista. Este recorrido que asocia “comunicación, progreso, desarrollo y razón” (Mattelart, 1995) vincula las teorías y prácticas de la comunicación a las tecnologías aplicadas principalmente a obras de ingeniería de las comunicaciones (carreteras, canales, puentes... ferrocarriles). Una visión tecnocéntrica y ahistórica del desarrollo humano, que excluye en sus consideraciones aquellas otras tramas de comunicación urdidas en el pasado por otras organizaciones sociales no tecnologizadas, matrices de las actuales.&lt;br /&gt;Esa concepción limitada de las redes está simbolizada mediante la cartografía como sistema abstracto de representación, olvidando que el mapa no es el territorio. Así puede entenderse la perduración de las huellas eurocéntricas y etnocéntricas en la representación del planisferio [4] y la consecuencias de esa racionalidad estructurada en mapas físicos, políticos y productivos. Igualmente se expresa en la actualidad por ese otro mapa conceptual de la globalización, donde la centralidad e inmaterialidad de las redes tecnológicas parecieran ocultar una nueva estrategia ideológica [5] de la expansión capitalista, que incluso presenta un rostro ecológico fundado y justificado por la era postindustrial.&lt;br /&gt;Afortunadamente, la geografía se ha ido incorporando como transdisciplina al territorio de la comunicación, complejizando aquella limitada interpretación de las redes físicas de la comunicación (rutas terrestres, fluviales, marítimas y aéreas de movilización humana y transporte de productos), a las redes simbólicas (intercambios  culturales) y a las socio-biológicas (población y ecosistemas).&lt;br /&gt;II.- Propuesta metodológica &lt;br /&gt;para el estudio de la historia de la comunicación.-&lt;br /&gt;La presente propuesta metodológica está basada en los aportes de la Doctora Amparo Moreno Sardà, directora de la Cátedra de Historia de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, académica guía de nuestras respectivas Tesis Doctorales y amiga entrañable, a quien debemos un gran reconocimiento por su solidez intelectual, visión crítica y capacidad innovadora en la didáctica de las comunicaciones [6] .&lt;br /&gt;            Creemos que el aporte de esta propuesta didáctica puede ayudar a innovar en el área de formación de las ciencias de la comunicación, especialmente en la línea de historia, teoría, metodología, políticas y tecnologías de la comunicación, entre otras. Planteándose como principales metas pedagógicas las siguientes:&lt;br /&gt; 1) Renovar las explicaciones sobre la historia de las comunicaciones, priorizando el protagonismo de las personas y comunidades bióticas.&lt;br /&gt;2)  Innovar en las metodologías de enseñanza-aprendizaje de la Comunicación, a través de procesos de construcción colectiva (profesores/alumnos) del conocimiento, legitimando el valor de las historias familiares como perspectiva para explicar la historia de la comunicación colectiva.&lt;br /&gt;3)  Generar diversas producciones impresas, sonoras, audiovisuales y/o multimediales que recuperen la memoria local poniendo en el centro de interés el espacio social representado desde las prácticas de comunicación, entendidas desde el entramado e interdependencia de las redes físicas, de transporte, tecnológicas, mediáticas y sociales (territorio, identidades, redes y mediaciones comunicativas).&lt;br /&gt;4) Enriquecer la investigación en comunicación al considerar a ésta como el soporte del patrimonio tangible e intangible de una localidad, y como aporte para la participación ciudadana en la planificación democrática del desarrollo y la integración social.&lt;br /&gt;5) Construir una red de investigación compleja que vincule a diversas disciplinas (geografía, biología, zoología, botánica, medioambiente, historia, economía, sociología, comunicación, entre otras) para el desarrollo de sus comunidades locales.&lt;br /&gt;II.1.- Contenido de la propuesta metodológica.&lt;br /&gt;Las dos principales coordenadas que permiten desplazarnos por las redes de comunicación construidas entre localidades próximas y lejanas, son el espacio y el tiempo. El primero da cuenta de la organización y extensión de los territorios, en función de los niveles de complejidad social que estos representan en la actualidad, sincrónicamente; el segundo, da cuenta de las transformaciones de dichos territorios a través de distintas épocas históricas, diacrónicamente. Ambas coordenadas constituyen las matrices desde las que establecemos nuestras relaciones individuales y grupales, entre comunidades próximas y lejanas, siendo posible su sistematización en el estudio de las redes de comunicación, considerando los siguientes campos analíticos:&lt;br /&gt;1.      Geografía y territorios: Corresponde al oikuméne griego, el espacio habitable o biosfera, que se ha ido domesticando culturalmente dejando huellas de las relaciones de poder, de los conflictos y acuerdos mediante los cuales se han ido organizando (destruyendo/construyendo/estratificando) los territorios a lo largo de la historia entre las diversas especies animales/vegetales/minerales que han poblado la tierra. Su estratificación no es sólo humana, sino más bien telúrica, en cuanto constituye el legado biológico (la hepidermis) del planeta.&lt;br /&gt;El estudio de las cartografías nos puede ayudar a entender mejor el desarrollo histórico de las redes de comunicación, a través de las cuales han circulado seres vivos y otros (minerales, energías), gracias a medios y tecnologías para la difusión e intercambio de bienes y servicios (culturales) materiales y simbólicos, alimentados por formas diversas de energización que permiten ir cada vez más lejos y más rápido. Su sistematización podría recogerse así:&lt;br /&gt;1.1 Redes físicas: Representación de los sistemas de organización del espacio cada vez más compleja e inmaterial y administración de a) infraestructuras; b) sistemas energéticos; y, c) medios de transporte.&lt;br /&gt;Comprenden todas aquellas redes que expresan la organización del espacio geográfico como territorio organizado por las necesidades de una comunidad (calles, plazas, edificios... patrimonio tangible). Los límites territoriales de una comuna institucionalizados administrativamente, su sectorialización; la ordenación y reglamentación de los usos de sus suelos urbanos y rurales; la red de canalización de aguas y alcantarillado, la red de suministro eléctrico y de otras energías; el trazado de la red vial y de transporte, los nudos carreteros (desde las rutas de carruajes, postas y posadas), ferroviarios, fluviales, marítimos, submarinos y aéreos (rutas postales y telegráficas...); que conforman la trama urbana, intercomunal, interprovincial, regional, nacional e internacional.&lt;br /&gt; 2.      Ecosistemas: Tiene relación con el oikos griego, pero entendido como la casa común de los seres vivos, reconociendo la biodiversidad como totalidad de la vida orgánica, y el mandato comunicativo que ésta supone en la diversidad y la alteridad humanas. Así entendida, la comunicación desde una perspectiva holística debe adentrarse en el estudio de las relaciones ecológicas de convivencia.&lt;br /&gt;Al considerar a las personas como protagonistas de la historia en convivencia con otros seres vivos asociados que han hecho posible su propia existencia se hace necesario estudiar:&lt;br /&gt;2.1. Poblaciones. Análisis demográfico de la población que da vida a los territorios rurales y urbanos (ocupación y densificación poblacional). Análisis de otras poblaciones de seres vivos, integrados/desplazados; explotados/en proceso de extinción-recuperación. Con el apoyo de mapas incluso, nos interesa responder a la pregunta de quiénes son, dónde están y qué hacen los habitantes de determinados territorios, y aproximarnos a su calidad de vida, entendiendo cómo convive el ecosistema social con los otros ecosistemas.&lt;br /&gt; El estudio del ecosistema social tratará de describir las actividades que realiza la población para organizar su vida y satisfacer sus necesidades, construyendo determinadas relaciones sociales. Se deberá considerar por ello la heterogeneidad de los grupos sociales que componen la comunidad (género, generación, etnia; situación familiar y social), condiciones de vida de acuerdo a las divisiones sociales (educación, vivienda, salud, situación socio-económica, laboral, etc.) y su actuación en el espacio público (política, economía, cultura, etc.). Distribución de los grupos sociales en barrios, cerros u otras unidades o zonas con identidad propia, arraigados o de reciente creación. Se incorporan también aquí las migraciones (traslados fuera del territorio originario [7] ) y movilidades (desplazamientos propios de la vida cotidiana [8] ; y aquellos otros propios de la dinámica socio-económica [9] ) en el espacio público y privado de las ciudades, de acuerdo a los tipos de actividades que realizan en su vida cotidiana, entendidas como prácticas comunicativas.&lt;br /&gt;Todo ello debe ambientarse en cada época histórica a través de mapas que den cuenta de la ocupación/expansión del espacio vital de una comunidad y el grado de equilibrio conformado con otros nichos bióticos.&lt;br /&gt;2.2. Instituciones: producto de lo anterior, la sociedad crea instituciones a través de  las cuales se organizan y regulan las relaciones comunicativas entre personas de diversa condición, con objetivos económicos, políticos, culturales, religiosos, etc., que se reproducen a través de ritos y normas. Estas instituciones se localizan en edificios y sectores específicos de la cada ciudad, constituyendo la expresión viva (aunque a veces en ruinas o recuperadas para otros fines) de un patrimonio que, aunque tangible, tiene muchas veces un valor simbólico, por cuanto representan el orden espacial de las relaciones de poder: iglesias, cuarteles, tribunales de justicia, municipalidades, cárceles, empresas, industrias, mercados, edificios de correos, teatros, periódicos, estaciones de ferrocarril, terminales de buses, cines, entre otras.&lt;br /&gt; 3.      Identidades y mediaciones: Historias de vida que expresan condiciones de nacimiento, expectativas, proyectos y decisiones de una generación, las que, a su vez, determinarán condicionamientos a la generación siguiente. A través de estos relatos podemos acercarnos a un conocimiento más cotidiano de la vida de las personas y las relaciones sociales de cada localidad, especialmente de los usos que han dado a las redes y medios de comunicación, y a la forma en que se han consolidando determinadas prácticas de comunicación.&lt;br /&gt;Los trabajos de investigación estarán dirigidos a sistematizar la memoria oral y escrita (epistolarios, diarios de vida, memorias y otra documentación de identificación personal-familiar, etc.), la memoria gráfica (fotografía, carteles, afiches, trípticos, publicidad y propaganda) y audiovisual de una localidad, desde perspectivas etnográficas, historiográficas, sociológicas, psicológicas, socio-lingüísticas, de las artes y la literatura. El objetivo es representar las historias de vida desde los distintos relatos e imaginarios sociales, donde podemos contrastar la consolidación de distintos proyectos de vida, personales y colectivos, y la transformación de las relaciones sociales de una comunidad determinada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La relación entre lo personal y lo colectivo, lo privado y lo público, será abordada desde la proyección de dos redes:&lt;br /&gt;3.1. Redes sociales: A través de ellas podremos representar los usos sociales del espacio, considerado como la construcción colectiva de la convivencia ciudadana y que puede explicarse desde los múltiples usos de la infraestructura social, cultural y recreativa (plazas, parques, sedes vecinales, infraestructura recreacional y deportiva, cines, teatros, lugares de encuentro y expresión públicos). Entender el uso de estos espacios como la forma simbólica de expresión de las dinámicas interpersonales y ciudadanas que contribuyen a generar opinión pública y comportan la participación de organismos públicos, privados, intermedios (asociaciones y movimientos ciudadanos, colegios profesionales, sindicatos, gremios, ONGs, etc.).&lt;br /&gt;3.2. Redes de comunicación: Analizaremos aquí las formas masivas de mediación, a través de medios de comunicación, que actúan desde distintos presupuestos económico-políticos-culturales, y que van readecuando o reequilibrando la apropiación y usos sociales de la información y las prácticas comunicativas. La descripción abordará la red postal y la telefónica, herederas de la telegráfica y ferroviaria, que fueron además la matriz de desarrollo de las primeras agencias y servicios informativos; los primeros flujos de información transnacional, la micro, meso, mass y megacomunicación; la conectividad de las telecomunicaciones, las redes telemáticas y satelitales.&lt;br /&gt;Referencias bibliográficas:&lt;br /&gt;BERMAN, Morris (1981). El reencantamiento del mundo. Santiago: Cuatro Vientos, 2ª reimpresión 1990.&lt;br /&gt;BATESON, Gregory (1973). Pasos hacia una Ecología de la Mente. Londres: Paladin.&lt;br /&gt;BRAUDEL, Fernad (1991) Escritos sobre historia. México: Fondo de Cultura Económica.&lt;br /&gt;------- (1953) El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. México: Fondo de Cultura Económica.&lt;br /&gt;CROWLEY, David y HEYER, Paul (1997). La comunicación en la historia. Tecnología, cultura, sociedad. Barcelona: Bosch.&lt;br /&gt;DOLLFUS, Olivier (1976). El espacio geográfico. Barcelona: Oikos-tau.&lt;br /&gt;GIANNINI, Humberto (1999). La “reflkexión cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia. Santiago: Edit. Universitaria, 5ª edic.&lt;br /&gt;JOSEPH, Lawrence E. (1992). Gaia. La Tierra viviente. Santiago: Cuatro Vientos.&lt;br /&gt;LOVELOCK, James (1988). The Ages of Gaia: A Biography of Our Living Earth. Nueva York: W.W. Norton &amp; Company.&lt;br /&gt;MATTELART, Armand (1995). “Estudiar la génesis de la comunicación”. En: Revista Voces y Cultura, nº7, Barcelona, 1er. Semestre 1995.&lt;br /&gt;MATURANA, Humberto (1990). Emociones y lenguaje en educación y política. Santiago: Hachette.&lt;br /&gt;MORENO, Amparo (1999). “Paseos por el pasado y el presente de las redes de comunicación desde... Cataluña a través de Internet”. Bellaterra: UAB, propuesta didáctica de la Cátedra de Historia de la Comunicación.&lt;br /&gt;MUÑOZ, Sonia (1994). Barrio e identidad: comunicación cotidiana entre las mujeres de un barrio popular. México: Trillas, Felafacs.&lt;br /&gt;Notas:&lt;br /&gt;[1] No en vano, uno de los parámetros de medición del desarrollo de un país se observa por el índice de lectura de diarios y revistas, número de receptores de radio y televisión, aunque escasamente existen observaciones sobre la calidad de los procesos de comunicación en cuanto a su capacidad de integrar o excluir socialmente a las personas.&lt;br /&gt;[2] Margulis ha descrito como tal al proceso mediante el cual un organismo unicelular incorpora a otro sin destruirlo, permitiendo que la criatura internalizada procree como si fuera autónoma.&lt;br /&gt;[3] SORRE, Maximilien. Las bases biológicas  de la geografía humana, ensayo sobre una ecología del hombre. Cif. en: BRAUDEL, 1991.&lt;br /&gt;[4] Las deformaciones de la perspectiva de Geradus Mercator datan de 1596, producto de la traducción de las dimensiones esféricas del globo terrestre a su representación rectangular, han perdurado por más de tres siglos. Corregidas por el geógrafo y periodista alemán Arno Peters en 1973, y pese a los intentos de especialistas, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y otras organizaciones intergubernamentales y no-gubernamentales, no han conseguido modificar la cosmovisión de un mundo que, contenido en los textos escolares actuales y en las más modernas infografías de los medios de comunicación, siguen reproduciendo mecánicamente la visión del pasado colonial.&lt;br /&gt;[5] Esta estrategia es funcional a las estrategias discursivas que se afirman desde la negación, por lo que no resulta paradójico que una de las ideas-fuerza de los defensores de la globalización sea el fin de las ideologías.&lt;br /&gt;[6] Su propuesta didáctica “Paseos por las redes de comunicación desde... Catalunya” puede ser recorrida en el campus virtual de la Universidad Autónoma de Barcelona http://oaid.uab.es/passeig, proyecto de investigación que está desarrollando una red descentralizada, plural e interactiva desde donde es posible entender las tramas históricas entretejidas por mujeres y hombres de localidades próximas y lejanas, utilizando redes y medios de transporte y comunicación. Además estará disponible próximamente en el libro Paseos por el pasado y presente de las redes de comunicación. Barcelona: Icaria.&lt;br /&gt;[7] En América Latina debemos intentar explicar más certeramente además de las migraciones producidas por razones económicas (campo-ciudad, p. ej.), aquellos otros desplazamientos forzosos debidos a la represión étnica o a los destierros, extrañamientos, relegaciones y exilios a causa de la represión o proscripción de determinadas ideas políticas o religiosas.&lt;br /&gt;[8] Cabe aquí describir todos aquellos desplazamientos en el espacio público y privado (instituciones, empresas, centros comerciales, de recreación, cultura), producto de las distintas dimensiones de la vida social (trabajo, uso del tiempo libre, consumo, etc.). &lt;br /&gt;[9] Nos referimos principalmente a las dinámicas de clase, que se traducen en movilidades materiales y simbólicas en el mejoramiento o retroceso de las condiciones de vida. Habitualmente dichas movilidades tienen consecuencias en la sociabilidad de las personas (sector donde se habita, tipo de consumo, etc.).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-114848994429229276?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/114848994429229276/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=114848994429229276' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114848994429229276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114848994429229276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2006/05/redes-cubriendo-la-ecologa-de-las.html' title='Redes-cubriendo la ecología de las comunicaciones. Una propuesta didáctica.'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-114721099802435104</id><published>2006-05-09T14:42:00.000-07:00</published><updated>2006-05-10T09:30:24.586-07:00</updated><title type='text'>Cristianismo y Marxismo en Chile. Paradojas comunicacionales y espacios de convivencia</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Publicado en: &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Revista de Pensamiento Comunicacional Latinoamericano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vol. 3 - número 4, julio/agosto/setiembre 2002&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;  &lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;Irma BRAVO COVARRUBIAS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Doctora (c) en Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;br /&gt;Profesora de Periodismo Universidad de Viña del Mar, Chile&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Felip GASCÓN i MARTÍN&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Doctor en Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;br /&gt;Profesor de Periodismo Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Principal links"&gt;Principal links&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Resumen"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Resumen&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Con-textos" y="" textos="" por="" una="" mirada="" integral="" a="" las="" comunicaciones=""&gt;Con-textos y pre-textos: por una mirada integral a las comunicaciones&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Las" matrices="" del="" pensamiento="" en="" los="" 60=""&gt;Las matrices del pensamiento en los 60&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#El" pensamiento="" cristiano=""&gt;El pensamiento cristiano&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#El" programa="" desarrollista="" de="" frei=""&gt;El Programa “desarrollista” de Frei&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a href="#La" n="" popular="" y="" el="" aporte="" de="" paulo="" freire=""&gt;&lt;b&gt;La “Promoción Popular” y el aporte de Paulo Freire&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#El" pensamiento="" marxista=""&gt;El pensamiento marxista&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Propuestas" n="" y="" cultura="" de="" la="" up=""&gt;Propuestas de comunicación y cultura de la UP&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#%E2%80%9CQuimant%C3%BA%E2%80%9D" y="" la="" nueva="" mica="" cultural=""&gt;“Quimantú” y la nueva dinámica cultural&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#La" tica="" comunicacional="" del="" ceren=""&gt;La crítica comunicacional&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;del CEREN&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Fuentes" bibliograficas=""&gt;Fuentes Bibliograficas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a href="#Fuentes" personales=""&gt;Fuentes Personales&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Resumen"&gt;Resumen&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Es objetivo de este trabajo&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;describir los conflictos, mediaciones y consensos que guiaron a las ideas matrices del cristianismo y del marxismo en cuanto a la constitución del sujeto popular, a través del análisis de dos momentos clave en la historia de Chile: la “revolución en libertad” de la Democracia Cristiana (Eduardo Frei Montalva, 1964-1969) y la “vía chilena al socialismo” de la Unidad Popular (Salvador Allende Gossens, 1970-1973).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El análisis revisa cíticamente las iniciativas más importantes de ambos períodos: &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;la Promoción Popular y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; el aporte de Paulo Freire a través de INDAP; las políticas culturales y comunicacionales de la Unidad Popular, con énfasis en el aporte de la Editorial &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Quimantú; y, finalmente, el aporte académico del CEREN&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;hr style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Con-textos y pre-textos: por una mirada integral a las comunicaciones"&gt;Con-textos y pre-textos: por una mirada integral a las comunicaciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Preguntarse sobre la ausencia de diversidad en las propuestas comunicacionales del Chile actual requiere rastrear en el pasado cuáles fueron las matrices de las ideas que orientaron el cambio de giro respecto de la influencia determinante del funcionalismo norteamericano y los propósitos desarrollistas, que trataron de articular desde los ’60 las políticas de seguridad hemisféricas, con las políticas económico-tecnológicas, sociales, culturales y comunicacionales. Ese modelo de desarrollo no era sino el intento por consolidar en América Latina un proyecto de sociedad dependiente, cuyo itinerario “modernista” trata de irradiarse a través de los medios de difusión masiva para impactar no sólo en la estructura económica, sino principalmente en las representaciones ideológicas de la vida cotidiana, en los usos y costumbres, en las pautas de consumo y, en fin, en las relaciones sociales. Un estilo de vida moderno, que incorporara en forma creciente un modelo de desarrollo capitalista, industrial y urbano, con grados reformistas de integración social suficientes como para amortiguar los vientos revolucionarios que comenzaban a agitarse en el subcontinente, y cuyos referentes más mediatos en tiempo y espacio eran la Revolución Cubana y la Teología de la Liberación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Siendo el objetivo prioritario de este trabajo el interrogarse sobre la incidencia en Chile de las ideas marxistas y cristianas en la construcción del sujeto popular, en cuanto actor comunicativo, no podríamos partir sin reconocer, en primer lugar, la necesidad de una perspectiva descentrada de la comunicación en cuanto objeto de estudio, y una crítica a su invisibilidad en la historiografía chilena.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt; Indagar sobre qué pasaba con las comunicaciones durante el periodo comprendido entre los años 60-73 resulta difícil y complicado, debido, especialmente&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;a que el ámbito de las comunicaciones no representaba un sector prioritario para los gobiernos de turno. Es por ello que&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;el gran marco de referencia&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;siempre está representado por la cultura y dificilmente&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;por los&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sistemas, políticas y prácticas comunicativas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En el contexto histórico chileno las normas de exclusión social perduraron hasta fines del siglo XIX, cuando se producen las primeras prácticas de integración de los sectores medios y populares en el escenario político y cultural,&lt;br /&gt;coexistiendo a partir de entonces la alta cultura, la incipiente cultura de masas y la cultura popular; un puente de tránsito que comienza a sacar del aislamiento casi feudal al mundo campesino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En efecto, para amplios sectores de la sociedad el atraso campesino es uno de los factores determinantes que dificultan la modernización de la economía. Esta tesis, promovida por la política de la Alianza para el Progreso, está sustentada también por la CEPAL, la FAO, el Instituto Interamericano de Ciencia Agrícola y la OEA, organismos claramente influidos por Estados Unidos en el propósito de frenar las posibles influencias de la Revolución Cubana, considerando la articulación del campesinado como actor político, capital que será recogido en los programas de gobierno tanto de Frei como de Allende, planteándose la necesidad de una Reforma Agraria avanzada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;L&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;a búsqueda de un camino posible para introducir reformas en diversos planos posibilitó la convergencia de cristianos y marxistas en la consolidación del movimiento obrero, gracias especialmente al liderazgo de los sindicalistas mineros Luis Emilio Recabarren y Clotario Blest, constituyéndose en 1953 la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), un primer triunfo en la consecución de los “derechos políticos y sociales de los trabajadores [que contribuyó] a la educación cívica de grandes conglomerados del pueblo” (Barrías, 1972:123). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La reforma a la ley electoral de 1958, reconociendo el voto universal y secreto a los mayores de 18 años, constituye uno de los principales detonantes de la influencia creciente del pensamiento progresista encarnado en el humanismo democristiano y los postulados de la izquierda, especialmente por el nuevo peso político-electoral del sector campesino. Aunque resulte paradójico, el triunfo del Frente de Acción Popular (FRAP) en 1938 no había conseguido integrar a los campesinos a la ciudadanía para participar en la profundización de la democracia; de hecho, las discrepancias estratégicas y tácticas entre socialistas y comunistas posibilitaron en ese entonces que el conservadurismo estableciera con los radicales un pacto de omisión de reformas hacia el mundo rural, postergando con ello las posibilidades de modernizar la estructura económica, profundizar los niveles de justicia social y reconocer los derechos ciudadanos del campesinado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La convergencia sindical de marxistas, radicales y demócrata-cristianos tratará de facilitar la unificación política. Dicho intento consolidó en 1956 el proyecto de gobierno del FRAP con un programa antiimperialista, antioligárquico y antifeudal, con el objetivo de aglutinar a los distintos sectores sociales en una alianza de carácter defensivo más que en la propia formulación de una sociedad alternativa. Sin embargo, será necesario quemar una etapa previa en la que se agudizarán las contradicciones socio-políticas para hacer viable la convergencia de cristianos y marxistas tras un proyecto genuino de transición al socialismo por la vía democrática. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Las matrices del pensamiento en los 60"&gt;Las matrices del pensamiento en los 60&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;En la década de los ’60 el paradigma capitalista entra en crisis, desplazando del liderazgo a conservadores y liberales, e instalándose en el debate la certeza de que es imposible superar el subdesarrollo sin introducir cambios estructurales en la sociedad. La revolución se convierte en la matriz conceptual que desafía a definirse a viejos y nuevos paradigmas ideológicos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Por lo mismo, la elección presidencial de 1964, que enfrenta a los candidatos Eduardo Frei (PDC)&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt; y a Salvador Allende (FRAP), resumirá en dos consignas los posibles caminos y ritmos para superar el anquilosado modelo de capitalismo dependiente: ¿“revolución en libertad” o “revolución con sabor a empanadas y vino tinto”?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Nunca como en esta coyuntura histórica se hace imprescindible la definición y el compromiso de los agentes de opinión y conciencia social, esto es intelectuales, académicos, artistas, creadores, religiosos y comunicadores por un modelo societario. ¿Capitalismo o socialismo? Esta parece ser la entelequia que interroga a todas las dimensiones teóricas, estéticas, éticas y pragmáticas del momento exigiendo una definición de principios ideológica. En este contexto, el marxismo, la teoría de la dependencia y la teología de la liberación provocan un nuevo giro a las perspectivas de análisis, orientándose hacia una clara finalidad política, la transformación de la realidad social.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;"La ciencia social comprometida era aquella que apuntaba a los cambios estructurales de la sociedad, la solución de problemas específicos podía estar, a lo sumo, dentro del campo de la ciencia aplicada".(Frohmann, 1993: 101).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Según Brunner, Hopenhayn, Moulian y Paramio (1993), los principales paradigmas de conocimiento que se enfrentaron en Chile, durante las décadas ‘50 a ’70, pueden sintetizarse así:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Paradigma Positivista: coincide con la institucionalización y organización profesional de la investigación social en Chile (década de los ’50), este enfoque de corte liberal tiende a asociar la producción de conocimientos científicos con la aplicación práctica de estrategias de desarrollo, mediante procesos de &lt;i style=""&gt;ingeniería social.&lt;/i&gt; Amparado en el carácter mecanicista del desarrollismo, emplea como máxima la ecuación: introducción de innovaciones + modernización = desarrollo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Paradigma Marxista: se desglosa en dos vertientes, la metodológica basada en la dialéctica y postulada principalmente por las corrientes socialistas; la teoricista o marxista-leninista, que a su vez es interpretada en su versión clásica por la influencia soviética en los postulados del Partido Comunista chileno y en los intelectuales de su órbita, y por la castrista que será gravitante en los emergentes movimientos revolucionarios de los ’70 y en sectores del Partido Socialista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Aunque también tuvo incidencia la denominada teoría de la marginalidad, uno de cuyos centros activos fue Chile&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;[2]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;. Asumiendo una perspectiva crítica desde la sociología del desarrollo y la teoría de la dependencia, especialmente desde los aportes estructuralistas del economista argentino Raúl Prebisch&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn3" name="_ftnref3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;[3]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt; y otros funcionarios de la CEPAL, y la dialéctica que se planteaba entre subdesarrollo/dependencia, pretendía mediante métodos científicos identificar y definir “los agentes de cambio” necesarios para transformar la realidad, pese a que el nivel de abstracción de sus formulaciones sirvió más a propósitos teóricos que propuestas prácticas concretas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Al interior de esos grandes paradigmas se establecen, no obstante, una serie de puentes que bien pueden explicarse por la práctica social de cristianos y marxistas en un período de convergencia rico en matices, donde la cultura política traspasará todas las estructuras, incluidas las del Estado, la Iglesia, las universidades y, por supuesto, a los actores y movimientos sociales. Sin embargo, la persecución de ese nuevo humanismo no estará exenta de paradojas al tratar de establecer los liderazgos y las dimensiones del cambio, definición que provocará una implosión en cada uno de esos mundos, cuya onda expansiva culminará con una ruptura tan deshumanizante como la habida el 11 de septiembre de 1973.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="El pensamiento cristiano"&gt;El pensamiento cristiano&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las matrices de un pensamiento cristiano progresista en el Chile de los ’60 hay que contextualizarlas en el intento de reconciliación que la propia institucionalidad católica tiene con la democracia y con la soberanía del pueblo, al promulgar la Encíclica Vaticano II. Intento que se enfrentará con una institucionalidad conservadora y hegemónica en el seno de la Iglesia Católica chilena, emparentada con los valores latifundistas rurales y casi feudal en su pensamiento sobre las relaciones sociales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Los principales espacios de debate intelectual del mundo cristiano en esa época son las revistas &lt;i style=""&gt;Mensaje&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;Política y espíritu,&lt;/i&gt; como asimismo el quehacer de la Editorial Pacífico y las Encíclicas Sociales, donde se aborda y actualiza el pensamiento progresista de Jacques Maritain, Emmanuel Mounier, Teilhard de Chardin, Jorge Ahumada y Aníbal Pinto, entre otros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El mundo religioso participará de distintas formas y con distintos compromisos en la dialéctica conservación/cambio. En primera instancia por la influencia directa de los curas obreros, que asumen una opción de compromiso con los pobres a través de la convivencia cotidiana en las industrias y en las poblaciones. Vertiente que influida por el cristianismo francés de postguerra, representa una alternativa al liberalismo y al colectivismo socialista, el que será llamado a interrogar y a desafiar la práctica de los partidos de la izquierda marxista, y a enriquecer el debate cultural y comunicacional desde el más estricto sentido político. Una práctica encarnada en la acción de un nutrido grupo de curas obreros, que constituyeron el Movimiento Obrero de Acción Católica (MOAC), y que más allá incluso de su referencia territorial originaria y de la temporal que aquí abordamos, constituyen todavía en la actualidad verdaderos símbolos vivientes del compromiso social cristiano. Entre ellos cómo no rendir tributo a los catalanes Joan Alsina y Antoni Llidó y al francés André Jarlan, asesinados durante el régimen militar; y a Pierre Dubois, a quien recientemente se le entregó la nacionalidad chilena como reconocimiento por su gran obra con los movimientos cristianos de base, y que le significara su expulsión durante la dictadura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El apoyo directo a los proyectos de gobierno de Frei y Allende, representa la segunda faceta con que el mundo religioso concreta su mediación por el cambio, una mediación desde la base social no vinculada directamente a la institucionalidad de dichos gobiernos. Aunque bien es cierto que la dinámica propia en la toma de conciencia del papel histórico de la Iglesia provoca en su seno una serie de transformaciones que terminarán por definir importantes vinculaciones entre lo teológico y la acción social.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;La Doctrina social-cristiana estuvo íntimamente ligada al rápido proceso de emergencia y consolidación del PDC, y aunque en sus orígenes era marginal en la Iglesia chilena, la llegada al poder de Eduardo Frei motivará una renovación en las cúpulas eclesiásticas con el nombramiento de algunos obispos clave para el éxito del proyecto político y social del PDC. Entre ellos destacaron Carlos González, Rafael Contreras, Raúl Silva Henríquez,y Manuel Larraín&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn4" name="_ftnref4" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[4]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Los postulados de ese progresismo moderado venían planteando desde los ‘50 que el cambio social estaba ligado a las actitudes personales, a los principios de justicia y caridad cristianos, oponiéndose claramente a la lucha de clases. Manuel Larraín, Obispo de Talca, provincia de gran raigambre campesina en la zona central del país, sugería unas directrices dialogantes para enfrentar los conflictos sociales al decir que “las justas exigencias del obrero deben presentarse sin frases ni conceptos que hieran. Las peticiones obreras deben ser recibidas sin altanería, ofensa o desprecio. Todos deben recordar que hay un precepto máximo, que es el de la caridad: ‘amaos los unos a los otros’” (Larraín, 1953).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La coyuntura de los ’60 dará un énfasis más crítico a este discurso. Así se expresa en el pensamiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez, Primado de Chile,&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;al declarar ante el Congreso Mundial de la Asociación Católica Internacional para la Radio y la Televisión, celebrado en Munich en abril de 1968:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;“Dada la situación privilegiada de los grupos hegemónicos latinoamericanos, que se sitúan entre el mundo del desarrollo y el nivel nativo marginal, y dado el hecho de que esos grupos están orientados hacia el exterior y tienen más vínculos con él que su propio medio, no es de extrañar que la propiedad de los medios de comunicación social sea patrimonio casi exclusivo de estos privilegiados y que transmitan al mundo interno marginal valores que reflejan una sociedad que no es la nuestra”&lt;a style="" href="#_ftn5" name="_ftnref5" title=""&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn5" name="_ftnref5" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[5]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En el mundo laico el debate y praxis de los cristianos se institucionalizará inicialmente a través del PDC, donde tendrán una difícil convivencia las ideas reformistas-desarrollistas y la vía progresista tras la definición de una vía no capitalista. Animada por la reforma universitaria que se inicia en el gobierno de Frei y culmina en el de Allende, esa vía se expande y radicaliza por distintas influencias en el mundo intelectual que producirán un desplazamiento del pensamiento cristiano moderado hacia el marxismo, que se inicia paradójicamente desde la Acción Católica, teniendo como centro de actividad la Pontificia Universidad Católica (PUC).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;En efecto, al alero del movimiento universitario crece una generación de militantes católicos, integrantes de las Juventudes Demócrata Cristianas, que postulan el marxismo como la teoría filosófica en la que se basará la praxis del cambio social. Un marxismo distinto al de los partidos de la izquierda tradicional, el núcleo motor de lo que se ha venido en llamar la segunda vía al marxismo. Sus exponentes más importantes son Marta Harnecker, Rodrigo Ambrosio y Tomás Moulian, entre otros, quienes conducirán a esa odisea no capitalista hacia el puerto de la utopía y con ella a dos importantes y sucesivas escisiones en la militancia de los social cristianos: el Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU)&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn6" name="_ftnref6" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[6]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;y la Izquierda Cristiana (IC)&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn7" name="_ftnref7" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[7]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;, nuevos referentes políticos de convergencia entre cristianos y marxistas que se&lt;br /&gt;integran en la coalición de la Unidad Popular (UP), bajo una clara hegemonía comunista-socialista que llevará al poder a Salvador Allende en 1970. La radicalización del pensamiento social cristiano se explica por las discrepancias surgidas con el reformismo desarrollista del PDC, al aumentar las contradicciones internas y defraudar las expectativas campesinas sin lograr resolver los grandes temas de fondo: el subdesarrollo y la profundización democrática.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Por una vía distinta, e impregnados por las ideas de la revolución cubana, el mayo francés y el pensamiento de Althuser, una parte de esa intelectualidad tomará una opción más radical y menos etapista por la transición al socialismo, al vincularse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), una clara opción rupturista con el reformismo y la democracia parlamentaria burguesa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Un caso distinto es el de la Teología de la Liberación, con más incidencia teórico-conceptual al no institucionalizarse como un referente partidario y militante dentro del pensamiento cristiano chileno, pero con una influencia decisiva en la formación del Movimiento Cristianos por el Socialismo. De hecho la llegada de Paulo Freire a Chile en 1964, exiliado como tantos otros intelectuales brasileños tras el golpe militar contra Joao Goulart, marcará profundamente el debate intelectual desde una perspectiva latinoamericana y a la vez universalista, que partiendo desde la formulación de una praxis educativa liberadora se irradiará al conjunto de las ciencias sociales, incidiendo también con posterioridad en el campo de las comunicaciones, como analizaremos más adelante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Movimiento Cristianos por el Socialismo fue impulsado por el denominado “Grupo de los 80” y estaba constituido por sacerdotes que trabajaban en sectores populares de la zona sur de Santiago. Aunque una buena parte de ellos eran europeos, es innegable la influencia de los teólogos chilenos Ronaldo Muñoz y Pablo Richard en la construcción de una teología desde la marginación que justifica su proximidad con un humanismo marxista en la lucha por la justicia y la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;En un comunicado de prensa, el grupo promotor&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn8" name="_ftnref8" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[8]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt; de las jornadas de “Participación de los Cristianos en la Construcción del Socialismo”, realizadas en Santiago en abril de 1971,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;plantea así su compromiso por la vía al socialismo: “ser cristiano es ser solidario, ser solidario en estos momentos en Chile es participar en el proyecto histórico que su pueblo se ha trazado”. El grupo declaraba no tener militancia partidaria y que sus argumentos se nutrían principalmente del Evangelio, del Concilio Vaticano II y de las conclusiones de Medellín, para rechazar una teología dualista que separa la fe del compromiso social. Su concepción asume “una sola historia” en la que Dios va&lt;br /&gt;realizando la liberación de su pueblo: “... en el socialismo hay más valores evangélicos que en el capitalismo” dijo el cardenal de Santiago Raúl Silva Henríquez (Ruiz-Tagle, 1971: 176).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="El Programa “desarrollista” de Frei"&gt;El Programa “desarrollista” de Frei&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La decisión del&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;PDC de emprender su "camino propio" con la presentación de Eduardo Frei Montalva como candidato a las elecciones presidenciales de 1964, y el respaldo del radicalismo y la derecha para evitar el avance sostenido de la izquierda, contribuirán a articular un nuevo eje político centrista más rígido y con gran poder de maniobra en el Gobierno. Las cuatro áreas de reforma prioritarias que constituyen la base política de la “revolución en libertad” de Frei son: la promoción popular, las reformas agraria y de la educación y la chilenización de la minería del cobre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;A través de ellas se impulsa una estrategia desarrollista e integracionista, cuyo principal propósito es un cambio cultural, una toma de conciencia ante la exclusión social, instalando la modernidad como paradigma y poniendo fin a la sociedad tradicional latifundista. Por ello, la política de promoción popular apunta al fomento de redes sociales en las poblaciones marginales urbanas, dando estatuto legal a las juntas de vecinos, los centros de madres, las asociaciones de padres, los clubes para jóvenes y las asociaciones deportivas. Un modelo de participación ciudadana basado en la extensión de redes desde el núcleo de las familias y que será visto con recelos clientelistas y paternalistas por la izquierda, cuyo modelo de influencia se extendía desde su supremacía en el movimiento sindical-productivo. Las estrategias de constitución del sujeto popular tendrán así dos frentes principales, el poblacional urbano y el campesino, espacios de encuentro de las ideas marxistas y cristianas progresistas, aunque no siempre de convergencias tácticas en la acción partidaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las tareas más urgentes del programa de gobierno del PDC constituyen un verdadero desafío comunicacional en sí mismas: la superación del aislamiento y la marginalidad de los sectores populares, debidas al analfabetismo y al alfabetismo pasivo, la falta de redes de comunicación y las dramáticas condiciones de vida de dicho segmentos de la sociedad. En 1965, con la reforma agraria freísta, se modifica el esquema de tenencia de la tierra como también “las formas de relación con el Estado, y la organización campesina y sus objetivos, produciendo todo ello un complejo cambio institucional y cultural” (Munizaga, 1986: 4).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;El enfoque desarrollista en el mundo democristiano se plantea como meta el “comunitarismo”, un intento por construir un modelo económico mixto que englobara a agentes privados, públicos y cooperativos. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Parte importante de esa política se sustentaba en el desarrollo de las organizaciones intermedias, gremialistas, cooperativas y asociaciones comunales para el desarrollo económico y social.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Orientado a crear y fortalecer las organizaciones de base, el programa DC ponía el énfasis en que “la familia, el vecindario, la municipalidad, el sindicato, la región y la empresa son valores que deben tener plena expresión; deben asumir responsabilidades y participar de una manera adecuada en cada fase del proceso económico, social, cultural y político” (Grayson, 1968: 352).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Consejo de Promoción Popular construyó multitud de centros comunitarios, fomentando la organización social a través de programas de capacitación de líderes. Especialmente en zonas rurales aisladas y en poblaciones pobres se crearon centros de salud.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Más que la modernización del campo en sí misma y un cambio profundo de las estructuras económicas, el programa democristiano se plantea la ampliación del mercado urbano y la integración del campesinado a la modernidad. Para facilitar dichos propósitos se plantean cambios en la institucionalidad asumiendo la urgente tarea de dirigir desde arriba el proceso de cambio, así se&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;promulga la ley que amplía las posibilidades de sindicalización campesina (1967), se crea la Corporación para la Reforma Agraria (CORA) y el Instituto de Capacitación de la Reforma Agraria (ICIRA), reorientándose el quehacer del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Dicha plataforma contribuirá decisivamente a fortalecer la organización y participación campesina, mas no su estatuto de independencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="La “Promoción Popular” y el aporte de Paulo Freire"&gt;La “Promoción Popular” y el aporte de Paulo Freire&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El padre intelectual de la Promoción Popular del Gobierno de Frei fue el sociólogo belga Roger Vekeman, quien ya en 1955 vino a Chile a exponer&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;su propuesta social y económica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Desde el punto de vista de la constitución del sujeto popular, la promoción popular y su espíritu comunitarista constituirá una verdadera perspectiva transversal, que nutrirá las acciones del Centro para el Desarrollo Económico y Social de América Latina (DESAL) en asesoría al Gobierno de Frei, especialmente al INDAP y al ICIRA. En este último organismo se integraron un número significativo de exiliados brasileños tras el derrocamiento de Joao Goulart en 1964, entre ellos destacaron el ex Ministro de Trabajo Almino Affonso&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn9" name="_ftnref9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;[9]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;, el abogado y artífice de la ley de Reforma Agraria de Frei Plínio Sampaio y el ex Ministro de Educación Paulo de Tarso, entre otros. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;En INDAP se integró el educador Paulo Freire y permaneció entre 1964 y 1969.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Freire reorienta y madura su Método Psico-social de Alfabetización de Adultos en el período de su exilio chileno, en el que publica &lt;i style=""&gt;La educación como práctica de la libertad&lt;/i&gt; (1965) y posteriormente &lt;i style=""&gt;La pedagogía del oprimido&lt;/i&gt; (1968), obras en las que sintetiza las experiencias de promoción social vividas en su trabajo para la División de Desarrollo Social del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP),&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;dirigido por Jacques Chonchol. Su quehacer estuvo centrado en tres frentes de asesoramiento:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;A los equipos técnicos de capacitación campesina y de los promotores campesinos;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;A la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) en programas de alfabetización; y,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Al Ministerio de Educación en programas de alfabetización de adultos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Fruto de su reflexión-acción acuña la categoría de “sociedades en transición”, aportando categorías teóricas del pensamiento cristiano (especialmente el diálogo) y del marxista (conceptos derivados de clase social) y del existencialismo (hacerse hombre en la libertad) (Williamson, 1999).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En Chile se radicaliza su pensamiento, se politiza y amplía al contexto latinoamericano, al convivir en un ambiente intenso y fecundo en la discusión de modelos de acción para los países subdesarrollados. Especialmente enriquecedoras fueron las reflexiones aportadas por algunos de sus amigos brasileños que trabajaban en el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales de la ONU y en el ICIRA, entre otros muchos aportes según reconoce él mismo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Santiago se convirtió casi en una especie de ciudad dormitorio para intelectuales, políticos de opciones muy variadas... Aprendíamos de los análisis, de las reacciones, de las críticas hechas por colombianos, venezolanos, cubanos, mexicanos, bolivianos, argentinos, paraguayos, brasileños, chilenos, europeos” (Freire, 1987: 94)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En 1968 publica &lt;i style=""&gt;Extensión o comunicación &lt;/i&gt;obra clave donde critica conceptualmente la práctica de la extensión considerándola como una forma de “invasión cultural”. Influido por la teoría de la dependencia, critica al modelo de capacitación y asistencia técnica tradicional que se usaba en el mundo campesino, planteando como alternativa acentuar los procesos de comunicación entre técnicos y productores rurales. Propone un nuevo tipo de conocimiento que rechaza la simple instrucción o adiestramiento. Freire señalaba que es imposible conocer con rigor despreciando&lt;br /&gt;la intuición, los sentimientos, los sueños, los deseos, pues es todo el cuerpo el que socialmente conoce. “El proceso educativo se constituye en un ejercicio crítico de pensar la práctica” (Ghiso, :5).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Esa crítica a la invasión cultural &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;tiene una relación dialéctica con aquellos otros enfoques difusionistas en la comunicación, siendo su perspectiva &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;dialógica de la práctica &lt;i style=""&gt;educomunicativa&lt;/i&gt; un encuentro entre las personas en la tarea común de saber y actuar&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;, donde la comunicación como la educación constituyen fenómenos poíticos en sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Con ello, el planteamiento liberador de Freire rompe con los enfoques paternalistas y asistencialistas del cristianismo conservador y de parte de la izquierda marxista al enfocar la liberación de las personas en comunión. El encuentro multicultural, la solidaridad, la comunicación, la alegría y la esperanza, son condiciones necesarias del quehacer pedagógico, entendido éste como una experiencia particularmente humana, histórica y política” (Ghiso: 1).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="El pensamiento marxista"&gt;El pensamiento marxista&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;La fuerza del pensamiento marxista en Chile no nace de la mano de un movimiento intelectual genuino e independiente, sino más bien por la condición histórica que los partidos políticos ligados a ese mundo han tenido como referentes culturales. Según Moulian se trata más de una política cultural, asumida por los partidos como agentes intelectuales colectivos, que provoca una “vinculación entre política e ideología muy fuerte, lo que hace que el marxismo como teoría de la sociedad impregne un sentido común de masas”&lt;a style="" href="#_ftn10" name="_ftnref10" title=""&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn10" name="_ftnref10" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[10]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;. Y esa apropiación de sentido común en los sectores populares traduce una identificación entre marxismo y el modelo soviético como referente simbólico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las tesis del Partido Comunista en cuanto a la construcción del sujeto popular se centran por ello en el fortalecimiento de la participación para ampliar la movilización social, como plataforma de apoyo para la construcción de un estado socialista, generando una conciencia de clase en los sectores populares. Su acción es especialmente importante en el desarrollo de la clase obrera, diferencia sustantiva respecto a otros países de América Latina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El otro referente marxista, más híbrido y mestizo, está representado por las distintas vertientes al interior del Partido Socialista; una vertiente de características más flexibles y liberales, representado por Eugenio González; un socialismo populista liderado por Raúl Ampuero; y una síntesis de ambos producida por la influencia del castrismo y ciertas tendencias leninistas manifiestas a partir de 1967.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Pero el debate marxista, como hemos visto, traspasa las propias fronteras del conglomerado de partidos que conforman la Unidad Popular. Pese a la estrategia común de enfrentar los cambios estructurales que la sociedad chilena necesita, las tácticas producirán contradicciones y divergencias respecto al ritmo del proceso de transición al socialismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La enorme fuerza hegemónica del marxismo como referente cultural minimizará incluso la fecundidad que la Teología de la Liberación tuvo en otros países latinoamericanos, al permear profundamente el debate intelectual y político. En Chile, en cambio, la efervescencia de la movilización social provoca una popularización de la filosofía marxista, transformándose en la ideología operante en el campo cultural, porque los partidos son el referente cultural y el pensamiento intelectual tiene una función orgánica ligada a ellos. En este sentido, la Teología de la Liberación se produjo como una experiencia atípica y no institucionalizada, es decir no adscrita a la función orgánica de partido alguno o dentro del seno de la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Propuestas de comunicación y cultura de la UP"&gt;Propuestas de comunicación y cultura de la UP&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Pensar las comunicaciones durante el período de la UP&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;significa situar el eje de su dinámica al interior de los partidos políticos, de las organizaciones sociales y del mundo académico, y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;no en los medios de comunicación. Es una época en que la acción comunicativa&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;de los sujetos populares&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;se planifica, se organiza y se ejecuta de común acuerdo con la agenda&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;pública de los líderes políticos y sociales. Todo esto debido a que la naturaleza de las organizaciones políticas del momento es constituirse&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en aparatos comunicacionales de la ciudadanía con el fin de crear conciencia de clase, a través de la ideología&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;marxista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las prácticas comunicativas más extendidas fueron la discusión ideológica, el debate, la polémica y luego la confrontación en los medios de comunicación. Y no se trataba de cualquier tipo de debate, sin duda que nos estamos refiriendo al período que gozó de mayor riqueza discursiva en la historia de las reivindicaciones sociales, debido a que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;tanto los actores individuales como colectivos no acostumbraban a&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;reflexionar&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sobre&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sus intereses corporativos sino que lo hacían sobre la&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;totalidad de los problemas que aquejaban a la sociedad chilena.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Analizar las&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;comunicaciones desde los medios&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;implica referirse sólo&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a la radio y la prensa, ya que el uso masivo de la TV es posterior. Si bien el gobierno de la UP había señalado en múltiples&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;oportunidades cuáles eran sus postulados en el tema cultural-comunicativo, a la hora de&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;llevarlos a la práctica a través de una política de medios estos nunca toman cuerpo. Así, nos encontramos con una serie de medios pertenecientes a los partidos del gobierno&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn11" name="_ftnref11" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;[11]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;que continúan&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;funcionando bajo el mismo formato y sin dar cabida a una comunicación alternativa para y con los sectores populares. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Como hemos visto la fuerza centrípeta del marxismo como referente cultural confirma la tesis de Moulian de que los partidos de esa esfera funcionaron como “aparatos comunicacionales”, siendo la matriz comunicacional más importante la construcción del discurso sobre la conciencia de clase para enfrentar el discurso dominante conservador.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Para el marxismo más ortodoxo y tradicional, la comunicación más que un campo histórico prioritario se muestra como un contexto, una coyuntura, algo lineal y estático determinado por los medios técnico-ideológicos, determinante para las audiencias. Ese planteamiento mecaniscista se construye como un contradiscurso que dará cuerpo al denuncismo, una forma de concientización de los sectores populares en el proceso de cambio revolucionario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Sólo expropiando los grandes medios técnicos de comunicación, aboliendo la propiedad privada sobre ellos y estableciendo su propiedad social sobre los mismos, de todo el pueblo, posibilitando su uso por las distintas organizaciones sociales, se superará&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la aberración de que unos pocos puedan influir sobre millones de hombres, incluso en contra de sus propios intereses y por sobre sus derechos a la información, a la cultura y a la recreación sana” (Taufic, 1973: 215).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Esta función “denuncista”, influida por la teoría de la dependencia, impregna parte importante del debate, planteándose como una forma de agitación que acelere el tránsito de la experiencia democrático-popular al estado socialista, al determinar que el subdesarrollo es una consecuencia de la dependencia global de la sociedad al imperialismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Cabe enfatizar, además, que “la vía chilena al socialismo” estuvo marcada por la confrontación de dos ritmos distintos, el del PC que consideraba la tesis histórico-política de alianza burguesía-clase obrera, justificando el diálogo con los cristianos; y el ritmo propugnado por sectores del PS de “avanzar sin transar”. Sin embargo, ambas posiciones todavía eran tildadas de reformistas por el MIR, al inscribirse dentro de los límites de la “democracia burguesa”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La política explícita del Programa de Gobierno de la Unidad Popular planteaba que:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Los medios de comunicación masiva (radio, editoriales, televisión, prensa, cine) son fundamentales para ayudar a la formación de una nueva cultura y un hombre nuevo. Por ello, se deberá imprimirles una orientación educativa y librarlos de su carácter comercial, adoptando las medidas para que las organizaciones sociales dispongan de estos medios, eliminando de ellos la presencia nefasta de los monopolios” (cit. Taufic, 1973: 215-216).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La asociación de una &lt;i style=""&gt;cultura nueva&lt;/i&gt; en el proyecto de construcción de un &lt;i style=""&gt;hombre nuevo&lt;/i&gt; es una clara inspiración de la revolución cubana, que al tratar de definir el sujeto popular se aleja de otros discursos sobre la identidad multicultural latinoamericana y la crítica a la matriz excluyente de los estados-nacionales. Así, el Programa de la UP reconoce la tarea de construir la cultura nueva como un proyecto revolucionario enfrentado al imperialismo y a su sentido mercantilista, debiendo surgir “de la lucha por la fraternidad contra el individualismo; por la valoración del trabajo humano contra su desprecio; por los valores nacionales contra la colonización cultural; por el acceso de las masas populares al arte, la literatura y los medios de comunicación contra su comercialización” (cit. Garretón et altri, 197?: 191).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Dicho proyecto se contextualiza en un proceso de cambio estructural de la sociedad, “genuinamente chileno”, que libere la “vida cultural de los factores que la distorsionan o paralizan”, evitando vicios paternalistas, o dirigistas de las élites intelectuales, convirtiendo al “desposeído” en protagonista del proceso de culturización (Garretón, ibid.)&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn12" name="_ftnref12" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[12]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;. Corresponde a los intelectuales un papel orientador, vanguardista del pensamiento, “crítico permanente de un presente conflictivo; el de la conciencia vigilante de los hitos alcanzados y de las proyecciones auténticas que vayan resultando como conclusiones” (Garretón,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;ibid.).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Taufic contextualiza la nacionalización de los medios de comunicación con la revolución cultural, la que a su juicio “deben emprender los pueblos paralelamente a la revolución agraria, industrial, económica, política y jurídica, que abre paso al socialismo y libera a las masas del dominio –incluso ideológico- de las clases parasitarias y explotadoras (Taufic, 1973: 216).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La gestión cultural y comunicacional de la UP, más allá de la retórica discursiva y los límites del Estatuto de Garantías Constitucionales, promovió algunos cambios importantes:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Estatización de empresas culturales, como la Editorial Zig-Zag, que pasaría a llamarse Editorial Quimantú, y las instalaciones del sello discográfico RCA, dando origen a IRT. Ello viene a complementar la industria cultural estatal, teniendo en cuenta la preexistencia de Chile-Films empresa cinematográfica del estado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Limitaciones a la auto-regulación privada del mercado cultural a través del establecimiento de precios, cuotas de dólares para la importación de tecnología o materias primas y aranceles diferenciados para proteger la industria nacional.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Nacionalización de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, monopolio papelero que nutre a todo el sistema de prensa, estableciendo límites a las alzas de precios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Decreto que establece un control a las tarifas de publicidad de las radios y diarios, principal instrumento de los medios de oposición para controlar el mercado de las comunicaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Fortalecimiento de las organizaciones culturales populares y diversificación creativa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Proyecto de creación de los Comités de Comunicación Popular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Iniciativas legales para reformar la institucionalidad y las prácticas culturales, que se enfrentaron a la falta de coherencia al interior del conglomerado de partidos de gobierno y a la falta de consenso político con la DC.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El pensamiento marxista, sin embargo, resulta en muchos casos poco explícito en lo referente a las comunicaciones, por lo que resulta significativo aproximarse a dicho campo desde los planteamientos culturales, lo que nos ayuda a distinguir no sólo los énfasis partidarios, sino especialmente la dialéctica entre vanguardia y sujeto popular:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Partido Comunista defiende la popularización de la alta cultura, entendida ésta como patrimonio universal, poniendo fin a los métodos elitistas y selectivos de distribución del capital cultural. Distingue el acto creativo individual del co-protagonismo que el artista asume con el sujeto popular en su condición de político.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y algunos sectores del Partido Socialista contraponen la cultura popular a la cultura burguesa, siendo las políticas culturales las encargadas de dar vías de expresión a esa forma de contracultura. El compromiso del creador se orienta a su calidad de agente organizador y promotor de la expresión popular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) junto a otros sectores&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;socialistas más rupturistas defienden abiertamente la función de las políticas culturales en orden a construir una cultura alternativa que influyera en la toma de conciencia. Existe una total fusión entre la figura del creador y la del activista revolucionario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Sin embargo, los énfasis partidarios dificultan una definición consensual de&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;las políticas culturales, definición que continuará atrapada en la dicotomía entre lo culto/lo popular, la que a su vez enmascara un conflicto histórico entre lo social y lo político.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Desde el punto de vista práctico el proyecto popular se encontraba atenazado entre los acuerdos con el PDC y la campaña derechista en contra de la UP. Campaña que tenía dos frentes: el interno, que se presentaba como una cruzada en defensa de la institucionalidad democrática; y el externo, coordinado por la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP), bajo la consigna “libertad de expresión”. De ahí nacerá la “Operación Verdad”, una estrategia de la prensa popular para mostrar la verdadera imagen del proceso, aunque “como producto de este “enfrentamiento” se generan las condiciones para un examen más a fondo de la función y contenidos de la prensa popular” (Morales, 1978: 18).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;En la búsqueda de alternativas para enfrentar dichas campañas, se realiza la Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda en abril de 1971, en cuya inauguración el Presidente Allende plantea la inexistencia de objetividad considerando que “han sido las clases minoritarias las que han detentado el poder, las que han comprado el poder, las que defienden sus granjerías y privilegios, los dueños a su vez de los medios de prensa y de información”&lt;a style="" href="#_ftn13" name="_ftnref13" title=""&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn13" name="_ftnref13" title=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" class="MsoFootnoteReference" &gt;&lt;sup&gt;[13]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;. Asimismo reitera la necesidad de un compromiso más fuerte con los trabajadores y por una nueva sociedad, dentro de los cauces legales (la “vía chilena al socialismo”) pero definiendo los caminos que hagan posible concretar las transformaciones necesarias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El discurso de Allende plantea de esta forma alguna de las estrategias que deberían asumir los periodistas de izquierda:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Elevar la conciencia política de los sectores populares;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Intensificar la participación y movilización popular para obtener respaldo en los cambios estructurales del programa de la UP;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Posibilidad de desarrollar empresas cooperativas “de tal manera que no sólo sean los empresarios los dueños de los medios de difusión, sino todos los trabajadores que trabajan en esas empresas” (op. cit.).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La declaración final de la Asamblea enfatiza los siguientes desafíos para los periodistas de izquierda:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Mayor&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;vinculación al proceso histórico que vive el país;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Relevancia de la lucha ideológica para enfrentar la oposición a las transformaciones;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Apoyo y defensa del Gobierno Popular; y,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Asimetría entre propiedad social de los centros económicos vitales y la concentración de la propiedad privada de los medios de comunicación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La declaración no recoge ninguna propuesta alternativa a la propiedad de los medios, se pensaba que la fórmula de propiedad social en las comunicaciones no era una aspiración desmesurada en vista del éxito que había tenido la Editorial Quimantú (Labarca, 1971). Simplemente se planteaba como alternativa a los medios masivos la creación de una red de Centros Locales de Cultura Popular y Centros de Comunicación Popular que impulsaran la organización de las masas para ejercer su derecho a la cultura e impulsar la “Operación Verdad” dirigida a difundir las realizaciones del Gobierno Popular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las otras dos acciones significativas que se desarrollan para evitar el fortalecimiento de los monopolios privados en contra de los avances de la izquierda son la dictación de un decreto para controlar las tarifas de publicidad de las radios y diarios, y la estatización del monopolio de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones que suministraba el papel requerido por diarios y revistas. Ninguna otra nacionalización produjo más enfrentamiento que la de la papelera, de hecho le sirvió a la derecha para aglutinar un frente opositor al que atrajo al PDC, partido que viviría a consecuencia de esta medida un “comportamiento “dual” en la medida en que permanentemente busca desarrollar iniciativas que “institucionalicen” el conflicto y simultáneamente debe responder a la radicalización de sus bases de apoyo” (Morales, 1978:29).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Las denuncias de ilegalidad y los llamados a la desobediencia civil comienzan a preparar el clima golpista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“El propósito de erigir al sistema informativo como pilar fundamental de la estrategia opositora de Derecha es que además de convertirse en eficaz instrumento de defensa&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;de sus intereses económicos, cumple el importante rol de ir creando las condiciones –en el plano ideológico- de “deslegitimación” de las orientaciones socializantes y estatizantes que permitirán la reversión económica en la experiencia autoritaria posterior” (Morales, 1978:32).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El debate evidencia, además, la existencia de discrepancias al interior de la izquierda, reconociéndose la debilidad ideológica que la prensa gobiernista tendría respecto a la de oposición.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El diario comunista &lt;i style=""&gt;El Siglo&lt;/i&gt; hace un llamado a la coordinación de los medios de comunicación de izquierda para “desplegar una lucha ideológica compacta”. El diario &lt;i style=""&gt;Clarín &lt;/i&gt;plantea la necesidad de conservar su identidad e independencia para enfrentar los procesos que se viven. &lt;i style=""&gt;Televisión Nacional&lt;/i&gt; denuncia un “exceso de superficialidad y recurrencia constante a las fuentes tradicionales de la noticia”. Y, finalmente, hay&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;consenso en que los diarios de izquierda igualmente están determinados por la circulación y el marco mercantil inevitable, lo que implica soluciones diferentes para cada medio (Vaccaro, 1972).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="“Quimantú” y la nueva dinámica cultural"&gt;“Quimantú” y la nueva dinámica cultural&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En lo que respecta a su gestión, el gobierno de la UP introdujo una nueva dinámica cultural basada principalmente en una serie de políticas democratizadoras. En septiembre de 1971 crea la Editorial Quimantú, al adquirir el Estado los&lt;br /&gt;talleres de la Editorial Zig-Zag. En sus dos años de existencia editó más de un millón de libros, 44 obras de la literatura universal y nacional más destacada. En su colección de libros de bolsillo se imprimieron 55 títulos con un total de 3,6 millones de ejemplares, así como 20.000 volúmenes mensuales de la publicación infantil “Cuncuna”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Igualmente se editaron revistas populares y especializadas, en las que se abordaban desde análisis sociales y educacionales, pensamiento socialista, historiografía chilena y latinoamericana, etc. Entre ellas se destacan las colecciones “Nosotros los chilenos”, “Camino Abierto”, “Cuadernos de Educación Popular” y “Contra”, un comic de contenidos críticos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Cuantitativamente el saldo de la gestión de Quimantú puede apreciarse en el volumen mensual de su producción, que hacia 1972 alcanzaba a los 525.000 ejemplares, cifra equivalente a la producción de 8 meses de la antigua Zig-Zag”(Catalán, 1987:46). La Editorial estatal organizó asimismo bibliotecas en sindicatos, organizaciones poblacionales, deportivas y juveniles con lo que se ampliaron significativamente los niveles de lectura y el acceso a la cultura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La actividad expresiva del mundo popular, incentivada por la creación de brigadas artísticas en los distintos partidos políticos, desarrolló en forma significativa el muralismo, nacido inicialmente con fines propagandísticos&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;evolucionó rápidamente como un medio de comunicación popular que ocupó los espacios públicos a lo largo de todo el país. Similares características adoptó la música folklórica, recogiendo en forma de canción protesta, contestataria o de combate las experiencias del movimiento popular y fundiéndola con la tradición folklórica chilena y latinoamericana. Las canciones de Víctor Jara o de los grupos Quilapayún e Inti-Illimani son la mejor expresión de esa época, y su proyección mundial tal vez una de las huellas más&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;influyentes de la &lt;i style=""&gt;vía chilena al socialismo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Los rasgos más significativos de la nueva dinámica cultural impulsada por la UP son los siguientes:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;"Presencia de un nuevo nivel de conflictos sobre los contenidos de la producción cultural, entonces directamente asociado al debate político ideológico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Incremento de la participación estatal por medios directos e indirectos en todas las áreas de la producción cultural.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Agudización de la crisis en el campo de la alta cultura y radicalización de las tendencias rupturistas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Supremacía de la televisión en el sistema comunicativo por el aumento del parque de televisores y por la puesta en funcionamiento de la red troncal Entel&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Symbol;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Empresa Nacional de Telecomunicaciones&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Symbol;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Elaboración del mensaje político de acuerdo a las formas de producción y circulación del mensaje cultural masivo" (Catalán et altri, 1987: 34-35).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En su aspecto discursivo, los enfoques culturales del período se enfrentan así a las contradicciones de interpretación y propuesta entre las diversas tendencias de los partidos de izquierda. Existe una concepción común del papel de la cultura como vehículo transmisor de la conciencia revolucionaria, orientada a la desarticulación del modelo elitista burgués y, especialmente, de la industria cultural de masas, como la más importante estructura de penetración del imperialismo cultural.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Tomás Moulian interpreta que una de las más grandes limitaciones del discurso de la UP fue justamente el desarrollo de una &lt;i style=""&gt;ilusión retórica,&lt;/i&gt; de una ingenuidad discursiva que se fundamentaba en una creencia mítica que avalaba la identidad excepcional de la sociedad chilena, capaz de aguantar todos los experimentos políticos y de regular sus niveles de conflictividad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;“(...) La UP operaba con una ilusión de transparencia comunicativa que formaba parte del síndrome más global del idealismo humanista (...) &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Symbol;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;revelado&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Symbol;"&gt;] &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;en la ilusión del hablar transparente, reflejado en el anuncio, más profético que político, de la hegemonía de la clase obrera, de la dictadura del proletariado, de la expropiación de los expropiadores” (Moulian, 1997: 161).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;La retórica política invadió todos los ámbitos de la vida social, el compromiso político negaba las opciones de neutralidad y la intolerancia frente al desclasamiento de aquellos jóvenes-bien que se pasaban a la izquierda, salpicaba las relaciones familiares. “Lo diabólico del marxismo era esa capacidad de llevar a alguien a actuar contra su sangre, contra los afectos atávicos constituidos en la niñez o en la juventud, contra sus intereses, a nombre de una incomprensible &lt;i style=""&gt;emancipación&lt;/i&gt;” (Moulian, 1997: 169).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="La crítica comunicacional  del CEREN."&gt;La crítica comunicacional&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;del CEREN&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;El Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) se crea en 1968 en la Universidad Católica bajo la rectoría de Fernando Castillo Velasco, en plena&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;coyuntura de la reforma universitaria. Se nombra como su director a&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Jacques Chonchol&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="#_ftn14" name="_ftnref14" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;sup&gt;[14]&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt; quien&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;perfila el carácter del CEREN como un centro de reflexión e investigación de ciertas áreas- problemas de la realidad social de Chile. Si bien el Centro, durante sus cinco años de existencia, se preocupó de reflexionar sobre áreas tan disímiles entre sí como medioambiente, economía, filosofía, psicología social, entre otros,&lt;br /&gt;Chonchol reconoce a la “dependencia e imagen cultural de la sociedad chilena” como dos de las problemáticas rectoras del CEREN. Este énfasis permitirá el desarrollo de una línea de investigación en comunicación que se convertirá en el mayor y mejor aporte teórico de la época en el área, cuyo autor más representativo fue el belga Armand Mattelart.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Por otra parte, Chonchol resalta el papel del CEREN al interior de la universidad señalando cuál ha de ser la función de ésta a partir de la reforma y criticando abiertamente el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;empirismo norteamericano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Si no quiere reducirse (la universidad) a una operación&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;modernización o remozamiento de estructuras administrativas y si, en cambio, apunta a hacer de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la universidad un centro de la conciencia crítica de la nación, la reforma debe cuestionar el contenido de sus métodos pedagógicos y&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de investigación. (...) el empirismo –promoviendo su visión estrecha de “académico”- nos ha acostumbrado a una definición de lo “científico” que con demasiada frecuencia remata en una&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;aseptización del mundo universitario frente a la realidad efectivamente dada con sus estructuras sociales inscritas en lo concreto del tiempo y del espacio (Chonchol, 1970: 4)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Estas&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;precisiones las formula Chonchol en el prefacio de uno de los libros del CEREN&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;contienen&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;dos investigaciones de Mabel Piccini, Armand y Michele Mattelart sobre la prensa liberal, las revistas de ídolos y la prensa seudo-amorosa. Posteriormente otras dos publicaciones del CEREN&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;recogen otras&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;investigaciones de los mismos autores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Si bien desde el CEREN se realiza una directa y respaldada denuncia sobre el uso ideológico de los medios de comunicación de la derecha durante el gobierno de la UP, resulta más útil para esta ponencia detenerse&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;en la crítica que se formula a la prensa marxista desde diversos sectores de las fuerzas de cambio. Mattelart recoge algunas de esas críticas, que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;distinguen situaciones no resueltas&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en el plano comunicacional y que no permiten&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;disponer de una estrategia para enfrentar eficazmente la tarea de la lucha en el frente ideológico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“(...) se le acusa a un sector de la prensa de izquierdas de emplear un lenguaje que es una mera reproducción del esquema de la prensa burguesa y no se preocupa de entregar la noticia en los términos más propicios para respaldar un proceso de toma de conciencia. El provincianismo en el manejo de la información y la consecuente negación del internacionalismo proletario, la chatura de la diagramación de los diarios, de las revistas, la&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;poca habilidad y la escasa imaginación que reflejan los programas de televisión, la incapacidad de capturar una realidad cotidiana, la dificultad de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;escapar a los criterios sensacionalistas para elegir una portada, la ausencia de análisis político, la dificultad de determinar una línea propia, la dificultad, también, de ser consecuente con ella en los mínimos detalles, el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;desaprovechamiento de las coyunturas, la recepción caótica de material informativo, la plétora de órganos de izquierda y la competencia entre ellos, la saturación de panfletos (...)” (Mattelart, 1981: 254-255)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;En el ámbito de la gestión del gobierno de la UP, el autor&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;acusa la falta de planificación y de coordinación de la propia producción, especialmente en el caso de los tres instrumentos de comunicación masiva más importantes para Allende: TVN, Quimantú y Chile Films.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Disponer de medios es importante pero su dinámica revolucionaria puede ser fecunda sólo cuando hay un proceso de movilización masiva que acompañar.(...) Planificar la acción comunicativa es entregar al público la posibilidad de un plan de significados de los fenómenos y hechos más triviales en función de esta lucha de clases” (Mattelart, 1983: 256)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Mattelart&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;afirma que los ideólogos del gobierno no han sabido&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;vislumbrar el papel&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que ocupa la comunicación de masas en la lucha de clases y, específicamente, en la toma de conciencia y posterior movilización. Además, acusa el miedo a la movilización de las masas como resultado de la pugna interna entre las fuerzas de la Unidad Popular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“En vez de ser órganos de la movilización de las masas organizadas se tornaron en&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;vectores de la tranquilización de las capas medias” (Mattelart, 1983:16).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;También el autor resalta la dinámica social que está tomando el proceso revolucionario y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la ceguera en que se encuentra&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la prensa de izquierda. Señala que ésta no se muestra dispuesta a dejar su típico papel de “emisora”, tal como ha conceptualizado la comunicación los medios&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;burgueses, para&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que las propias clases populares, de una vez por todas, dejen de ser solamente receptoras. Porque o si no ¿de quién es el gobierno?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Pero&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la prensa de izquierda no acusa recibo y&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;el pueblo organizado supera su propia realidad llenando el vacío dejado&lt;br /&gt;por los medios a través de sus propias prácticas al interior de sus organizaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Esta respuesta es la que dan las masa a través de su práctica diaria, tanto en sus periódicos de fábrica y en todos los actos donde tratan de trasmitir y expresar su experiencia social para acumular conciencia, como en su organización en contra de los especuladores (Juntas de Abastecimientos y Precios), de los paros patronales (Cordones Industriales), de los sabotajes económicos (Comités de Vigilancia y Producción). (...) Embriones de poder popular: creación de células informativas, formación de corresponsales campesinos y obreros (Mattelart, 1983: 16).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Mattelart critica la supremacía del pensamiento estructuralista que da forma a las políticas de comunicación del gobierno y que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sitúa en un segundo plano al&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sujeto popular.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;“Tronchar y postergar la cuestión de la lucha ideológica en nombre de la prioridad de la construcción del poder material, significa poner en un segundo plano el papel de las masas organizadas en la consolidación del poder desde su práctica diaria de la lucha de clases. Implica negarles un papel de determinante consciente de una nueva sociedad y limitar su participación en la transformación revolucionaria a la de un actor pasivo y “movilizado” a partir de las consignas de la coyuntura dictadas desde arriba. (Mattelart, 1983:13)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;El trabajo que desarrollan&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;los investigadores&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;pertenecientes al CEREN&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;se corta bruscamente con el Golpe de Estado encabezado por Pinochet. Armand Mattelart es obligado a salir del país, iniciándose la diáspora del pensamiento comunicacional chileno, que incluye la clausura de diversas Escuelas de Periodismo y que afectará decisivamente en la discontinuidad de una reflexión fecunda como legado a las generaciones actuales de comunicólogos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;b&gt;&lt;a name="Fuentes Bibliograficas"&gt;Fuentes Bibliograficas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-BARRIAS, Jorge (1972). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;El movimiento obrero en Chile (1881-197O). &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Santiago: Trigono.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;-BRUNNER, José Joaquín [et altri] (1993).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Paradigmas de conocimiento y práctica social en Chile. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Santiago: FLACSO.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;-CHONCHOL, Jacques (1970) “Prefacio”. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;En: CEREN. Cuadernos de la Realidad Nacional, nº3, marzo de 1970.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-CATALAN, Carlos; GUILISASTI, Rafael; y MUNIZAGA, Giselle (1987). “Transformaciones del sistema cultural chileno entre 1920-1973”. Santiago: CENECA.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;-CATALAN, Carlos y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;MUNIZAGA, Giselle (1986). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;“Políticas culturales estatales”. Santiago: CENECA.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;-FREIRE, Paulo y BETTO, Frei (1986) &lt;i style=""&gt;Essa Escola chamada Vida..&lt;/i&gt; Sao Paulo: Ed. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;Atica, 3ª edic.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-FREIRE, Paulo y GUIMARAES, Sergio (1987). &lt;i style=""&gt;Aprendendo com a própia história.&lt;/i&gt; Río de Janeiro: Paz e Terra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;-FROHMANN,Alicia (1993). “¿Para qué estudiar la pobreza? Objetivos y apropiación instrumental de la investigación social sobre la pobreza”. En: BRIONES, Guillermo [et altri] (1993). &lt;i style=""&gt;Usos de la investigación social en Chile.&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Santiago:FLACSO.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;-GARRETON, Manuel [et altri] (197?). &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Cultura y comunicaciones de masas.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Barcelona: Laia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;-GHISO, Alfredo (2000). “Pedagogía Social en América Latina. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;Legados de Paulo Freire”. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="EN-US"&gt;En: Revista de Educación “Relaciones”&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;(XXIV) &amp;lt;http://rp.chasque.apc.org.8081/relación/0008/r-educación.htm&amp;gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;-GRAYSON, George (1968). &lt;i style=""&gt;El Partido Demócrata Cristiano Chileno.&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;Buenos Aires-Santiago: Ed. Francisco de Aguirre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;-JORDÁ, Miguel (1990). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Cura obrero asesinado en Chile. El sacerdote Juan Alsina. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Santiago: Ediciones Rehue.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;-LABARCA, Eduardo (1971) “Los medios de comunicación de masas en la actual etapa revolucionaria”. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;Santiago:&lt;br /&gt;Revista &lt;i style=""&gt;Principios&lt;/i&gt; nº 139, junio 1971.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;-MARTINEZ, Jesús Manuel (2000). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;El Sol y la Bruma, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;Santiago: Edic. B, Grupo Z.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-MATTELART, Armand (1983) &lt;i style=""&gt;La comunicación masiva en el proceso de liberación.&lt;/i&gt; Santiago: Siglo Veintiuno Editores, 8ª edic.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;-MORALES, Eduardo (1978). “Proceso de democratización y medios informativos: el caso de los sectores populares”. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;Santiago: FLACSO, Documento de Trabajo nº&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;73-78.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;-MOULIAN, Tomás (1997). &lt;i style=""&gt;Chile actual. Anatomía de un mito.&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Santiago: Lom-Arcis.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-MUNIZAGA, Giselle (1986). “La prensa campesina (1958-1973): Constitución discursiva del sujeto”. Santiago: CENECA, Serie Comunicaciones, nº 74.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-RUIZ TAGLE, Jaime (1971). “Cristianos, sacerdotes y política”. En: &lt;i style=""&gt;Revista Mensaje&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;nº 198, mayo 1971.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="EN-US"&gt;-RUIZ-TAGLE, Jaime (1972). &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;“Vía legal y transición al socialismo: dos años de gobierno de la IP”. En: &lt;i style=""&gt;Revista Mensaje&lt;/i&gt; nº 214, nov. 1972.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-SUBERCASEAUX, Bernardo (1993). “Nuestro déficit de espesor cultural”. En: GARRETON, Manuel Antonio; SOSNOWSKI, Saúl; y SUBECASEAUX, Bernardo. &lt;i style=""&gt;Cultura, autoritarismo y redemocratización en Chile.&lt;/i&gt; Santiago: Fondo de Cultura Económica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-TAUFIC, Camilo (1973). &lt;i style=""&gt;Periodismo y lucha de clases.&lt;/i&gt; Santiago: Quimantú.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-CL" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-VACCARO, Víctor (1972). “La prensa de izquierda”. &lt;i style=""&gt;Revista Chile Hoy&lt;/i&gt; nº 4, julio 1972.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-WILLIAMSON, Guillermo (1999). &lt;i style=""&gt;Paulo Freire: Educador para una nueva civilización.&lt;/i&gt; Temuco: Edic. Universidad de la Frontera e Instituto Paulo Freire.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;"  lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;font-family:Arial;" &gt;&lt;b&gt;&lt;a href="#Principal" links=""&gt;voltar&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a name="Fuentes Personales"&gt;Fuentes Personales&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Tomás Moulian, Sociólogo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Fernando Ossandón, Sociólogo ex director de la ONG Educación y Comunicaciones (ECO).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Enrique Correa, ex Ministro Secretario General de Gobierno del Presidente Patricio Aylwin.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Mª Elena Hermosilla, Periodista, ex Directora de CENECA.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Jaime Gazmuri, Senador del Partido Socialista, ex funcionario de INDAP y ex Secretario General del MAPU.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Jacques Chonchol, ex Director de INDAP, de CEREN y ex Ministro de Agricultura de Allende.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;-Sergio Vuskovic, Profesor de Filosofía, Director del Centro de Estudios del Pensamiento Latimnoamericano (CEPLA) de la Universidad de Playa Ancha y ex dirigente del Partido Comunista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;hr style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;"&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;Notas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; El Partido Demócrata Cristiano se organiza en 1957, integrado por la Falange Nacional y sectores del Partido Conservador. En el 60 un amplio sector del Partido Popular Nacional se incopora también al partido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Ver, p.ej.: DESAL (1969). &lt;i style=""&gt;Marginalidad en América Latina. Un ensayo diagnóstico.&lt;/i&gt;; y, DESAL (1970) &lt;i style=""&gt;Marginalidad&lt;br /&gt;y desarrollo.&lt;/i&gt; Santiago: Centro para el Desarrollo Económico y Social de América Latina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref3" name="_ftn3" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Fue Secretario Ejecutivo de la CEPAL entre 1950 y 1963, tal vez el más influyente impulsor del pensamiento económico latinoamericano sobre la relación desarrollo/subdesarrollo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref4" name="_ftn4" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; El Obispo Manuel Larraín, uno de los pocos consultores latinoamericanos del Concilio Vaticano II, constituye, junto con Silva Henríquez, una de las figuras clave en el impulso de ese progresismo moderado y en la propia transformación de la institucionalidad eclesiástica chilena. Asumió decididamente la Reforma Agraria de Frei entregando tierras de la diócesis de Talca a los campesinos para crear cooperativas campesinas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref5" name="_ftn5" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Citado en: Taufic, 1976: 123.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref6" name="_ftn6" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; El MAPU nace en 1969 bajo el liderazgo de Rodrigo Ambrosio y de otros destacados militantes de las JDC.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref7" name="_ftn7" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; La IC se forma en 1970 con militantes escindidos del PDC y del MAPU, definiéndose como un partido de socialistas cristianos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref8" name="_ftn8" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Firmado por los sacerdotes Gonzalo Arroyo, Alfonso Baeza, Martín Gárate, Esteban Gumucio, Juan Martín, Santiago Thijssen, Sergio Torres (Talca), Ignacio Pujadas (Valparaíso), Pierre Dubois (Coronel).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref9" name="_ftn9" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; En Chile publicó en 1973: &lt;i style=""&gt;Esbozo histórico del movimiento campesino chileno.&lt;/i&gt; Santiago: ICIRA.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref10" name="_ftn10" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Entrevista personal en Santiago, marzo de 2001.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref11" name="_ftn11" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Radio Corporación del Partido Socialista, Radio Magallanes perteneciente al Partido Comunista y Radio Candelaria de propiedad del&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;MAPU. Diarios: Clarín, El Siglo, Puro Chile, La Nación y Ultima Hora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref12" name="_ftn12" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; Cif. en: S.A. (1970). “Por la creación de una cultura nacional y popular”. En: Revista &lt;i style=""&gt;Cormorán&lt;/i&gt;, octubre 1970.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref13" name="_ftn13" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt; “Discurso de S. Allende a la Primera Asamblea de Periodistas de Izquierda”. Diario &lt;i style=""&gt;La Nación&lt;/i&gt;, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;10 de abril de 1971.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;a style="" href="#_ftnref14" name="_ftn14" title=""&gt;&lt;span style="" class="MsoFootnoteReference" lang="ES-CL"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; Jacques Chonchol, militante de la DC, luego del MAPU y posteriormente de la IC, actualmente es miembro del PS. Fue el principal referente intelectual del proceso de Reforma Agraria. Además, ex Director de INDAP,&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y ex Ministro de Agricultura de Allende.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="artigos12.htm"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;VOLTAR&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-114721099802435104?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/114721099802435104/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=114721099802435104' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114721099802435104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114721099802435104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2006/05/cristianismo-y-marxismo-en-chile_09.html' title='Cristianismo y Marxismo en Chile. Paradojas comunicacionales y espacios de convivencia'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27034420.post-114720551056754440</id><published>2006-05-09T13:09:00.001-07:00</published><updated>2006-05-30T12:15:29.686-07:00</updated><title type='text'>De ima(r)ginarios y memorias olvidadas. Reflexiones sobre redes de comunicación e interculturalidad</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Felip Gascón i Martín&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Con el ruido nació el desorden&lt;br /&gt;y su contrario: el mundo.&lt;br /&gt;Con la música nació el poder&lt;br /&gt;y su contrario: la subversión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jacques Attali&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Resumen.-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las presentes reflexiones fundamentan algunos criterios investigativos en torno a la Ecología Política de las Comunicaciones, cuyo grado cero de escritura se sitúa en el mapeo de genealogías familiares en la construcción de los proyectos de vida y en las lógicas del habitar y del convivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se someten a debate algunos conceptos próximos a la comunicación intercultural (emplazamientos, desplazamientos, itinerarios, fronteras) que nos permitan fundamentar la multiversidad como un enfoque de articulación espacio-temporal de los grupos desplazados en la nueva aldea global. Se re-localiza así el valor de sus memorias personales en la construcción de nuevos entornos de ciudadanización que, reconociendo las posibilidades tecnológicas, pongan éstas al servicio de la comunicación intercultural, des-cubriendo los espacios de inter-mediación en las genealogías familiares: el valor de la intersubjetividad en la constitución del sujeto social (género, generación, cultura y territorio) , la interdependencia en la definición de su espacio y tiempo vital (público/privado, personal/colectivo, pasado/presente/futuro), la intertextualidad en la narración del relato de historia de vida (representaciones de lo oral, lo icónico,  lo kinésico; de lo racional/simbólico/emotivo); la interdisciplinariedad y la interactividad, como oportunidades para describir tramas, itinerarios y narrativas polifónicas que den cuenta de nuestra multiculturalidad ontológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Introducción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es casual que la arquitectura y la música hayan logrado representar a lo largo de la historia las lógicas de construcción simbólica con que las instituciones, especialmente la Iglesia y el Estado, han ordenado las relaciones de poder como contexto espacio-temporal de las estructuras sociales. Mientras la música ha sido a lo largo de la historia la dimensión simbólico-emocional que rige el ritmo de los cuerpos y los rituales de iniciación, la arquitectura se nos re-presenta como una estructura simbólico-patrimonial, una cosmogonía de transmisión del orden institucional que rige (en forma presuntamente inmutable y rígida) las normas del habitar los espacios público-privados, revelándonos las matrices desde las que hemos aprendido a construir nuestra ecología comunicacional (ver diagrama nº 1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diagrama%201.4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/320/Diagrama%201.3.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese orden espacio-temporal, la comunicación es el flujo de interconexión dialógica, acaso la fisura dimensional, que atraviesa las prácticas y el convivir desde una siempre problemática y procesual construcción de sentido entre identidad/alteridad. Este proceso dinámico y continuo de construcción/deconstrucción -asumiendo la proposición de Humberto Maturana de que somos los únicos seres capaces de reinventarnos a nosotros mismos-, a través de nuestro lenguajear, es el que nos ayuda a definir nuestra identidad ética (principios, creencias y afectos esenciales del ser), política (saber-poder que inviste las relaciones sociales y ciudadanías) y estética (el hacer, prácticas en procura de nuestro bienestar), constituyéndonos como sujetos complejos y multidimensionales que, mediante nuestras acciones, reactualizamos en el emplazamiento de nuestros itinerarios de vida los conflictos históricos de cambio y permanencia (desplazamientos) vividos por las generaciones que nos han precedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello hemos fundamentado una Ecología Política de las Comunicaciones (Gascón: 2003) orientada a desentramar la urdimbre de redes materiales y simbólicas mediante las cuales se han legitimado y determinado históricamente las formas de sincronización espacio-temporal entre los proyectos de vida personales y la transmisión de la memoria colectiva. Esta aproximación a las estrategias de sincronización en las relaciones humanas (ver diagrama nº 2), {personales-colectivas} + {privadas-públicas} + {locales-globales}, nos ha servido para formular un modelo de análisis holístico (ver diagrama nº 3) del ecosistema comunicativo {humanidad-comunidades bióticas}, entendido como el mapa conceptual que representa las interacciones construidas históricamente entre la sociedad humana y el conjunto de seres vivos, en un contexto en el que algunas sociedades han impuesto un orden hegemónico de dominio expansivo con consecuencias reductivas para el resto del planeta. Esta matriz androcéntrica de dominio expansivo (Moreno Sardà, 1988; 1991; 2000) no es sólo territorial; supone una articulación simbólica de producción/reproducción de ciertas formas de organizar la sociedad, las relaciones sociales y la convivencia (estructura, coyuntura y prácticas) que afectan en su conjunto a la biodiversidad del planeta y, en consecuencia, al propio equilibrio y sustentabilidad de la vida social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/320/Diapositiva1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/Diapositiva1.0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/320/Diapositiva1.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Memorias y olvidos: genealogía de lo intercultural.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconstruir la memoria colectiva desde los márgenes y fronteras de nuestros territorios locales constituye generalmente un ejercicio de deconstrucción desde sus olvidos, pues no en vano la sumisión a las matrices de pensamiento logocéntrico occidental han evitado reiteradamente tanto en Latinoamérica, como en otros lugares considerados periféricos por el centro hegemónico, los des-bordes utópicos de las cosmovisiones crono-topo-lógicamente descentradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desenterrar esa historia recóndita significa (...) adentrarse en lo mítico y simbólico, que es justamente uno de los espacios del encuentro/desencuentro del mundo indiano con el europeo. Significa también (...) pensar la violencia en sus expresiones menos ostentosas, no expresadas, pero impresas en las instituciones y en las prácticas. Significa, por lo mismo, detener la mirada no sólo en los elegidos, no eludir la presencia de los márgenes, fijar la atención en los bordes. Es decir, desbordar el pensar logo-céntrico que domina en la reflexión docta y que tiende a ser excluyente” (García de la Huerta, 1999: 28-29).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro caso, hemos optado por estudiar las genealogías de familias migrantes en/ y exiliadas de/ Valparaíso, con el objeto de entender cómo se articulan las redes de comunicación entre colectivos interétnicos que, por distintas lógicas y motivaciones, se  des-plazan a través de un flujo de intercambios materiales y simbólicos que constituyen el substrato de la multiculturalidad que conforma toda dinámica histórica de construcción identitaria. Adentrarnos en esta intra-historia nos sirve como punto de partida para re-actualizar –sometiendo a la crítica histórica- las dinámicas de conflicto, de resistencias y de acuerdos, implícitas en los procesos de comunicación intercultural, analizando las lógicas de valoración subyacentes en la memoria colectiva, como nudo central de la trama que articula la hegemonía de las instituciones, las tecnologías de transmisión intergeneracional y las redes de comunicación, con las estrategias de expansión del poder-saber. Aunque todo ello sería insuficiente si no nos sirviera para recuperar a los sujetos sociales, resituando el protagonismo de mujeres y hombres, de sus relaciones y de sus proyectos de vida como objeto de valoración histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo mismo, al plantearnos las posibles incidencias de la memoria digital en la reescritura de la historia social, y muy particularmente considerando las exclusiones del relato histórico tradicional, centrado en la hegemonía de los lugares y discursos institucionales, la flexibilidad que ofrecen las TIC’s nos plantea una serie de inter-rogantes en clave comunicológica: ¿cómo diseñar el territorio de la intermediación, a la luz de las problemáticas de la interculturalidad, la interdisciplinariedad, la intersubjetividad y la interactividad?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Nudos y redes de comunicación: ¿de lo -inter a lo –trans?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inter-rogar para de-rogar (dejar-de-rogar-por...) ciertas interpretaciones unilaterales y generalizadoras de la vida social que disuelven en el todo las partes, en lo colectivo las diferencias entre las diversas formas con que hombres y mujeres de diferentes condiciones sociales organizan su vida y se relacionan. En este sentido, la opción por las genealogías familiares responde aquí al propósito de develar las discontinuidades y rupturas entre los relatos del poder (Foucault: 1992) y los del mundo de la vida, descentrando ciertos discursos unidimensionales de la razón instrumental: “...la genealogía persigue, en las prácticas superficiales mismas, aquellos modos en los que opera el poder y cómo nos afecta” (Beriain, 1990: 152) en las decisiones que tomamos a lo largo de nuestro itinerario vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interés por abordar desde las prácticas sociales la construcción subjetiva del territorio, y del territorio urbano particularmente, como espacio comunicacional, inspira la crítica de las relaciones de fuerza que Foucault planteaba y que Gofmann identificó como un “arte de administrar impresiones”. Consideramos, sin embargo, que las impresiones son tanto marcas indiciales de la construcción de una topografía social, que devienen a través de la memoria histórica en correlato de las relaciones sociales de integración/exclusión/marginación; como marcas en nuestra propia topografía emocional, que devienen a través de la memoria biológica corporal en correlato de  las historias de vida. Acaso la interdependencia espacio-temporal entre memoria de largo y corto plazo, no haya que buscarla en forma excluyente en la biografía personal o en su contexto social más próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los avances en el estudio del genoma humano, la biología del conocimiento, la física quántica y la psicología transpersonal  están obligándonos a mover las fronteras de nuestras preguntas sobre la comunicación interpersonal hacia la memoria transpersonal. Preguntarnos acerca de nuestra realidad desde sus márgenes, lo in-visible, lo in-deseable, lo que no debe ser, lo negado y excluido que conducen a esa fisura dimensional que toma contacto con la cosmogonía del caos, el encuentro con la sombra, el inconsciente colectivo, el pensamiento mágico-religioso... La sombra, decía Jung, es el “otro lado” humano, el oculto de nuestra negatividad y que se contrapone a los valores absolutos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“...el ser humano quiere despojarse de su sentimiento de inferioridad, quiere “saltar por encima de su propia sombra” y el modo más rápido de conseguirlo consiste en “atribuir a los otros toda nuestra mezquindad, negatividad y culpabilidad” (Jung et ali, 1993: 275).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconocer ese mecanismo de defensa, el de proyección en los otros, la búsqueda del chivo expiatorio utilizado en nuestra cultura para destruir simbólicamente lo oculto e indeseable, ha sido tal vez una de las lógicas in-humanas que más se han resistido a ser re-veladas en las dinámicas intra e interculturales, como si la psicología  de la mente humana fuera ajena a las relaciones sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nos-otros está constituido etimológicamente por esa fusión, o será mejor decir, por esa con-fusión de lo humano como magma biótico de la conciencia que pareciera habitar en el lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y es que las palabras conservan la memoria de los fines para los que fue ordenado el ecosistema tal como fue ordenado: el quién y el qué no debe/debe hacerse dónde y cuándo, que constituye la matriz espacio-temporal a partir de la que se genera el sistema argumental que nos recuerda por qué y para qué... hemos de adecuar lo que sentimos... según lo que debe ser. Porque al aprender las palabras y, más aún, al memorizarlas alfabéticamente y de acuerdo con la disciplina de la linealidad de la lectura y escritura, asumimos las formas de definir, denominar y ordenar espacio-temporalmente el entorno y las relaciones que hemos de mantener con él, a definir el aquí-ahora y diferenciarlo del más allá, el antes, el después... Hasta habituarnos a restringir los sentimientos que nos evocan de acuerdo con los propósitos que las impregnan” (Moreno Sardà, 1991: 79-80).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa relación jerarquizada entre lo que debemos/no debemos ser, en la que afirmamos nuestra forma de ser negando(en)nos-otros propósitos en la vida, cabría preguntarse entonces ¿Qué porcentaje de construcción cultural diferencia el potencial contenido en nuestra biología humana? ¿Cómo se desencadena el potencial genético a través del conocimiento emotivo-racional en nuestras prácticas culturales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra mirada se dirige consecuentemente a recuperar las huellas intangibles -y a menudo invisibles- que sólo el entramado de las memorias personales y familiares pueden valorar como marcos de referencia cognitivos/emotivos en la construcción del proyecto de vida y las relaciones de convivencia social. Entendemos que “...las relaciones de fuerza se objetivan en esquemas de acción y en saberes sociales, y ambos aspectos actúan conjuntamente.” (Beriain, 1990: 152)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad invisible (García Canclini, 1996), aquella que Rimbaud poetizaba como la ciudad interior (la ciudad irá contigo siempre...), transita hoy des-nuda por las redes electrónicas y virtuales de nuestra vida cotidiana: nuestros conflictos, proyectos y deseos se desenvuelven fuera de nosotros bajo el control y la apropiación indebida de corporaciones públicas y privadas, evaluando la factibilidad, acaso el riesgo de invertir en nuestro imaginario vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este contexto, definir el rol de las TIC’s como posibles instrumentos de descentramiento y democratización de la memoria en América Latina, significa extender y multiplicar la integración de espacios-tiempo del relato sobre la vida cotidiana, para dar cabida a lo que calificamos como ima(r)ginarios protagonistas del ruido en la pretendida “armonía urbana” con que se planifican los proyectos de modernización económica y política. La expansión de territorios urbanos globalizados (malls, shoppings, multitiendas, multicines, gastronomía internacional...) y los no-lugares de la comunicación virtual (TV satelital, por cable, video-juegos, Internet...), como simulacro de una apertura intercultural, no logran invisibilizar la creciente privatización del ágora ciudadano, de las plazas y los espacios de convivencia social. En nuestras ciudades, la multiplicación de fronteras físicas y simbólicas se han ido instalando de la mano de las políticas habitacionales que, amparadas en el rasgo predominante del “miedo al otro” (PNUD: 2002) con que se saldó la transición chilena, han posibilitado la construcción de con-dominios cerrados, protegidos por rejas, personal y cámaras de vigilancia, donde pareciera retroceder el concepto de ciudadanía hacia los espacio-tiempos de las aldeas y burgos medievales europeos, en los que el miedo a la barbarie invasora levantaba enmuralladas fronteras civilizatorias a la otredad, proviniera ésta del vulgo extramuros o de otras etnias extrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así, el modelo de plano damero hispano fundacional en la mayoría de ciudades americanas y chilenas, se reformula en el presente por la expansión de renovada de fuerzas globalizadoras, tratando de reducir la pluralidad de los sentidos de la ciudadanía, de las culturas, a una convergencia cultural de la consumidoría, reductora del espacio y del tiempo bajo la satisfacción del aquí-y-ahora de un mundo hecho a la medida del prêt-à-porter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El creciente impacto de estos procesos, que parecieran encarnar el avance de la “nada” en La historia sin fin de Michel Ende, nos inter-roga sobre la disolución de los espacios sociales como espacios de ciudadanización, diálogo, participación y empoderamiento, frente a la hegemonía de nuevas políticas discursivas del olvido que se inscriben en prácticas de moda y consumo en constante exhibición/deshecho. Impulsada por una cultura light y el snobismo tecnolátrico, las dialécticas del caos/orden, del no-lugar virtual y las desterritorializaciones transnacionales, junto a la desocialización de los Estados-nación, bien pudieran simbolizarse con el ético llamado de atención endiano en respuesta a las pretensiones de Fukuyama y sus seguidores posmodernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creemos, por otra parte, que la administración tecnocéntrica de las redes de comunicación supone en este contexto una de las estrategias de transformación de la hegemonía, desde la gestión del orden hacia la gestión del caos; desde el pensamiento lineal hacia el pensamiento no-lineal y todas las consecuencias implicadas en el tránsito de la cultura impresa a la cultura digital. ¿Cómo entender sino la arquitectura de las redes, los aparatos de seguridad antivirus, las plataformas de navegación, la usabilidad, las nuevas gramáticas del chat, la telefonía móvil y el zapping televisivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Multiversidad: la trascendencia de la memoria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las problemáticas epistemológicas heredadas de las ciencias sociales, las ciencias de la comunicación arrastran también las limitaciones del logocentrismo imperante en el saber académico, aquel que se ha reproducido, como lo ha descrito Amparo Moreno Sardà (1989), desde una matriz de pensamiento androcéntrico, occidental, adulto, hegemónico y expansivo, que se sustenta a partir de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“...la adopción de un punto de vista CENTRAL, propio de quienes se sitúan en el CENTRO HEGEMÓNICO o porción del espacio social desde donde se reglamenta la vida social de mujeres y hombres de diversas condiciones. Punto de vista que, para legitimarse como superior, se define positivamente a base de definir negativamente todo cuanto considera im-pertinente para valorar como superior la perspectiva obtenida desde ese espacio social” (1989: 73).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este modelo de pensamiento se ha encarnado en un racionalismo científico-instrumental orientado a la descripción de leyes universales desde donde es difícil aceptar el funcionamiento de conceptos de gran utilidad en la Teoría Quántica, como la entropía y el caos, en la exploración de mundos paralelos que podrían justificar la yuxtaposición espacio-temporal en los itinerarios vitales. El multiverso, concepto apuntado por pensadores de tan disímiles dominios explicativos como el físico británico David Deutsch, el biólogo chileno Humberto Maturana y el maestro hindú Sri Bhagván Ráyansh, más conocido como Osho, nos abre una nueva vía de reflexión crítica sobre el territorio de la memoria humana, en el campo de  la cultura y la comunicación: ¿cuáles son los mecanismos con eficacia simbólica para la transmisión de nuestra memoria? ¿cómo rastrearlos en los relatos de vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La relación dialéctica entre los conceptos universo y multiverso, constituye una excepción a las reglas que pretenden definirse desde su unicidad, desde su mismidad, como también desde su territorialidad globalizadora. Si bien algunos autores prefieren entender la diversidad como la apertura de un segundo espacio, tal vez un lugar des-centrado o des-territorializado de las convergencias conceptuales del saber-poder,  la relación con lo local, lo marginal, lo excluido y, por lo tanto, su apelación fronteriza y ex-céntrica nos lleva a reflexionar sobre su dinámica dicotómica. Lo que en el campo de las comunicaciones bien pudiera representarse por las mutuas e ignoradas influencias entre desarrollismo, teoría de la dependencia, denuncismo, marginalismo y alternativismo, principales filosofías que impulsaron el debate y las prácticas comunicacionales desde fines de los años ’60 hasta los ’80, activamente discursivas pero escasamente propositivas en términos de abrir brechas a las políticas de modernización neoliberal y a sus metarelatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una lógica no polarizada, el concepto de multiverso (Maturana, 1988) parece acercarse de mejor manera a la búsqueda de nuevas expresividades fundadas en la sincronía, pero también en la autonomía de los ritmos e intensidades de las dinámicas socio-culturales. Sin huir del conflicto, el concepto nos permite abrirnos a la dinámica transaccional que conduce a la negociación de los sentidos, al disenso y al consenso sin contraposición excluyente. Dicho de otra forma, explorar el cambio de las formas de conservación, de valoración patrimonial, introduciendo otras perspectivas no-androcéntricas ni hegemónicas que consideren las variables de clase, género, generación, orientación sexual, cultura y territorio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La multiversidad transita hacia la comprensión holística de los múltiples mundos cotidianos que co-habitan –aunque no siempre conviven- las personas y grupos sociales. Integrar la cotidianidad como espacio de significación política (Martín Barbero: 2002) implica valorar la estructura simbólica del mestizaje en las interacciones sociales, considerando el espacio del barrio, del cerro, como un microuniverso donde las tensiones, conflictos y acuerdos se expresan en las fronteras entre los universos de lo público y de lo privado, entre la reproducción de lo social  y de lo personal-privado, de lo racional y lo emocional...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El barrio se constituye así en un mediador fundamental entre el universo privado de la casa y el mundo público de la ciudad proporcionando algunas referencias básicas para la construcción de un “nosotros”, de una socialidad más ancha que la familiar y más densa y estable que la impuesta por la sociedad” (Martín Barbero: 2002,143).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello que consideramos que el análisis de las identidades particulares es imposible al margen de los procesos de migración y sus aportes en la reconstitución de las dinámicas sociales. En este sentido, la hibridación la apropiación de los imaginarios en las prácticas discursivas y relacionales de la vida cotidiana, de las memorias de los saberes individuales, grupales y colectivos, constituyen la base de mundos paralelos donde se abren puntos de fuga hacia la yuxtaposición espacio-temporal, donde se sitúa la entropía y el caos... los ruidos que dan origen a nuestra cosmogonía humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablar de multidiversidad supondría entonces construir una nueva lógica de comunicación que traspasara los históricos olvidos de hegemonía/dependencia en las relaciones interculturales para impulsar un proceso transcultural de con-fusión, de caos y de u-topía en contra de una alteridad difusa que fija su orden cosmogónico más allá de sus fronteras crono-topo-lógicas, especialmente desde donde expandió e impuso la lógica  histórica de su identidad: la negación, el exterminio y el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata sólo de reconocer el descubricidio, sino también el memoricidio y la amnesia posterior, tanto en América como en otras zonas aún convulsionadas por el efecto devastador del colonialismo. La escalada de enfrentamientos entre los fundamentalismos religiosos y político-económicos, que parecen ser el ethos de los nuevos conflictos que se enfrentan en las fronteras expansivas de la globalización, allá donde el punto de quiebre entre occidente y oriente encuentra las paradojas no resueltas del poscolonialismo, la modernidad, el etnocentrismo y la ideología del progreso, nos obliga a contextualizar los problemas relativos a la comunicación intercultural en el proceso histórico de expansión de la sociedad red.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encuentro entre culturas que tratan de convivir armónicamente se halla todavía postergado por fundamentalismos y relaciones de competencia cultural, y no de cooperación donde seamos capaces de re-conocernos, de comunicarnos, en tanto que comunidad humana, lejos de los proyectos de globalización etnocéntrica que pretenden disolver las culturas con su discurso de igualdad (¿respecto de quién?) o de aquellas exclusiones que, atrincheradas en diferencias esencialistas, terminan por aislar su identidad en proyectos ahistóricos. Superar las visiones dicotómicas esencialistas/marginalistas (teorías de la diferencia y de la resistencia) que ensalzan una crítica de ahistoricidad que imposibilita abordar la negociación de sentidos, las interdependencias y transacciones entre lo integrado, lo excluido, lo marginal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, si la interculturalidad se reduce a contener el espacio fronterizo (inter), centrado en los límites, tal vez en los márgenes hacia donde se desplaza lo marginal, lo excluido y lo itinerante, nos parece necesario conjugar esta dimensión con la transculturalidad, el escenario donde se producen las transformaciones producto de los conflictos guiados por las estrategias de expansión hegemónica, pero también el que significa la hibridación y el sincretismo en las influencias mutuas entre culturas que, pese a todo, establecen acuerdos para convivir y re-producirse. Esta pareciera ser la lógica en los procesos de colonización y emigración, en los que no sólo se producen relaciones de subordinación cultural o de resistencia, sino también de negociación y de influencia mutua entre las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aproximación al estudio de las lógicas de convivencia en la realidad concreta de la vida cotidiana, protagonizada por hombres y mujeres de distintas clases, generaciones y culturas, nos obliga en primer lugar a evitar explicaciones ahistóricas o de generalizaciones universales. Esto es, considerar que las relaciones sociales del presente entre los distintos grupos sociales deben explicarse desde la historia de las transformaciones sociales, conjugando la relación dialéctica entre larga, media y corta duración histórica (Braudel, 1984); entre los espacios próximos y lejanos, entre los centros y las periferias; entre las memorias colectivas y las grupales y personales. Construir nuevos relatos desde la igualdad en las diferencias transculturales debe proponernos una legitimación de un nuevo trato histórico desde perspectivas policéntricas entre las culturas y los pueblos, que permita el diálogo y la aceptación mutua en procura del bienestar mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las huellas del multiverso en la memoria colectiva son los itinerarios físicos y simbólicos que podemos realizar a lo largo de la multiplicidad de espacios y tiempos que coexisten en la ciudad, tanto en la física como en la simbólica. La ciudad habla y calla, conmemora y olvida, muere y nace, se estratifica, se hace subterránea para aflorar nuevamente en la continua semiosis social de su construcción/deconstrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Referencias bibliográficas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ATTALI, Jacques (1985): Ensayo sobre la economía política de la música. Barcelona: Ruedo Ibérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• BRAUDEL, Fernand (1984): La historia y las Ciencias Sociales. Madrid: Alianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• BERIAIN, Josetxo (1990): Representaciones colectivas y proyecto de modernidad. Barcelona: Anthropos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• DEBRAI, Régis (2001): Introducción a la mediología. Barcelona: Paidós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• FOUCAULT, Michel (1992): Microfísica del poder. Madrid: Las Ediciones de la Piqueta, Col. Genealogía del Poder n° 1, 2ª edic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• GARCÍA CANCLINI, Néstor; CASTELLANOS, Alejandro; MANTECON, Ana Rosas (1996): La ciudad de los viajeros. México: Grijalbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• GARCÍA DE LA HUERTA, Marcos (1999): Reflexiones Americanas. Ensayos de Intra-Historia. Santiago: LOM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• GASCÓN, Felip (2003): Transformaciones Sociales, Redes y Políticas de Comunicación en Chile (1967-2002). Tesis Doctoral: Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• JUNG, C.G.; Campbell, J.; Wilber, K. et ali (1993): Encuentro con la sombra. El poder del lado oculto de la naturaleza humana. Barcelona: Kairós, 2ª edic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MARTÍN BARBERO, Jesús (2002): Oficio de cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura. México: Fondo de Cultura Económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MATURANA, Humberto (1988): “Ontología del conversar”. En: Revista Terapia Psicológica, año vii, nº10. Santiago de Chile: Sociedad Chilena de Psicología Clínica, pp. 15-23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• MORENO SARDÀ, Amparo (2000): “Paradigmas y criterios para la periodización de la historia de la comunicación: dinámica expansiva y reproducción generacional de la vida social. Ponencia IV Encuentro de la Asociación de Historiadores de la Comunicación. Málaga, del 12 al 14 de abril de 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ---------------- (1999): “Paseos por el pasado y el presente de las redes de comunicación desde... Cataluña a través de Internet”. Bellaterra: Universidad Autónoma de Barcelona, Cátedra de Historia de la Comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ----------------- (1991): Pensar la historia a ras de piel. Barcelona: Ediciones de la Tempestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ----------------- (1989): “Historia General de la Comunicación Social. Criterios académicos, científicos y didácticos, y contenidos del Programa docente”. Bellaterra: Quaderns d’Història de la Comunicació Social, nº 5, 3ª edic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ----------------- (1988): La otra política de Aristóteles. Cultura de masas y divulgación del arquetipo viril. Barcelona: Icaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• PNUD (2002): Desarrollo Humano en Chile. Nosotros los chilenos: un desafío cultural. Santiago: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27034420-114720551056754440?l=felipgascon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://felipgascon.blogspot.com/feeds/114720551056754440/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27034420&amp;postID=114720551056754440' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114720551056754440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27034420/posts/default/114720551056754440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://felipgascon.blogspot.com/2006/05/de-imarginarios-y-memorias_114720551056754440.html' title='De ima(r)ginarios y memorias olvidadas. Reflexiones sobre redes de comunicación e interculturalidad'/><author><name>Felip Gascón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16299619021007584130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3140/2838/1600/FGM.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
